domingo, 12 de enero de 2014

Buñuel: Etapa Mexicana II

En el post anterior veíamos como Buñuel intentaba manejar a los productores a la hora de elegir la película a filmar. Se saliera o no con la suya, aquí vamos a ver cómo Buñuel conseguía introducir su sello en esas películas que no elegía él.
Susana: después de ser excitado por Susana
el protagonista besa a su mujer
Lo primero que debemos tener en cuenta es que para poder hacer películas en México está obligado a someterse a las normas de un sistema rígido de producción y a una censura, no por oculta menos activa. Es este contexto de censura el que condiciona, en buena medida,  la búsqueda de procedimientos de escritura que permitan al realizador deslizarse entre las imágenes de los géneros comerciales para hacerles "decir" algo distinto de lo que habitualmente "dicen".[1]

Con Gran Casino (1946) empieza su carrera como cineasta profesional, con todo lo que implica: filmar rápida y económicamente, ceñirse a los códigos narrativos y representativos de la industria del espectáculo vigente, luchar contra la censura institucional y la de los propios productores.[2]
Lo que llama la atención cuando Buñuel empieza su carrera en México es que renuncia al lenguaje desarrollado en sus primeros filmes y se vale de los  modelos más sencillos del cine. El modo de relatar es poco complicado y lineal; la iconografía es la de los films de Hollywood. Sin duda, por razones comerciales de producción, Buñuel se decidió por los modelos más sencillos que son, por otra parte, típicos de su filmes mejicanos. También es típico el ensamblaje de las escenas entre sí y la sencillez de la iluminación. Buñuel usa estos recursos convencionales en tal medida que él mismo desaparece prácticamente detrás del argumento de la película en sus primeros films.[3]
Al no poder expresarse de forma clara, sus exposiciones resultan a veces más ambiguas y no siempre logra dosificar su dinamita entre los resquicios de una forma que aparentemente debe ser tradicional...en determinados momentos el melodrama ahoga el panfleto, dejándolo reducido a intenciones y fragmentos.[4]
Él: introducción del humor en el drama: "Yo opino
 sobre el amor...que este pollo está muy bueno.
A pesar de todo ello, Buñuel siempre se mantuvo firme sus principios: ni traicionarse a sí mismo, ni traicionar a los demás. Es decir, si tenía que filmar un melodrama o una comedia, él entregaba un melodrama o una comedia, eso sí, con un contenido latente, lo que hacía que sus amigos y el público buñueliano pudieran ver “otra película”.
El matrimonio entre el melodrama y el humor negro fue explosivo para Buñuel, capaz de adoptar los códigos y convenciones del melodrama de consumo comercial para subvertir, dar la vuelta y destruir el significado social o moral originales.
Es así como Buñuel supo desenvolverse en una industria cuyos códigos narrativos... y genéricos estaban perfectamente establecidos y cuyo rendimiento económico les otorgaba validez. El antiguo vanguardista los asumió, los respetó –al menos hasta cierto punto-, supo amoldarse a ellos y, como si esto fuese poco, fue capaz de expresarse y tocar sus temas. Impuso su visión del mundo, aún en los trabajos alimenticios y de encargo...
 
Subida al cielo: la imagen poética
¿Cómo introducía Buñuel ese contenido latente?
  • Mediante anotaciones subliminales (Susana),
  • Acentuando las características de la comedia de costumbres. (La hija del engaño, La ilusión viaja en tranvía)
  • Haciendo aflorar la irrealidad (Subida al cielo)
  • Adoptando la apariencia de dramón psicológico (Él)
  •  Añadiendo vivencias de la vida del director. (En Ensayo de un crimen el niño protagonista gusta de disfrazarse con ropas de su madre, como Buñuel hizo en alguna ocasión.  En Susana, Fernando Soler, tras ser excitado por la joven, da un beso apasionado a su mujer, pensando en Susana. Remite a las reuniones que tenían los surrealistas o amigos de Buñuel y en las que hablaban de la sustitución de un objeto erótico por otro).
  • Introduciendo una tradición literaria, normalmente española. En Susana, la protagonista se esconde con el hijo del hacendado en un pozo; escena que recuerda la de la Cueva de Montesinos del Quijote. El cesante Papá Pinillos de La ilusión viaja en tranvía es una personificación del Villamil galdosiano de Miau...
    Susana: introducción de la tradición literaria: la
    Cueva de Montesinos del Quijote
  • La utilización de imágenes poéticas para subvertir los códigos del género. Estas imágenes rompen las normas del género, como la de la niña sacando, sin esfuerzo, el autobús atascado en Subida al cielo, la araña en la celda de Susana o la parte trasera del autobús en Subida al cielo convertida en jardín edénico.[5]
  • Mediante estrategias típicamente buñuelianas, a base de humor e ingenio, se ironiza sobre las normativas genéricas. (La mayor parte de las películas: El bruto, La ilusión viaja en tranvía, etc.)
  • Introduciendo su visión de la vida o añadiendo sus “fantasmas personales” (La visión del amour-fou que tiene el protagonista de Él)
  • Haciendo aparición de su “bestiario”. (Los olvidados, El bruto, Susana, etc.)
  •  Mediante la contradicción de las actitudes vigentes frente a la sexualidad, las estructuras sociales y los conflictos generacionales. (Susana, El bruto)
    La ilusión viaja en tranvía: introducción del humor

 En resumen, Buñuel, mediante estos procedimientos conseguía dotar a sus películas de una sobrecarga de significación. Gracias a una escena o imagen la película cobraba vida. Tenemos que recordar, que Buñuel ha declarado más de una vez que hacía cine para sus amigos, es decir, para los que entendían ese contenido latente en sus películas.


[1] Gastón Lillo: Género y transgresión: El cine mexicano de Luis Buñuel. Pág.: 6
[2] Agustín Sánchez Vidal: El marco cultural español.(¿Buñuel! La mirada del siglo). Pág.: 51
[3] Peter W. Jansen: El anarquista organizado, en Buñuel, Ed. Kyrios. Pág.: 82
[4] Freddy Buache: Luis Buñuel. Pág.: 57
[5] Víctor Fuentes: Buñuel: Cine y Literatura. Pág.: 88

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