domingo, 13 de julio de 2014

El bruto, 1952

El Bruto hubiera podido ser una película buena, el guión hecho por Alcoriza y por mí era muy interesante, pero me lo hicieron cambiar por completo, de arriba abajo. Ahora es una película más, regular[1].
Luis Alcoriza me trajo una idea sobre un viejo, propietario de un edificio alquilado, que quería expulsar a sus inquilinos para hacer un negocio. Estos se organizaban en su propia defensa y el propietario, para reprimirlos, uti­lizaba a un «hombre de mano», un hombre muy fuerte y muy bruto…Lo que añadí fue el personaje del padre del propietario y también una escena entre Katy Jurado y un gallo, que improvisé durante el rodaje. [2]
La película es como es. No sé si quería o no hacer un melodrama. Las cosas fueron surgiendo. Yo tenía un idea central: el propietario exigente, los inquilinos que se oponen, el "hombre de mano" que lo mismo puede ser un boxeador que un matarife. Las cosas se complican porque "El Bruto" tiene amores con la hija de un hombre asesinado por él, y además ha tenido relaciones con la amante del propietario, que se pone celosa. ¿Melodrama? Pues me da igual. En el momento de realizar la película no me dije: "Voy a hacer un melodrama."[3]
El rodaje comenzó el 3 de marzo de 1952 en los estudios Churubusco, duró 18 días y tuvo un costo aproximado de 600.000 pesos. Se estrenó el 5 febrero de 1953 en el cine Orfeón.
El desahucio es el origen de todo el problema
A pesar de forma parte del grupo de películas que la mayoría de los comentaristas suelen despachar con unas pocas frases, El bruto merece ser vista con bastante más atención.
Pese a lo tópico de la trama, en ningún film anterior –incluido Los olvidados- Buñuel había mostrado tan lúcida conciencia social al exponer la explotación del hombre por el hombre, ni había abordado seriamente una evolución psicológica y moral como la que vive Pedro, desde su inicial alienación a su progresiva lucidez en las relaciones con su amo (y padre ignorado). De ahí que El bruto señale un hito fundamental en el discurso político de la producción de su autor, manifiestamente radicalizado al enfrentar violentamente por vez primera a dos representantes de clases antagónicas, asumiendo el explotado la posición servil derivada de su ilegítima concepción, que él mismo ignora. Por añadidura, la excelente factura profesional de El bruto no tiene ya nada que ver con los apresurados melodramas de serie rodados por Buñuel con anterioridad y su tratamiento fotográfico, por ejemplo, lo emparenta a la dureza del contemporáneo "cine negro" norteamericano. El refinamiento de la sintaxis de Buñuel en El bruto va todavía más lejos, como se evidencia en la escena en que la pareja entra en la cama y la cámara comienza a panoramizar, con una solución elíptica que prefigura una escena homónima de Tristana.[4]
Pedro "el Bruto" conoce a Meche
El bruto es una de las películas mexicanas de Buñuel que más evidencian su filiación con el melodrama. Todos sus componentes dialogan con el modelo del género. Aparentemente, tanto en el plano de la representación, como en el de lo representado, todo el filme responde a las convenciones genéricas. Están aquí sus tópicos más característicos: la estructura de la historia, el esquema de los personajes, el efectismo de la "retórica del exceso", los primeros planos y el apoyo musical grandilocuente. Pero en el tratamiento que hace Buñuel de las normas del género, cada uno de estos elementos sufren en su conjunto una revisión que introduce desajustes. El filme se inscribe así en un horizonte ideológico totalmente contrario al que caracteriza al género melodramático en el México de la época.
Buñuel utiliza los significantes fílmicos del género (tipos de planos, encuadres, movimientos de cámara, interrelación de signos icónicos y signos sonoros dentro  del cuadro general de una retórica del exceso que caracteriza al género) y la materia del significado (tópicos melodramáticos como el triángulo amoroso, los amores interclasistas, la inocencia en desgracia, etc.). Pero es en la forma de ese significado, es decir, en la estructuración de su contenido que el filme se aparta de la orientación ideológica tradicional del modelo.
Buñuel tuvo algunos problemas con Armendáriz.El actor
tenía que decir: "Sácame eso de atrás" y se negó a
decir la palabra "atrás" por temor a que lo tomaran por
homosexual
Con esta película Buñuel muestra una vez más, su habilidad para esquivar las restricciones impuestas por el aparato de producción mexicano. El realizador se apodera de las características del modelo para conseguir otros fines:
·         El uso que hace Buñuel de la exageración en la manifestación de los sentimientos y las pasiones, llevándolas al paroxismo, le permite eludir el pretendido realismo con el que se enmascara el género.
·         Frente al maniqueísmo del melodrama clásico, aquí el maniqueísmo es sólo aparente. Las fuerzas del bien y del mal no aparecen tan polarizadas como en el modelo tradicional. Los personajes no son buenos o malos, sino contradictorios.
·         Estamos lejos de la sensiblería del melodrama clásico. Con El bruto el melodrama se renueva y queda abierto hacia una dimensión crítica.
·         Frente al carácter conformista y de autoconmiseración que caracteriza al melodrama, contrasta con el conflicto de clases que expone la película y que se concreta en la oposición entre el propietario de las casas que quiere desalojar a los inquilinos y éstos que se organizan para resistir. Aquí, las mujeres y los niños, en vez de ser utilizados para provocar el sentimentalismo lacrimógeno, tienen una actitud combativa. Buñuel, por otro lado, utiliza la intriga amorosa, como pretexto para exponer las contradicciones ideológicas del género.
Paloma se muestra indiferente ante el beso de Andrés
·         Por otro lado, el orden perturbado, que siempre es el de las clases dominantes, que en el melodrama mexicano es restablecido con el consiguiente castigo de los elementos perturbadores, aquí, el orden dominante es mostrado en crisis ya que sus leyes son sobrepasadas por los acontecimientos y quedan sin aplicación. La Ley no funciona. La identificación con algunos de los personajes está desactivada justamente por esta relativización de las nociones de bien y mal.
·         Pedro (el bruto), aparentemente el villano de la película, es un personaje matizado. Tiene visos de ternura al recordar su infancia, y el encuentro con Meche lo redime. A través del amor por Meche, Pedro descubre una realidad, hasta ese momento ajena e indiferente y que le hace cambiar de actitud. El personaje queda enfrentado a la contradicción entre el deber y el amor, típica del melodrama. Pero si en el melodrama tradicional se resuelve a favor del deber, que asegura la imperturbabilidad del orden social, en El bruto, el comportamiento del personaje desafía ese orden.
Unos minutos después, tras conocer al Bruto su actitud
es totalmente diferente. Transferencia erótica, como ya
hizo en Susana
·         Los inquilinos, por otra parte, tampoco son representados a través de una visión heroica o épica. Este grupo colectivo también con aspectos positivos y negativos al mismo tiempo, con lo que rompe la visión conmiserativa de los "buenos pobres" impide cualquier efecto de identificación con alguno de los personajes.[5]
El bruto es un film de género, con elementos que pueden hacer pensar en el neorrealismo en sus versiones más depuradas, en la línea de Los olvidados, con el que comparte el sórdido ambiente suburbano (aunque aquí no se trata del lumpem sino de trabajadores bien conscientes), el leit motiv de las gallinas e incluso el nombre de la joven inocente, Meche, por enunciar tres puntos de contacto. Ciertos rasgos melodramáticos son evidentes, como el hecho de que el bruto mate al padre de la mujer que ama y a su propio padre, por ejemplo. Pero parece evidente que su esencia más íntima se vence más bien del lado del cine negro, aunque el género le gustaba a Buñuel tan poco como el neorrealismo. Posee una excelente factura.
Antes que mostrar a la pareja besándose, etc, Buñuel
prefiere sustituirla por otra cosa. Aquí quemándose
la carne. En Gran casino removía el lodo.
El matadero está presidido por una Virgen, y la conversación por entre los animales abiertos en canal está llena de presagios. En esa secuencia, y la provocación de Paloma al ofrecer a Pedro un trozo de carne en la carnicería, aparecen una referencia al subconsciente del carnuzo. Tanto aquí como en La ilusión viaja en tranvía, la mezcla de una imagen religiosa y los artículos de carnicería remiten al milagro de Calanda.
Hay en El bruto más fuerza y matices que los del simple melodrama. Incluso alcanza ciertos ribetes de la mejor tragedia, en ese amor puro e inocente que representa Meche, inalcanzable para quien como Pedro está manchado por algo así como un pecado original que le lleva a eliminar la figura paterna de don Andrés, tras caer en las garras de su madrastra Paloma, seductora y delatora, vampiresa al fin.; Meche, que le quiere tiene que rechazarlo al enterarse de que es el asesino de su padre. Un mejor desarrollo de todos esos elementos hubiera arrojado resultados muy ricos, como sí que sucede, por ejemplo, en la compleja relación de Pedro de Los olvidados con su madre. Seguramente a esa frustración se refiere Buñuel al recordar las correcciones que le impusieron en relación con el guión original.[6]
El padre de Andrés. El personaje introducido por
Buñuel para añadir humor.
Desde un punto de vista técnico esta película es muy superior a Subida al cielo. Tiene mejor fotografía y al realizarla en 18 días demuestra su madurez en la técnica cinematográfica.
Las dos incorporaciones personales de Buñuel a la película le sirven, la invención del personaje del padre de Andrés, para introducir notas de humor y así subvertir el tono melodramático de la película y la otra, la del gallo al final de la película, para dejarnos uno más de esos finales enigmáticos que tan característicos son en su filmografía: Se me ocurrió cuando filmábamos la escena y pedí que trajeran un gallo. Ya les he dicho en otras ocasiones que pongo esas escenas sin deliberación, y dejo que el espectador las inter­prete como las sienta. Los gallos o las gallinas forman parte de muchas «visiones» que tengo, a veces compulsivas. Es inexplicable, pero el gallo o la gallina son para mí seres de pesadilla. [7]
(Final de la película)


[1] André Bazin y Jaques Doniol–Valcroze: Conversación con Luis Buñuel. En El cine de la crueldad.  Ediciones Mensajero, 1997, Pág.:110
[2] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 69
[3] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 71
[4] Roman Gubern: Cine Español en el exilio, Lumen, 1976, Pág. 122
[5] Gastón Lillo: Género y transgresión: El cine mexicano de Luis Buñuel, Co*textes, nº 26, 1994, Centre d’Etudes et de Recherches Sociocritiques, Pág. 109
[6] Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel. Ed. J.C.,1984, Pág. 156
[7] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 71

2 comentarios:

  1. Felicidades, este es un análisis muy completo y muy lúcido, coincido en todo lo dicho. Creo también que El Bruto es una película mejor de como la crítica tradicionalmente la ha visto. De los tres elementos con los que tiene contacto y que aquí se dicen (surrealismo, cine negro y neorrealismo) me quedo con el tercero, creo que son las notas neorrealistas, para bien, las que más pesan en esta película, sin dejar de notar los razgos que recuerdan a la tragedia, no solo en Meche, también en Paloma.

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  2. Excelente análisis. Al ver el personaje del padre del "burgués siempre cruel", no pude menos de recordar a otro padre de un hombre maduro que aparece en "Diario de una camarera", muy posterior.

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