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Mostrando las entradas etiquetadas como Fernando Gabriel Martín

La novia de los ojos deslumbrados (La novia de medianoche), guion de Luis Buñuel y José Rubia Barcia

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Cartel de la adaptación que se hizo de su guion en 1997 La novia de medianoche o La novia de los ojos deslumbrados o El umbral , es el título de un guion [1] que escribió Luis Buñuel en colaboración con José Rubia Barcia en octubre de 1945, unas semanas antes de proponer su secuencia Alucinaciones en torno a una mano muerta a Robert Florey para la película La bestia con cinco dedos (The Beast with Five Fingers, 1946) que iba a rodar. La iniciativa partió de Luis Buñuel. Ante el hecho del cierre del estudio de la Warner por la huelga y el fin de la Spanish Dubbing Unit en la que trabajaba, el aragonés le envió una nota a su amigo José Rubia en la que le decía: Telefonea o pasa por casa hoy para hablar de un proyecto que veo con posibilidades de realización. Desde luego servirá para olvidar nuestra lamentable cesantía [2] .   Según José Rubia Barcia el entendimiento y la armonía entre ambos autores no llegó a brillar a gran altura. Lo cuenta así:

Alucinaciones en torno a una mano muerta

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Alucinaciones  en torno a una mano muerta es el título de una escena sobre una mano "viva" que Buñuel escribió y la   ofreció a Robert Florey para su película La bestia con cinco dedos ( The Beast with Five Fingers , 1946). Así lo cuenta Buñuel: Intenté, igualmente, trabajar para Robert Florey, que preparaba La bestia con cinco dedos . Muy amistosamente, me ofreció escribir una secuencia de la película, que debía interpretar Peter Lorre. Imaginé una escena —en la que se veía una mano viva, la bestia— que se desarrollaba en una biblioteca. A Peter Lorre y Florey les gustó mi trabajo. Fueron al despacho del productor para hablarle de él, pidiéndome que esperase a la puerta. Al salir, poco después, Florey me hizo un gesto negativo con el dedo pulgar. Rechazado. Más tarde, vi la película en México. Mi escena estaba allí, entera. Me disponía a entablar una demanda judicial, cuando alguien me dijo: «La “Warner Brothers” tiene 64 abogados, nada más que en Nueva York. Atáquelos...

Buñuel en Estados Unidos: sus intentos para integrarse en el cine de Hollywood

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Buñuel en 1943 La finalidad de este post no es analizar la estancia de Luis Buñuel en los Estados Unidos, sino evidenciar que la afirmación, tantas veces repetida por Buñuel: el engranaje de Hollywood me horroriza. No intenté dirigir nunca cuando vivía allí [1] ... y que machaconamente han repetido sus hijos posteriormente, es falsa . Para ello nos vamos a valer ante todo de lo que el realizador escribía en sus cartas, ya que debido a su carácter privado, suelen decirse cosas que no se expresan en público. Primera estancia en EE. UU. 1930-31 Su primer viaje a Estados Unidos fue después de terminar La edad de oro ( L'âge d'or , 1930). Partió el 28 de octubre de ese año y aunque el motivo argumentado por Buñuel para el viaje era el conocimiento de la industria del cine americano, que él admiraba, no sabemos si también quería alejarse un poco de lo que intuía que podía ocurrir cuando se estrenara su película La edad de oro . Para conocer lo que ocurrió durante esa pr...

La labor de Luis Buñuel en la versión abreviada de El triunfo de la voluntad (Triumph of the will, 1935) de Leni Riefenstahl

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Entre 1940 y 1943, el MoMA y la Fundación Rockefeller desarrollaron un programa que consistía en adquirir, analizar y manipular los films nazis como fuentes para una propaganda norteamericana. Iris Barry pensó que era una buena oportunidad para que Luis Buñuel desarrollara sus capacidades y darle a conocer. Buñuel lo cuenta así [1] : Para que se le conozca a usted un poco, voy a pedirle una cosa. Un primer secretario de la Embajada alemana —Iris [2] me hizo prometer secreto— nos ha hecho llegar clandestinamente dos películas alemanas de propaganda. La primera es El triunfo de la voluntad , de Leni Riefenstahl, la segunda muestra la conquista de Polonia por el Ejército nazi. Usted sabe que los medios gubernamentales americanos, contrariamente a los alemanes, no creen en la eficacia de la propaganda cinematográfica. Vamos a demostrarles que están equivocados. Tome las dos películas alemanas, vuelva a montarlas, pues son demasiado largas, redúzcalas a la mitad, a diez o doce bobinas...