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Buñuel visto por (11) ... José Ángel Valente

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De todas las entradas sobre como veían a Buñuel otros artistas o colaboradores, quiero proponer quizás la más bella de todas, y no solo por ser la más lírica. Es el poema que el versista gallego José Ángel Valente le dedicó, pues Buñuel fue una de las fuentes en las que desarrolló su magnífica obra poética. Forma parte del poemario El inocente , compuesto entre 1967 y 1970.                       El escorpión amigo de la sombra…   Homenaje a Luis Buñuel El escorpión amigo de la sombra suele horadar las entrañas de la tierra, mientras tú provisto de una lupa feroz y sobria analizas los tristes fundamentos, piedra capitular y mierda melancólica, de la ciudad de Roma y de su imperio. Están los mallorquines impolutos, implacables, arteros, deponiendo sonoridad intestinal que el viento solemne de la Historia consolida. Ay cuánta muerte baja de un solo golpe de cadena por todos los retretes del mundo. Ay cuánta muerte, ya muerta, putrefacta y reseca o semisólida, h

Adiós a Jean-Claude Carrière

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  Con motivo de la triste desaparición de Jean-Claude Carrière, me gustaría hacer algunas breves reflexiones sobre la aportación del francés al trabajo del calandino. Carrière fue un personaje importante, quizás el más importante después de Serge Silberman, productor sin el que ni uno ni otro hubieran sido lo que llegaron a ser, en una época muy concreta e importante para ambos: etapa final para Buñuel, iniciática (más que inicial) para Carrière. Precisemos antes que nada que Buñuel estuvo casi siempre rodeado de importantes guionistas para ayudarle a elaborar los diálogos de sus películas. El caso de Julio Alejandro y, en menor medida, Luis Alcoriza son buenos ejemplos. Pero Carrière apareció en el momento oportuno para iniciar un viaje cinematográfico — interruptus , por cierto— y narrativo —se encargó de poner negro sobre blanco las memorias del director—. Esto no quiere decir que Buñuel no participase en los diálogos; al contrario, participaba y mucho, hasta el punto de que en los

La descomunal batalla de las catedrales y las vagonetas (La obra literaria de Luis Buñuel: avatares II)

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  Las dos ediciones oficiales (por decirlo de algún modo) de la obra literaria de Buñuel, la de Joaquín Aranda para El Heraldo de Aragón y la de Manuel López Villegas, omitieron el cuento que incluyo hoy en este post y que Agustín Sánchez Vidal rescató en su ensayo sobre Buñuel, Lorca y Dalí [1] . Se trata, pues, de la menos conocida de las producciones literarias de Luis Buñuel. Continuación coherente de «La agradable consigna de Santa Huesca» , es un cuento compuesto en octubre de 1933 con la más que probable colaboración de Pepín Bello (quien se lo mostró a Sánchez Vidal), pero, como en el cuento anterior, la huella de este es más inspirativa que otra cosa. Además de condensar los motivos característicos de su producción escrita, así como sus motivos , su bestiario y sus actos escatológicos, es una clara manifestación del espíritu provocador que en aquel momento no podía canalizar a través de su cine. Desde este punto de vista, es seguramente su obra más radical y subversiva, la

Buñuel, ¿cineasta taoísta?

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  No tenía previsto publicar este post, pero ha sido leyendo un extraordinario texto sobre pensamiento chino cuando tomé la decisión de compartir algunas reflexiones. Me refiero al librito de Jean-François Billeter, Cuatro lecturas sobre Zhuangzi , publicado por Siruela en 2003. Al final de estas cuatro lecciones, el autor establece algunas conexiones entre la obra de Zhuangzi, filósofo de la antigua China (que vivió en el siglo IV aC y es autor del texto que lleva su nombre y que es una de las cumbres del taoísmo) y el surrealismo. Billeter ejemplifica su teoría con la obra de Max Ernst a quien considera, “ el más auténticamente creador de los surrealistas con Luis Buñuel”. [1] La mayoría de los analistas de la obra de Buñuel (las excepciones son muy pocas) han centrado su discurso en base a la afiliación surrealista del director aragonés y sobre cómo su obra fílmica ha sido uno de los corpus surrealistas de más larga duración de la historia. Estos estudiosos y críticos cinematográfic

La obra literaria de Luis Buñuel: avatares (I)

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  La obra literaria de Buñuel no ha tenido mucha suerte. Empezando por la edición más conocida, la del Heraldo de Aragón , trufada de errores y omisiones achacables a los responsables del periódico. En efecto, Agustín Sánchez Vidal introdujo y anotó los textos, pero entre el manuscrito que entregó (1980) y su publicación (1982) pasaron dos largos años en lo que parece ser se modificó bastante la idea que tenía el catedrático de Zaragoza. Una pena. Luego, la más cuidada edición de López Villegas arrastra algunas de las equivocaciones y ambigüedades de la del Heraldo , aunque también subsana alguna e incorpora textos no incluidos en la de 1982. Si a todo esto añadimos la cantidad de ediciones parciales de su obra, algunas de las cuales cuando no se cargan la distribución de los versos u oraciones, nos indican que contienen poemas inéditos que no lo son, la verdad es que queda bastante trabajo por hacer. No voy a hacer leña del árbol caído, pero quiero empezar esta labor por recuperar