sábado, 30 de noviembre de 2013

Don Luis y sus contradicciones

     A lo largo de bastantes artículos de este blog hemos observado algunas contradicciones entre la persona de Luis Buñuel y su obra. De eso vamos a tratar aquí.
     Buñuel era capaz de moverse con familiaridad y soltura entre contradicciones que hubieran agobiado y lesionado el temple de cualquier otro. Es más, no podría haber funcionado sin ellas; necesitaba a los jesuitas y a los surrealistas, la medievalizante Calanda rural y la cosmopolita Residencia de Estudiantes. Y, de hecho, trenzó sus películas con Cristo y Sade, con crucifijos y navajas, con santos y criminales.1
     Buñuel hace de la contradicción el principio ordenador de su obra y aquí podríamos encontrar que la divinidad organizadora que rechaza se le mete en su obra por la ventana, encarnada en la coincidentia oppositorum.2
     Diríase que toda su vida está movida por una incesante dialéctica, donde las contradicciones y paradojas se enfrentan en rápida oscilación hacia una síntesis superior jamás en reposo. En esto parece continuar, salvando las distancias, el estilo de dos grandes aragoneses artistas como él: Baltasar Gracián y Francisco de Goya.3
     Buñuel no ha vivido casi nunca las posturas que proclama con su cine. Si se exceptúan, tal vez, la primera época surrealista y determinadas actitudes de su anterior estancia madrileña, el cineurgo  ha actuado casi siempre en contra o al margen de sus convicciones.
Foto de Antonio Gálvez
     Todo ello contribuye al fracaso de tantos críticos de derecha e izquierda que han pretendido clasificarle con definiciones precisas y adjetivos equívocos. Buñuel es un empedernido hombre de contradicciones, encastillado en sus primeras actitudes juveniles y sin la menor preocupación por cambiar de postura. Tal vez radique en este talante contradictorio un aspecto interesante de su cine.4 
     Buñuel fue pues un hombre de contradicción en quien se afirmaban, negaban y contraponían, simultánea o sucesivamente, múltiples escalas de valores. De semejante actitud hizo su divisa personal y ahí radicaba gran parte de su genial dinamismo.5
     Buñuel extrae vorazmente su fuerza de sus propias contradicciones insuperables.No existe otro director como Buñuel, cuya obra esté determinada por la esencia de la contradicción y que no obstante se presenta al mismo tiempo como una unidad de consecuencia inequívoca.
     Buñuel era capaz de moverse entre grandes contradicciones y salir indemne o relativamente indemne como artista o incluso le ayudaron a avanzar en la dirección que él deseaba.7 
     A lo largo de toda su vida ha habido una contradicción entre la persona de Buñuel y su obra en múltiples aspectos:
·         Escribe cuentos en una revista para ciegos con la intención de colaborar a su rehabilitación psicológica y al mismo tiempo muestra a los ciegos de forma “cruel” a lo largo de su filmografía: La edad de oro, Los olvidados.
·         Es partidario de la revolución social violenta, pero durante la revuelta de mayo del 68 se va huyendo a Bélgica. Cuando se muestran en la vida, la sangre, la opresión… Buñuel abomina de la revolución. En este sentido, es tan solo consecuente a medias. Él lo sabe perfectamente. En realidad, actúa como un moralista sin moral. La revolución del cine de Buñuel sólo se da, pues, en la pantalla.
·         Sus películas antiburguesas y anticapitalistas están realizadas con la ayuda del capitalismo burgués, primero el de su familia o el propio; luego, el de los productores de diferentes nacionalidades.
·         Las violencias visuales de su cine, tanto en la línea del erotismo como en la de la crueldad, provienen de una personalidad delicada, incruenta y hasta tímida. Le molesta la crueldad de los primeros planos.
Foto de Antonio Gálvez
·         Era un hombre ateo total, pero se sentía muy bien en un ambiente religioso, desde su infancia. Ateo, gracias a Dios, como se definió más de una vez, la religión católica, en la que fue educado,...ocupa una buena parte de su obra.8 Ateo alimentado de cristianismo.
·         Buñuel fue siempre profundamente antimonárquico, tal vez republicano a medias, pero se dejó condecorar, nada menos que con la “Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica” por el entonces ministro de Cultura, J. Solana.
·         Despreciaba olímpicamente a la intelectualidad pero era amigo de los intelectuales de su generación y, posteriormente, de los de la “gauche divine” aceptando complacido el doctorado “honoris causa” de la Universidad Complutense de Madrid, en donde había cursado con nota mediocre la carrera de Filosofía y Letras.
·         Decía que no le interesaban los premios, pero llevaba una lista detallada de todos los que le concedían.
·         No podía ver a los periodistas, pero guardaba varios álbumes con las críticas de sus películas.
·         Combatió sistemáticamente a la institución familiar en todas sus películas y llevó una vida de familia ejemplar. Censuraba, por ejemplo, el divorcio de algunos de sus amigos y colaboradores.
·         Criticó al clero y a las religiosas. Sin embargo, uno de sus hijos se educó en colegio de religiosas y, personalmente, tuvo varios amigos religiosos, alguno de los cuales (el padre Julián) le acompañó fielmente en su última enfermedad, visitándole a diario.
·         Ataca las normas solamente desde los márgenes, ya que disfruta, cuando puede, de los privilegios de su clase...Buñuel desata la imaginación en sus obras, mientras mantiene una vida privada estable y burguesa.9
·         Era un cineasta de instinto, de un método, o de un sin-método, surrealista, pero al mismo tiempo –como lo notó una vez François Truffaut- sus guiones estaban muy bien construidos…10
·         Era un hombre muy cariñoso y al mismo tiempo uno de los hombres más violentos que he conocido. Pasaba de un extremo a otro.11
·         Amor por las armas y al mismo tiempo ese miedo hacia ellas.
Foto de Antonio Gálvez
·         Le molestaban nuestras blasfemias, pero a él le gustaba mucho decir, de vez en cuando, ¡ Me cago en Dios!.. Pero lo tenía que decir él, si lo decías tú, le molestaba.12
·         Entre su manera de pensar y su forma de vivir. El antiburgués por excelencia llevaba la vida de un perfecto burgués. Su mujer decía que era el “burgués más grande del mundo”.
·         El feroz fustigador de una sociedad injusta e inhumana se encontraba muy a gusto en el mundo en el que le había tocado vivir, y parecía aceptablemente cómodo en su doble papel de permanente predicador de la revolución, y de defensor permanente de la rutina burguesa cotidiana.
·         El partidario de acabar con todo tipo de convencionalismo, se sentía incómodo si no se le trataba de usted, etc, etc. (Antonio Castro)
·         Era marxista y al mismo tiempo anarquista.
·         Era rico (de joven) y revolucionario,
·         Moral y amoral, según la -clasificación católica
·         Era –teóricamente- partidario de una organización del mundo que rechaza totalmente lo irracional y basar el arte que le da fama precisamente en lo contrario.13
·         Como creador (revolucionario)y como persona (muy conservador)
·         Antiartista haciendo grandes obras de arte,
·         Español, encarnación misma de España, pero español desterrado, que hizo lo esencial de su obra en México y en París.14
     El espíritu de contradicción de Buñuel, de su dialéctica,  se refleja en sus personajes. Al afirmar que la acción es un compromiso y que los vicios pueden convivir con las virtudes –o viceversa- que la injusticia justifica frecuentemente la violencia revolucionaria o simplemente de represalia, Buñuel parece suscribir las categorías maniqueas. Pero estas categorías, una vez establecidas, se ven inmediatamente socavadas por contradicciones que quedan bien patentes a causa de la complacencia burlesca del estilo de Buñuel.15
     La dualidad es la condición de reunir dos caracteres distintos en una misma persona...La dualidad en manos de Luis Buñuel conduce a la ambigüedad, a algo que puede entenderse de varios modos o a admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre y confusión.16
Foto de Antonio Gálvez
Buñuel es siempre ambiguo. Lo es, por ejemplo, en las películas de temática política como Así es la aurora, La muerte en este jardín y Los ambiciosos.
     Se ha criticado la falta de coherencia entre su obra y su vida, pero precisamente porque en sus películas desplegó, sin cortapisas, los fantasmas del deseo imaginario, porque sublimó y nos permitió sublimar la pulsión en el ámbito de lo estético, probablemente por todo eso, y pese a su antihumanismo teórico y estético, pudo llegar a ser un buen padre, un buen marido..., un buen hombre en definitiva...17

NOTAS:
1 Agustín Sánchez Vidal: Vida y opiniones de Luis Buñuel. Pág.: 6
2 Víctor Fuentes: Buñuel: Cine y Literatura. Pág.: 182
3 Manuel Alcalá: Buñuel (Cine e ideología). Pág.: 15
4 Manuel Alcalá: Buñuel (Cine e ideología). Pág.: 119
5 Manuel Alcalá: ¿Teísmo anónimo de un ateísmo explícito?. En, AA. VV.: Camino y encuentro con Luis Buñuel. Pág.: 33
6 Jorge Ayala Blanco, en: Emilio García Riera : Historia documental del cine mexicano, VIII. Pág.: 239
7 Agustín Sánchez Vidal, en: AA. VV.: Camino y encuentro con Luis Buñuel. Pág.: 77
8 César Carlos Fontenla: Luis Buñuel: Es peligroso asomarse al interior. Pág.: 16
9 Elena Gascón-Vera: La imaginación sin límites: Sade en Buñuel. En: Turia, nº 26. Pág.: 158
10 Jean-Claude Carrière, en: AA. VV.: Testimonios sobre Luis Buñuel En: Turia, nº 28-29. Pág.: 198
11 AA. VV.: Testimonios sobre Luis Buñuel En: Turia, nº 28-29. Pág.: 216
12 AA. VV.: Testimonios sobre Luis Buñuel En: Turia, nº 28-29. Pág.: 217
13 Max Aub: Luis Buñuel, novela, Cuadernos del vigía, 2013, pág. 284.
14 Jean-Claude Carrière, En: Marcel Oms: Don Luis Buñuel. Pág.: 10
15 Raymond Durgnat: Luis Buñuel. Pág.: 145
16 Luis García-Abrines: La dualidad en Luis Buñuel En: Turia, nº 20. Pág.: 155

17 Luis Martín Arias : El escándalo imposible: del surrealismo a la posmodernidad. En: Obsesión es Buñuel. Pág.: 238

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