miércoles, 1 de enero de 2014

Las repeticiones en el cine de Buñuel

Siempre me he sentido atraído, en la vida como en mis películas, por las cosas que se repiten. No sé por qué, no trato de explicarlo[1]. Tienen un efecto hipnótico. Creo haber sido el primero en emplearlas en el cine.
La repetición es uno de los procedimientos de cosificación empleados por Buñuel.[2]
La edad de oro: el temblor de dedos
Para que el objeto sea algo más que elemento decorativo…para que funcione como figura, se requieren procedimientos específicos de significación. Uno de ellos es el primer plano, otro la repetición... Por supuesto... no son los únicos procedimientos de reclamo...[3]
Buñuel introduce la potencia de la repetición en la imagen cinematográfica. Con ello intenta liberar el tiempo de los ciclos que aún lo sujetaban a un contenido…de invertir su subordinación al movimiento. Sólo que, en la mayor parte de la obra de Buñuel, veíamos que el tiempo seguía siendo un tiempo cíclico, donde unas veces el olvido (Susana), otras la exacta repetición (El ángel exterminador), marcaban el fin de un ciclo y el comienzo posible de otro. 
El automatismo del pensamiento, al proceder por reiteraciones, repeticiones... conduce al "gag" desbaratador o al "collage" alterador de las localizaciones tempo-espaciales. Así es como la unidad del discurso se resquebraja para... permitir que se filtre el ensueño.
Como señala Marie-Claude Taranger, en la narrativa cinematográfica del último Buñuel, abundan…las  repeticiones y desdoblamientos de las relaciones ilógico-causales, espaciotemporales y de los personajes mismos; ...que, si en todas las ficciones en que se presentan diversas posibilidades, el hombre adopta una y elimina la otra, Buñuel las adopta todas simultáneamente, creando diversos tiempos que se reproducen y se bifurcan. Por parecidos caminos y tiempos, Buñuel viene a enriquecer la tradición narrativa abriendo nuevas puertas hasta el final.[4]
La edad de oro: labio que se muerde
En los filmes de Buñuel, la contradicción humana, observada en sus menores detalles, reclama una atención de todos los instantes para este ser humano que es el personaje. Lo consigue a menudo por el sesgo de la repetición de situaciones y exige del espectador, atento a  las palabras y los gestos, que haga él mismo el montaje. Si el director hace una parte del trabajo, deja al espectador el cuidado de construir el film construyendo él mismo el personaje.[5]
Las repeticiones son bastante frecuentes en el cine de Buñuel. Veamos algunas de ellas:
En La edad de oro la repetición teje una red significante de imágenes obsesivas. Estas imágenes atraviesan todo el film y son el leitmotiv que mantiene la unidad del sueño y la realidad: temblor de dedos (onanismo), labio que se muerde (manifestación del deseo), etc. También vemos como se repite el paso de maristas por el puente. Estos detalles pasan quizá desapercibidos, pero son necesarios, porque contribuyen a crear ese ambiente de vida total.
En Ensayo de un crimen también hay repeticiones. Archivaldo de la Cruz, por ejemplo,  imagina que mata a la novia y luego la matan realmente, es decir el crimen lo vemos dos veces.
Ensayo de un crimen: asesinato imaginado
En Viridiana también tenemos repeticiones, como las de Rita saltando a la comba. Múltiples escenas de la película están dispuestas como en un espejo, de tal manera que se reproducen en dos momentos distintos y bajo una forma también diferenciada. Los dobletes crean así una curiosa densificación de la estructura que  produce efectos de especularidad entre acontecimientos que nada tienen que ver en apariencia.
Como ejemplo tenemos las dos tentativas de violación de Viridiana, a manos respectivamente de don Jaime, casi al final de la primera parte y de "El Cojo" a punto de concluir el film...Lo curioso es que Buñuel hace que ambas escenas se realicen en el mismo decorado e incluso en idéntico lecho, creando así simetrías siniestras entre ambas.[6]
Sin lugar a dudas es El ángel exterminador el ejemplo más conocido de repeticiones en el cine de Luis Buñuel. En ella las repeticiones son constantes... Hay como unas veinte repeticiones en la película. Unas se notan menos que otras...
Ensayo de un crimen: asesinato real
Buñuel repite determinadas acciones en el film... La estructura de la película en sí, se basa en la repetición...es una situación circular.  La repetición al final de los gestos en el concierto, eso estaba previsto, pero las repeticiones intermedias entre el principio y el final, ésas fueron improvisadas durante el rodaje...Los personajes no salen porque no pueden salir, sin saberse por qué... El paso del tiempo en la película es muy lento... mientras el encierro y el malestar duran, el tiempo es como una eternidad... es como si ya no hubiera tiempo. ¿Cuánto tiempo están allí dentro?... No se sabe. Están en otro tiempo. Por eso hay repeticiones: no es el tiempo como una línea... Al final de la película no hay liberación. Sólo es momentánea. Pero la situación de encierro se va a repetir infinitamente...Es como una epidemia que se extiende hasta el infinito...  Creo también que en mi película hay humor...Hay algo de comedia[7].
Por otra parte, las ostentosas repeticiones (la entrada de los invitados, la huida de las criadas...), que suelen presentarse como ocurrencias surreales, no son sino desdoblamientos del punto de vista, que alternan las posiciones de los señores y de los sirvientes. Tales duplicaciones tienen una estricta función dentro de la economía narrativa: hacer verosímil la justificación de la salida. Acostumbrados a la duplicidad, no reparemos en lo atrabiliario del procedimiento: estamos todos situados en los mismos lugares de aquella noche, enuncia Silvia Pinal. Y el espectador no tiene tiempo para reflexionar, llevado por el mecanismo de la repetición, en el hecho incuestionable de que ello es imposible, toda vez que tres personajes han muerto y se ha incorporado uno nuevo (el mayordomo) desde que la situación inicial se produjese.
En ángel exterminador: 1ª entrada  (en contrapicado)
La película no se basa sólo en lo insólito de la situación, sino también en la importante función dramática que adquiere en ella el moderno recurso de la repetición. El misterio de la repetición es la piedra de toque con la que está construida la película. Aquí, las explicaciones que no explican nada, las soluciones que no resuelven nada, son repeticiones.[8]
Algunas repeticiones:
·         La entrada de los invitados en la lujosa mansión de los Nobile y la subida por la escalera superior al piso segundo la repetí dos veces consecutivas, sin otra variación que una  toma en picado y otra en contrapicado. Los gestos, las palabras, son idénticas las dos veces, aunque el movimiento de cámara es diferente.
·         La huida de las criadas.
·         Nobile lleva dos veces el mismo brindis. La segunda vez viendo que nadie le escucha, se calla antes de haber terminado, y una expresión de gran desconcierto se pinta sobre su cara.
·         Se ve, por ejemplo, a dos hombres que son presentados el uno al otro... Un instante después, vuelven a encontrarse y se presentan de nuevo... Una tercera vez, por fin, se saludan calurosamente como dos viejos amigos[9].
El ángel exterminador: 2ª entrada (en picado)
·         El moribundo, antes de morir, dice: “Estoy contento de no ver la exterminación” mira hacia la puerta abierta que nadie puede franquear y ve la réplica exacta de la habitación en la que se encuentra.


·         El encierro, primero en la casa de los Nobile y al final, reunidos en la iglesia par un Tedeum, volverán a quedar prisioneros, más prisioneros que nunca, mientras se oye el bramido de la revolución.
En Belle de jour tenemos tanto repeticiones sonoras, la de los cascabeles, campanas o cencerros, como repeticiones binarias: dos visitas de Séverine al hospital, dos secuencias en la estación invernal, dos recuerdos infantiles, dos visitas de Husson al apartamento de los Sérizy, etc
En Tristana las repeticiones en la película son sobre todo de carácter binario y están muy encubierta para que todo fluya con naturalidad. Los ejemplos más evidentes y llamativos son los flashes finales, que repiten escenas de la película después de la muerte de don Lope, aunque más clara es la elección de la protagonista entre dos garbanzos, dos columnas, dos calles, dos hombres, etc. Pero también la historia está contada con saltos de dos años (1929, 1931, 1933, 1935) y el sueño de la cabeza de don Lope como badajo de la campana  aparece dos veces.
El fantasma de la libertad: 1º escena incestuosa
En El discreto encanto de la burguesía el relato fílmico se sucede en un encadenamiento lógico, aunque acausal, siguiendo las coordenadas espaciotemporales noche-día: las notaciones del tiempo cronológico se repiten en esta película de un modo sospechoso, que nos pone en guardia contra su inoperancia para medir la dimensión profunda del tiempo, bloqueado por la repetición del frustrado intento de comer juntos.[10] Buñuel vuelve a utilizar lo insólito y la repetición, como El ángel exterminador. En la película, la repetición de los intentos del almuerzo o cena va acentuando la progresiva degradación de los personajes.
elementos estructurales del drama de una manera más sofisticada que en


En El fantasma de la libertad, las repeticiones son tan frecuentes que el guión ha de aludir a un primer y segundo médico o jefe superior de policía. Así, tenemos dos profanaciones de tumbas  (la del capitán de dragones y la del jefe de Policía) o dos escenas incestuosas (la de la tía y su sobrino y la del jefe de Policía y su hermana), dos citas del cuadro de Goya (el fusilamiento inicial y el cuadro que está en la comisaría) y el repetido grito de "¡Vivan las caenas!", etc.[11]

El fantasma de la libertad: 2ª escena incestuosa


[1] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:231
[2] Antonio Monegal: Luis Buñuel de la literatura al cine. Pág.: 212
[3] Antonio Monegal: Luis Buñuel de la literatura al cine. Pág.: 215
[4] Víctor Fuentes : Los mundos de Buñuel. Pág.: 179
[5] Charles Tesson: Luis Buñuel. Pág.: 160
[6] Vicente Sánchez Biosca: Viridiana, Paidós, 1999, Pág. 60
[7] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Pág.:125
[8] Ado Kyrou: Bunuel. Pág.: 82
[9] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:231
[10] Víctor Fuentes : Los mundos de Buñuel. Pág.: 187
[11] Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel. (Ed. J.C.) Pág.: 372

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