domingo, 2 de febrero de 2014

El erotismo en el cine de Luis Buñuel

En mis películas...No me doy cuenta del erotismo... Me quedo admirado cuando leo libros que hablan del erotismo de mis filmes. Me quedo admirado, porque yo no lo veo. No me doy cuenta. De manera que por eso creo que actúo siempre bastante irracionalmente[1]...
Tristana: exhibicionismo ante el mudo
Su fino humor aparece a menudo asociado al erotismo, otra de las constantes del surrealismo que pensaba que el motor del mundo era el deseo, Eros. Las influencias de Sade y de Freud hicieron que explorase las manifestaciones del deseo sin ocultar las perversiones de Eros...
Considerado como uno de los maestros del erotismo, Buñuel nunca ha caído en la pornografía. Siempre trata de sugerir, no de mostrar, de dirigirse a la imaginación del espectador, respetando el carácter sagrado del amor, sus misteriosas manifestaciones.[2]

Ensayo de un crimen: la quema del maniquí
El erotismo de Buñuel niño y adolescente tiene mucho que ver con su desenfrenada imaginación. En su época de colegio, el abandono al vuelo de su fantasía especialmente en la época de la pubertad le originó, según confesión propia, muchos conflictos de conciencia. La moral minuciosa y casuística contemporánea no era precisamente la ideal para formar aquel temperamento atlético, de fuertes tendencias instintivas, sino, más bien contraproducente. Realmente Buñuel hubiera necesitado más ideales que represiones.
El erotismo del Buñuel cineasta es más ambiental que explícitamente temático, aunque en algunas constituya un tema obsesionante: Él, Diario de una camarera y Ensayo de un crimen. Lo más significativo es que el erotismo, como clima, aflora prácticamente en toda su amplia y variada producción.[4]
El cine de Buñuel es,...el cine de la imposibilidad de consumar actos.
No solo el sexual, sino que también otros actos..., pero evidentemente el sexual tiene una vital importancia, porque Buñuel consideraba que en una sociedad organizada y jerarquizada, el sexo que no respeta barreras ni leyes, en cualquier momento, puede convertirse en factor de desorden y en un verdadero peligro.[5]
Diario de una camarera: Jean Moreau andando...
El erotismo buñueliano en contraposición a la cursilería de cierta corriente del melodrama, presenta el sexo como un fenómeno revelador, espontáneo y vital. El erotismo que nace del conflicto entre la fuerza instintiva del sexo y las barreras sociales y morales con que se le inhibe.
A esto responde la voluptuosidad y sensualidad de sus personajes femeninos. Susana (Susana) sería el ejemplo.
... Uno siempre vuelve a esas imágenes que tenemos fijas, ¿verdad? Sin darnos cuenta caemos en lo mismo:
·         El andar femenino es una de las cosas que más me atraen. Por ejemplo, en Diario de una camarera, Jeanne Moreau tenía que caminar con botas alta, abotonadas. Es una delicia ver caminar así a Jeanne Moreau, la manera en que se dobla sensualmente su tobillo...
Los olvidados: la leche que corre por la pierna...
·         Me parecen muy atractivos unos muslos que chorrean algo viscoso, porque la piel se hace más cercana, parece que no sólo estamos viéndola, sino además tocándola... Como la leche que escurre por las piernas de la chica , en Los olvidados[6]. O la clara y las yemas de unos huevos rotos que escurren por los muslos de Susana. En Ensayo de un crimen, la sangre sobre los muslos de la institutriz de Archibaldo con medias negras y zapatos de charol... Se me imponen como imágenes y las pongo, pero si empezara a darles un significado, las quitaría.
·         Una mujer con una "chemisse" negra, con encaje, medias con ligas y zapatos de tacón alto, resulta más erótica que una mujer desnuda. El desnudo total generalmente es puro, no erótico[7]. Silvia Pinal aparece en Simón del desierto, como un demonio seductor... con medias negras, sujetas con broches, y con un aro. Son elementos que considero muy excitantes, mucho más que el desnudo completo[8]. En El fantasma de la libertad la hermana del prefecto lleva medias de seda negras y zapatos de tacón alto.
·         En Tristana, la heroína es una mutilada, lo que aumenta el atractivo erótico y crea ...una relación sexual perversa... Soy muy discreto y, además, importa sobre todo estimular la imaginación del espectador. Mostrar los pechos de ella (escena del balcón) hubiera debilitado la escena[9]...
La ilusión viaja en tranvía: el erotismo asociado
a los medios de transporte
·         En varias películas de Buñuel se muestra la satisfacción a  través de la sustitución del objeto deseado: “En La edad de oro, la heroína lamerá el dedo gordo de una estatua, cuando el amante, sin haberla satisfecho, la deja sol. En Susana, Fernando Soler besará apasionadamente a su esposa después de ser excitado por la cercana presencia de Rosita Quintana. En El bruto, Katy Jurado irá a hacer el amor con su decrépito marido, Andrés Soler, al que unos momentos antes había rechazado, sólo para satisfacer los impulsos eróticos que ha despertado en ella la llegada de Pedro Armendáriz”...En Viridiana y Diario de una camarera, los viejos viudos harán que sendas jóvenes vistan prendas que tienen un interés especial para ellas. En Ensayo de un crimen el protagonista quema el maniquí en sustitución de Lavinia.[10]
El fantasma de la libertad: la hermana del
prefecto con medias negras de seda.
·         El erotismo mexicano de los filmes de Buñuel está a menudo asociado a los medios de transporte: La bajada del autobús de Raquel en el agua (Subida al cielo), la mujer que sube a su coche bajo la mirada embelesada de Archibaldo (Ensayo de un crimen), la llegada de Silvia Pinal en un féretro con el pecho desnudo (Simón del desierto).[11]
·         En el cine de Buñuel escasean los desnudos: Un perro andaluz, El fantasma de la libertad (hay dos desnudos, uno de ellos integral)        
Tristana: mutilada, lo que aumenta su atractivo erótico.
·         En su cine encontramos también alguna escena homosexual (Robinson Crusoe) y lesbiana (Belle de jour).
·         Frente a ese erotismo “aberrante”, no muestra en sus películas el amor matrimonial noble y fiel.

La pornografía cinematográfica hecha para complacer al público y sacar más dinero, me repugna... Es trivializar el erotismo... No soy contrario al erotismo, sino a la pornografía, que es la fisiología del erotismo. Y estoy en contra de la pornografía porque creo en el amor. Un poema de Breton dice que el amor es una ceremonia secreta que debe celebrarse a oscuras en el fondo de un subterráneo. Eso para mí es el Evangelio. En cambio la pornografía es el amor celebrado en un estadio deportivo o en una plaza de toros... Eróticamente, la pornografía es negativa porque agota todo, no deja nada a la imaginación, no tiene misterio[12]




Para concluir, dejemos claro, que todo este muestrario, no tiene nada que ver con la vida privada de Buñuel, que según su mujer es bastante convencional. Otra contradicción.


[1] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1984, Pág.:152
[2] Emmanuel Larraz: Buñuel el afrancesado. En: Turia, nº 28-29. Pág.: 158
[4] Manuel Alcalá: Buñuel (Cine e ideología), Edicusa, 1973, Pág.: 127
[5] Antonio Castro : Evolución y permanencia de las obsesiones en Buñuel.En : Obsesión es Buñuel. Pág.: 340
[6] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.:59
[7] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.:60
[8] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.:158
[9] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.:158
[10] Iván H. Ávila Dueñas: El cine mexicano de Luis Buñuel. Instituto Mexicano de Cinematografía, 1993, Pág.: 187
[11] Charles Tesson: Luis Buñuel. Cahiers de Cinéma, 1995, Pág. 163
[12] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.:70

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