miércoles, 29 de enero de 2014

Navaja-crucifijo o crucifijo-navaja

(Este post ha sido actualizado con fecha 1/8/2014)
Durante el rodaje de Viridiana, Buñuel introdujo unos planos, que no estaban en el guión original, y relacionados con una navaja-crucifijo que “descubrió”.
Esa navaja, que se vendía en cuchillerías, en forma de crucifijo, por efecto del primer plano en que la muestra Buñuel, se ha transformado en lo contrario, en un crucifijo-navaja, es decir un objeto malvado y traicionero.
Lo explica el propio Buñuel: La "fotogenia" transformó su significación. Una vez en pantalla, la navaja, que en Es­paña se utiliza en todas partes, adquirió de pronto un carácter blasfemo y sacrílego.
Sólo la fotografía hace resaltar la malicia y el carácter surrealista de un objeto fa­bricado inocentemente y en serie.[1]
Me hizo gra­cia. Se parece un poco a la "pistola-puñal" descrita en Cumbres Borrascosas...[2]
¡Pero si no son más que... metáforas, contrastes que me seducían..., en una palabra: poe­sía! [...]Las imágenes que muestro a los espec­tadores me han atraído, en primer lugar, desde un punto de vista poético. ¡Que les encuentren un significado si quieren! Yo no hago nada por sistema.[3]
Como decía Jean Epstein, con quien Buñuel trabajó de ayudante de dirección unos años antes de Un perro andaluz, “el aislamiento de todo primer plano ocasiona una especie de objeto surrealista, es decir, de objeto desplazado, hurtado a su sentido y empleo común a favor de un sentido y empleo especiales.”
A Buñuel debió encantarle cuando la vio por el carácter “surrealista del objeto”, al combinar de forma tan natural religión y violencia. Sánchez-Biosca opina que: en la lógica dadaísta y superrealista, en la concepción de Marcel Duchamp y Max Ernst, por ejemplo, el objeto presenta una extrañeza consustancial a su doble función. Propiamente dicho, el objeto es de por sí un collage, pues reúne dos usos en principio contradictorios y poco compatibles: si uno de ellos apela a  la oración y es improductivo, el otro remite a la utilidad cotidiana, al quehacer diario...Lo fascinante para Buñuel es que ese objeto no ha sido fabricado por el poeta o el cineasta, que no es una provocación, sino un objeto cotidiano, encontrado (trouvé) y, por demás, fabricado en serie. El trabajo del artista surrealista consiste a fin de cuentas en una única operación, pero de gran envergadura: descubrirlo, aislarlo, saber reconocerlo y mostrarlo para
sorpresa tanto de aquéllos que lo desconocían, como sobre todo de los que lo conocían y no supieron detectar su extrañeza y misterio. En suma, Buñuel realiza una especie de extrañamiento del objeto que lo hace más perceptible y enigmático y con ello revela el origen vanguardista del que partió, aun cuando la aparición de dicho objeto se produzca en el interior de una ficción corriente y lineal.
Por el contrario, una lectura alegórica del objeto como crítica a la religión resulta empobrecedora y  olvidaría la poética del objeto a la que Buñuel estuvo vinculado desde los comienzos de su trayectoria artística. Por si fuera poco, el objeto mostrado cumplió sin proponérselo un objetivo plenamente surrealista: provocó tal escándalo que otros crucifijos-navaja similares fueron prohibidos en España. La plenitud del objeto surrealista, su extrañeza y provocación se habían logrado de un solo golpe certero y, en parte involuntario.[4]

¿Cómo llegó la navaja a las manos de Buñuel?
Como suele ocurrir en estos casos, siempre hay varios que quieren apuntarse el tanto:

  • Juan Luis Buñuel, su hijo y ayudante de dirección en Viridiana: “Yo compré la navaja en el Arco de Cuchilleros de Madrid y en­tonces se la enseñé. Él me dijo: «¡Hombre,! vamos a ver mañana dónde lo metemos...”[5]
  • Luis Buñuel: “Se diría que ha sido hecho a propósito para las necesidades de la película, un ha­llazgo de Buñuel, ¿verdad? Pero lo encon­tré en una tienda de Albacete, cuando estaba localizando exteriores[6].” En otro momento: “Había pensado primero que me hicieran en Albacete un crucifijo-navaja de grandes dimensiones. Pero me dijeron que tendría que esperar tres semanas y renuncié. Me contenté con comprar este objeto en un ba­zar.” [7]
  • Domingo Dominguín. Ricardo Muñoz Suay dice: “Un de­talle en el que caigo ahora: El "cuchillo-Cristo" que se ve en Viridiana había sido descubierto por Domingo Dominguín en España, exactamente en Albacete”. J. A. Bardem dijo algo parecido: “Domingo Dominguín, que tenía plazas de toros por Albacete, en la estación de esa ciudad compró esa navajita y se fue a los estudios con ella. Domingo se la enseñó a Buñuel y enseguida improvisaron esa escena.” [8]
  • Emilio Sanz de Soto contó que durante el rodaje de Viridiana, Carlos Saura y él pasaron por Chinchón y vieron a un viejo que vendía unas " "navaja que al abrirse se convertía en crucifijo". Les pareció una bestialidad ibérica. Compraron una y se la llevaron a Buñuel. Cuenta que cuando Buñuel la vio le pareció una bestialidad increíble, pero que se rió mucho. Le hizo a Rabal mondar una manzana o naranja y que el operador lo tomara en primer plano. A continuación puedes ver su declaración:
Sin estar seguro de quién dice la verdad, me inclino por el testimonio de Sanz de Soto, porque como pueden ver en el vídeo, su testimonio parece bastante coherente. Además se apoya en Carlos Saura, hombre parco en palabras y halagos, que podía haber desmentido lo dicho.[9]

El plano de la navaja en la película
La historia de la navaja-crucifijo terminó también de una forma que a los surrealistas les hubiera encantado: tras el escándalo de la película Viridiana, ese objeto, que llevaba vendiéndose muchos años, se prohibió su fabricación en España. Para que luego digan que el cine no tiene poder.


[1] Declaraciones a Le Monde, 1 de junio de 1961
[2] Georges Sadoul en: Viridiana, Ed. Era, 1963, pág. 33.
[3] A Henri Rode, Cinemonde, 20 de junio de 1961
[4] Vicente Sánchez-Biosca: Viridiana. Paidós, Pág.: 54
[5] Entrevista a Juan Luis Buñuel en: Amparo Martínez Herranz (Coord.) “La España de Viridiana”, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2013, pág. 465
[6] José de la Colina y Tomás Pérez: Buñuel por Buñuel, Plot, 1993, pág. 21
[7] Georges Sadoul, en: Viridiana, Ed. Era, 1963, pág. 33.
[8] Juan Antonio Bardem en: En torno a Buñuel, Cuadernos de la Academia, nº 7-8, págs. 76-77
[9] Declaraciones de Sanz de Soto en el documental Luis Buñuel, constructor de infiernos, de Domenec Font, 1986.

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