jueves, 10 de julio de 2014

Si usted no puede, yo sí (1950)

 Si   usted no puede, yo sí, es el título del guión que en 1950 escribieron Luis Buñuel y el matrimonio  Alcoriza y que Julián Soler llevó a la pantalla ese mismo año con el mismo título. Buñuel ya había trabajado con Luis y Janet Alcoriza para El gran Calavera (1949).
Buñuel acababa de rodar Los olvidados, aunque todavía no se había estrenado y estaba en una situación en la que tenía que hacerse un hueco dentro de la industria del cine mexicana. En este contexto se produjo la escritura de este guión y la realización de sus dos siguientes películas con Fernando Soler: Susana (1950) y La hija del engaño (1951). Si nos olvidamos de este guión, todos los que escribió Buñuel a lo largo de su carrera han sido siempre con la finalidad de filmarlos. Si esto no ha ocurrido con algunos de ellos (El monje, Là-bas, por ejemplo), es porque el desistió de hacerlo. Él nunca escribió un guión por escribir, porque a él le costaba trabajo hacerlo y de hecho siempre ha buscado algún colaborador para redactar los guiones de sus películas, lo que nos debería llevar a pensar en cuál pudo ser el origen de este guión. Debió ser un encargo y lo más probable por parte de Oscar Dancigers, el productor de sus tres anteriores películas y de las dos siguientes. ¿Pero fue el encargo para que él la dirigiera? Algunos opinan que no quiso dirigirla. Está claro que su siguiente película Susana le atraería mucho más ya que podía introducir muchas cosas de su mundo personal.

El rodaje tuvo lugar entre el 12 de junio y el 5 de julio de 1950 en los estudios Tepeyac. El argumento es bastante vodevilesco: Como el público no va al teatro de variedades donde ac­túa, el cómico León es despedido con toda la compañía. Intenta entrar en su hotel, la Barceloneta, del catalán don Inocencio, que al no pagarle el alquiler lo echa el hotel quedándose con sus maletas.
Don Inocencio con León disfrazado de catalán
 León se disfraza y se hace pasar por catalán ante de don Inocencio con la intención de recuperar sus maletas. Le da la misma habitación y beben juntos.  Pero a León se le adelanta el ratero Beto, que quiere robarle las ma­letas, y corre tras él e Inocencio tras León. León alcanza a Beto y al ver que no tiene trabajo se asocian. Leen un anuncio en el periódico de la agen­cia “Si usted no puede, yo sí” y deciden ir allí. 
Su dueño, Cellini, se ha quedado sin empleados y les da tra­bajo a los dos. León se enamora de Marta, sin saber que es la hija de su jefe. Posteriormente a Beto le pasará lo mismo y como Marta es una mujer a la que le gustan todos los hombres, les da esperanzas a los dos. Llegan a la ciudad los Fratelli, siete hermanos italianos que vienen a cumplir una vieja vendetta familiar contra Cellini. Como León se hace pasar por éste lo persiguen para ase­sinarlo, por lo que León y Beto se marchan al pueblo de un cliente ranchero de la agencia a cumplir una misión. Los Fratelli, que han descubierto dónde trabaja, los persiguen disfrazados de maria­chis y tienen un encuentro en la cantina del pueblo con unos “jóvenes” muy machos que les dan una paliza.
León y Beto que terminan siendo socios
 De regreso a la ciudad, los Fratelli se enteran de que Marta es hija de Cellini y la raptan. León y Beto, disfrazados de judíos bar­bones, averiguan que está secuestrada en un restaurante italiano y consiguen rescatarla. Su antiguo empresario contrata de nuevo a León porque está en un apuro. Allí lo descubren los Fratelli, que lo persiguen entre bastidores. El padre de Marta tiene la idea de mandarles un telegrama en nombre de Mussolini que hace desistir a los Fratelli de su vendetta. Marta y León se casan. Tienen un hijito, que al llamar a su "papacito", provoca que León y Beto le contesten al mismo tiempo, lo que provoca su enfrentamiento. Es el mismo incidente que provocó hace muchos años atrás la vendetta entre los Fratelli y los Cellini.

Los Fratelli
Martínez Herranz dice que “Buñuel y los Alcoriza procuraron divertirse todo lo posible al escribir este guión, introduciendo bromas privadas que, en muchos casos, sólo podían  entender algunos amigos de su entorno más directo. En este sentido, merece la pena subrayar la conversación en catalán mantenida al principio de la película entre el actor Pepe Iglesias y Francisco Ledesma (este último de origen español), tal vez una cita soterrada a Salvador Dalí. También es necesario destacar un monólogo en el que se relataban complejas historias de malos hijos que no eran otra cosa que una parodia buñuelesca de los arquetípicos melodramas familiares mexicanos. Chistes y acciones organizadas según un ritmo trepidante emulando las tramas y situaciones del burlesco francés y estadounidense, desde Max Linder a Chaplin, un cine por el que Buñuel siempre sintió un enorme interés”[1]
Marta que se casa con León pero le guiña
el ojo a Beto
La película se estrenó el 15 de fe­brero de 1951 en el cine Mariscala.
En cuanto al resultado, aunque técnicamente es una película correcta, está claro que se le podía haber sacado mucho más partido del que supo sacarle Julián Soler: una farsa musical de tono anárquico, sustentada sobre los esquemas de una compleja trama vodevilesca, donde se entrecruzaban actores fracasados y ladrones en busca de ocupación, emigrantes catalanes y vengativos sicilianos, buenas y malas mujeres... todo ello aderezado con juegos de identidades equivocadas y flirteos amorosos.[2]
Esta comedia disparatada era para tomársela a broma (la vendetta Fratelli/Cellini, los hermanos Fratelli, Marta, una mujer a la que le gustan todos los hombres, etc), algo que su realizador no llegó a captar. Esta era una película que había que rodar sin ánimo de seriedad, dejarse llevar, que la narración fluyera con simplicidad: filmar por el placer de filmar. Algo parecido a lo que Buñuel hizo poco después con Subida al cielo. Marta y su relación con los dos amigos es un tema al que Buñuel podría haberle sacado mucho partido.
Ver la página de filmografía para la ficha técnica.
El final de la película termina con el comienzo de
una nueva vendetta entre los dos


[1] Amparo Martínez Herranz: Susana de Luis Buñuel: subversión y renovación del melodrama, Revista Latente, nº 5, 2007, pág. 119
[2] Amparo Martínez Herranz: Susana de Luis Buñuel: subversión y renovación del melodrama, Revista Latente, nº 5, 2007, pág. 119

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