domingo, 11 de mayo de 2014

Los olvidados (Luis Buñuel) vs. Los olvidados (Jesús Rodríguez Guerrero) = desmontando un supuesto plagio

Portada del libro Los olvidados
Hace unos años leí una noticia que hacía referencia a un posible plagio de la película Los olvidados de Luis Buñuel. Argumentaban que el film estaba basado en la novela del mismo título de Jesús Rodríguez Guerrero. No le hice demasiado caso creyendo que era un bulo.
Cuando me planteé hace un par de semanas escribir el análisis de la película para este blog me acordé del tema y empecé a buscar por Internet. Vi que ese comentario se había publicado en muchos medios de comunicación y que había tenido una amplia difusión y pensé profundizar en el tema.
Lo primero que hice fue intentar conseguir la novela, ya que  algunos de los comentaristas que leí en la red aclaraban que no habían leído la novela y a mí me gusta hablar con conocimiento de causa y aunque me costó bastante encontrar un ejemplar a la venta, conseguí que me la enviaran desde una librería en Estados Unidos.
Han pasado ya unos cuantos años desde que se inició esta movida. Me ha sido imposible averiguar cómo empezó, aunque parece que se inició en el año 2009.
Voy a ir desmontando los supuestos argumentos en que se fundamenta este presunto plagio.

1- La similitud del título 
Uno de los motivos de la acusación de plagio viene de que novela y película tienen el mismo título. Aquí hay que aclarar, que cuando se estaba haciendo el casting de la película, es decir con el guión ya elaborado, la película se iba a llamar La manzana podrida, pero después el realizador le cambió el nombre. Yo creo que es bastante sensato pensar, que si alguien hace plagio o se basa en una novela y quiere ocultarlo no se le ocurre ponerle el mismo nombre, ya que esto puede conducir a establecer relaciones entre las dos obras. Tal vez Buñuel no sea un gran genio, pero tonto no era.

2- La película está basada en la novela.
Una vez aclarado el tema del título, vamos a demostrar que la película no está basada en la novela. 
Ya hemos dicho que la primera edición de la novela es de 1944 y llevaba un prólogo de José Revueltas. En 2009 se hizo una edición facsímil de la anterior. La que yo compré está editada por el Instituto Politécnico Nacional y es de 2012, 1ª edición. Lleva tres prólogos escritos por su hija Morelia, José Carmen Soto Correa y José Revueltas.
Resumo el argumento de forma un poco extensa, para que sea más fácil compararlo con la película:

Foto de Buñuel durante la preparación de la película
En un pueblecito de México, un niño (Martín Gay, el protagonista) y sus dos hermanas, que ya eran huérfanos de padre, son abandonados también por la madre. Una mujer que trabajaba en el circo, Copo de Nieve,  y que necesita alojamiento, decide quedarse en la casa de los huérfanos con ellos. Al comenzar la novela Martín es un niño que tiene varios amigos y que como la mayor parte del pueblo pasan hambre. Martín aprende lo que son las relaciones sexuales al contemplar con sus amigos a una pareja hacer el amor y luego en su casa a Copo de Nieve que mantiene relaciones sexuales con diferentes hombres. Los años pasan y viene la Revolución. Primero trae bienestar al pueblo pero luego más pobreza. Su hermana mayor, Matilde, tiene ya 15 años y Nacho Vargas un rico del pueblo le da dinero a Copo de Nieve por acostarse con ella.
Sigue la miseria en el pueblo, la Revolución ahora les trae violaciones y muerte cada vez que  entra un general con su tropa en el pueblo. Viene una epidemia de peste y muere la hermana pequeña de Martín. Tras el ejército de la Revolución llegan las tropas del gobierno que también traen muerte y destrucción, quemando la casa de Martín Gay con Copo de Nieve dentro.
Los dos hermanos se quedan solos y con el dinero que ha conseguido su hermana de Nacho Vargas, se van del pueblo a una ciudad más grande. Pasan los años. Martín vive aceptablemente bien a costa de su hermana que se prostituye. Martín pasa el tiempo conversando con unos peluqueros sin trabajar. Le gusta holgazanear.
Un día su hermana, que ha encontrado quien la mantenga, deja a su hermano sólo con un poco de dinero y se marcha. Martín decide volver a su pueblo. Allí se coloca en un restaurante, pero el empleo no le dura mucho ya que un día prefiere quedarse en la cama leyendo a ir a trabajar.
Conoce a un amigo de la niñez Casífero que es pastor y se va con él para que le enseñe dónde recoger leña con lo que poder comer. En una pelea con otro pastor, Casífero queda ciego y Martín lo acompaña a su casa.
Empieza a trabajar de aguador para una taberna y después se va cantando con su amigo al prostíbulo, donde tiene su primera experiencia sexual. Martín ve que se puede ganar dinero cantando y él y su amigo se dedican a ello durante un tiempo hasta que el hambre le obliga a intentar manejar unos bueyes y ver que no sabe. Entre tanto, inicia relaciones sexuales con una muchacha del pueblo llamada Benita.
Foto de Buñuel durante la preparación de la película
Se extiende el rumor de que van a llegar los ingenieros a repartir las tierras que prometió la Revolución y los terratenientes dejan de dar trabajo, con lo que se acentúa el hambre entre los vecinos del pueblo. Tiempo después llegan por fin los ingenieros y  Martín, igual que los otros habitantes del pueblo cogen su parcela. Como no tienen ni semillas, ni bueyes, ni dinero, no pueden sembrar con lo que se aumenta la miseria de la gente.
Martín sobrevive gracias a Benita, que cada noche le da una de las gallinas que se cuelan  en propiedad y Martín la vende. Con lo que le dan, él y su amigo Moisés compran comida y cada día la comparten con una familia diferente del pueblo para que puedan comer ese día.
Aparece por el pueblo José de Cacharrina, un antiguo vecino que se ha hecho rico. Presta dinero al que lo necesita para que puedan cultivar sus tierras, a cambio de firmar un papel. Todos lo hacen, aunque no saben leer. Hasta que recogen la cosecha les sigue prestando dinero y cuando ese día, el prestamista se la queda a un precio bastante más bajo que el del mercado y les descuenta los adelantos, por lo que no les queda nada más que una mísera cantidad.
Un día los vecinos, hartos de pasar hambre asaltan el almacén de José de Cacharrina y aunque hay muertos y heridos, se llevan todo su contenido. Les da lo mismo morir así que de hambre. Cuando se acaba lo robado vuelve el hambre. Llega el candidato de las elecciones al pueblo acompañado de sus ayudantes en coche y como ven que no hay nada que hacer en ese pueblo deciden irse. Uno de sus acompañantes le echa el ojo a Martín, que es un buen mozo y le pregunta si quiere irse con ellos y Martín, aunque sabe que se trata de un homosexual le acompaña, pues comprende que es preferible irse a quedarse en el pueblo y morir de hambre como el resto de habitantes del pueblo.

Tras el extenso resumen anterior, todo aquel que haya visto la película comprenderá que sus argumentos no tienen nada en común.
Foto de Buñuel durante la preparación de la película
Quiero destacar unas líneas del prólogo de José Revueltas referidas al autor de la novela: “prefiere que por debajo de su voz, por debajo de sus palabras, por debajo de sus personajes, transcurra como un río sordo  y oculto, el dolor de los hombres...” y sigue hablando del pueblo que aparece en su novela: “pueblo cierto, no falsificado, no folclórico…es un pueblo espantoso, ciego, que camina dando tumbos y que pide pan con los ojos sin lágrimas” y concluimos con estas palabras “como buen escritor realista, no se propone deforma los hechos para ponerlos al servicio de una tesis”, frase que me recuerda bastante al pensamiento de Buñuel. Si he sacado esas frases del prólogo es porque resumen bastante bien lo que en realidad cuenta la novela.

3- Tratan el mismo tema de la miseria.
Visto que no coinciden en el argumento, se insiste en que ambas tratan el tema de la miseria. Es cierto que las dos lo tratan, pero como la tratan otras novelas, películas, pinturas, etc. Insistir en que Buñuel se inspiró en Rodríguez Guerrero porque la novela es anterior a la película, supone, aparte de presunción, olvidar algunos puntos:
* Las propias declaraciones de Buñuel referentes a cómo se documentó para la realización de la película: Me he documentado con unos doscientos procesos del Tribunal de Menores y cien expedientes de la Clínica de la Conducta, institución psiquiátrica de México. [2]
Iba a los barrios bajos de la Ciudad de México, acompañado primero por Alcoriza y luego por Edward Fitzgerald, el director artístico. Estuve cerca de seis meses conociendo esos barrios. Salía muy temprano en autobús y caminaba al azar por las callejas, haciendo amistad con la gente, observando tipos, visitando casas…Caminaba por Nonoalco, la plaza de Romita, una ciudad perdida en Tacubaya…Me interesaba hallar personajes e historias. Consulté detalles en el Tribunal  de Menores, con un psiquiatra, con María Lourdes Rico. Pude leer las tarjetas de un gran número de casos, interesantísimos. También me sirvieron noticias que salían en la prensa, por ejemplo, leí que se había encontrado en un basurero el cadáver de un chico de unos doce años y eso me dio la idea del final. [3]
Foto de Buñuel durante la preparación de la película
A decir verdad, lo que relato en Los olvidados es pálido en comparación con los casos tomados de los archivos del Departamento de Prevención Social, en la "Clínica de la Conducta" y que fueron consultados por el señor Luis Alcoriza y por mí, para documentarnos acerca de la realidad. Por otra parte, lo cierto es que esta realidad es mucho más dura de lo que se imagina la gente. En las incursiones que realicé por los barrios bajos de México vi cosas que muchos periodistas desconocían y que ahora se revelan por primera vez. El hecho mismo de que sean niños de las clases bajas los propios protagonistas, creo yo que le comunica un acento de sinceridad a la película. Por lo menos ese fue el propósito que me impuse. [4]
De todo este trabajo previo que hizo Buñuel nos quedan las fotos que hizo en sus paseos y de las cueles muestro algunas en esta página.
* El antecedente de Las Hurdes/Tierra sin pan: Cuando se asegura que Buñuel se basó en la novela al situarla en un ambiente miserable, se están olvidando que Buñuel en su película Las Hurdes/Tierra sin pan (1933), llegó mucho más lejos en mostrar la miseria en la que vivían los habitantes de Las Hurdes. El director declaró en 1950: Lo que sí quiero confesar es que siempre me ha atraído la miseria como tema de mis cintas. Y no para refocilarme con crueldad, sino para acercarme a ella con calor humano, con comprensión. Claro que yo no puedo remediarla desde una pantalla; pero tampo­co puedo atenuarla en sus rasgos, porque mentiría. No sería yo sincero. Yo no niego al hombre ni a los valores humanos, pero sí a la sociedad tal como está organizada actualmente.[5]
*La tradición del "realismo español": Fue precisamente Octavio Paz, mexicano y Premio Nobel de literatura, el que escribió certeramente sobre Los olvidados: La miseria y el abandono pueden darse en cualquier parte del mundo, pero la pasión encarnizada con que están descritas pertenecen al gran arte español. Ese mendigo ciego ya lo hemos visto en la picaresca española. Esas mujeres, esos borrachos, esos cretinos, esos asesinos, esos inocentes, los hemos visto en Quevedo y en Galdós, los vislumbramos en Cervantes, los han retratado Velázquez y Murillo...
Foto de Buñuel durante la preparación de la película
Y los niños, los olvidados, su mitología, su rebeldía pasiva, su lealtad suicida, su dulzura que relampaguea, su ternura llena de ferocidades exquisitas, su desgarrada afirmación de sí mismos en y para la muerte, su búsqueda sin fin de la comunión –aún a través del crimen– no son ni pueden ser sino mexicanos."[6]

4- Personajes y situaciones llevadas de la novela a la película:
Como el señor Jesús Rodríguez Guerrero no tiene la exclusiva del tema de la miseria, sino que es más antiguo que el hambre, como se dice por aquí, se intentan buscar coincidencias. 
José Carmen Soto Correa, catedrático del Instituto Politécnico Nacional, centro que ha editado la novela y en el que Jesús Rodríguez Guerrero dio clases durante 30 años, es uno de los que con más empeño mantiene la teoría que la película de Buñuel se basó en la novela del antiguo profesor y para ello señala las siguientes coincidencias entre novela y película:

Película
Novela
1
A “Ojitos” lo abandona su padre
A los tres hermanos los abandona su madre
2
A Pedro lo meten en la granja-escuela
A Martín lo llevan a la escuela
3
Aparece un hombre sin piernas en un carrito
Hay un hombre sin piernas manejando una barca
4
Tres camas de latón de bronce
En el capítulo XI aparece la frase “sólo había tres camas”
5
Hay un ciego
El personaje Casífero es ciego
6
El Jaibo mata al Julián destrozándole la cabeza a palos
Hay una escena en que “los garrotazos van y vienen”
7
El pederasta se aleja ante la presencia del policía
El joven Martín se va con el pederasta
Basar su teoría en cuestiones tan nimias como las anteriores no debería merecer ni un comentario, pero prefiero comentar los seis puntos anteriores para que se vea su escaso fundamento:
1- El ciego de la película deja bien claro que eso de dejar a alguien abandonado ocurre todos los días, porque hay muchas bocas que alimentar, vamos que era habitual.
2- A Martín lo manda a la escuela porque Copo de Nieva considera que un hombre debe saber leer. Aparece de forma puntual en el capítulo 3 y no vuelve a aparecer el tema. En la película, después de salir Pedro de la granja-escuela para cumplir el mandado del director, intenta durante el resto de la película recuperar el dinero para volver y demostrar que no es un ladrón.
3- Todo el que conozca la obra de Buñuel, sabe que el realizador tenía cierta “obsesión” con los tullidos, ciegos, enanos, etc. Aparen en varias de sus películas. Forman parte de su “mundo”.
Foto del ciego tomada por L. B.
El ciego de la película llevará el
mismo instrumento
4- Lo de este punto me parece increíble. Vamos que porque en el prostíbulo coincide el número de camas es que se ha copiado de la novela. Increíble. Vamos que no da lo mismo poner dos o cuatro. En mi casa también hay tres camas y desde mucho antes de leer la novela.
5- Con lo del ciego pasa como con lo del hombre sin piernas, parece que no sabe que Buñuel le tiene una cierta manía a los ciegos. Lo sacó en La edad de oro y lo volverá a sacar en Viridiana. Forma parte de sus obsesiones, pero en este caso, el autor del artículo ignora que en los meses que Buñuel estuvo preparando la película y recorriendo las calles tomó la fotografía de un ciego que se parece bastante al de la película. Sin contar el precedente de la novela picaresca (El lazarillo de Tormes). El ciego de la novela es un pastor que  a causa de una pelea no ve en ese momento porque le hieren en un ojo. Aparece en un capítulo de la novela y más adelante nos enteramos de que está tuerto. Nada parecido con la importancia del personaje del ciego en la película.
6- No se parecen en nada. En la película el Jaibo ataca a traición a Julián golpeándole con una piedra y cuando está en el suelo lo mata a golpes con un palo. No hay pelea. En la novela se produce una pelea a garrotazos entre dos pastores por la disputa de una liebre.
7- En cuanto al pederasta, decir simplemente, que en la película la víctima es un niño al que le tienta el dinero, en la novela, aunque no se indique la edad Martín ya es un joven mayor, que se va voluntariamente para no quedarse en el pueblo y morirse de hambre.
El señor José Carmen Soto creo que ha hilado demasiado fino. Pensar que porque aparezca un ciego, una pelea, 3 camas, etc., viene de la novela es presunción, porque podría venir de cualquier otra novela, película, cuadro, etc.
Siguiendo esta regla el diputado que aparece en la película Subida al cielo, viene de la novela, el militar que aparece en Nazarín, viene de la película, etc.
También podría haber hablado de las grandes diferencias que hay entre las dos historias:
·         En la novela el grupo de niños sólo aparece en los dos primeros capítulos de los 25 que consta la novela. Más adelante, cuando vuelve al pueblo se encuentra con algunos de ellos de forma separada en diferentes capítulos.
·         El ambiente en que se desarrolla la historia es rural, luego urbano y vuelta al rural. Casi toda la novela en el rural. En la película es urbano.
·         Mientras el tiempo de la película dura unos días, en la novela va desde la niñez hasta hacerse un joven, que aunque no se especifique la edad, es capaz de llevar su parcela de tierra.
·         La película está ambientada en la época en que se hizo, 1950, la novela en la época de la Revolución, en la segunda década del siglo XX.
Fotograma de la película. Obsérvese que el
ciego lleva el mismo instrumento que en la foto
·         La novela está narrada por el protagonista, pero en la realidad, lo que cuenta no es su vida, sino la de la comunidad: el hambre generalizada, la Revolución, etc.
·         En la  novela, los olvidados son los hermanos, o el “pueblo humilde” en su conjunto como quiera verse. En el capítulo 7 se muere la pequeña y en el 10 se va la mayor. Más de la mitad de la novela el protagonista vive solo.
·         Todos los jóvenes de la novela, tanto el protagonista, como sus amigos son buenas personas. Nadie comete malas acciones. No existen ningún “Jaibo”.
·         En la novela, el hambre está presente en casi todos los capítulos, lo que no ocurre en la película. Cuando aparece, es el hambre del día y se resuelve. No es el hambre de un día detrás de otro.
·         La película tiene un fin pesimista en cuanto a que la situación no tiene solución. Hay que recordar la muerte del Jaibo y de Pedro. En la novela el joven resuelve su problema del hambre yéndose con el homosexual, aunque el hambre sigue en el pueblo, claro.
·         El protagonista, Martín Gay, es un vividor al que no le gusta trabajar y cuando lo hace es porque hay que comer. Prefiere holgazanear aunque pase un poco de hambre.
·         La sexualidad, las relaciones sexuales aparecen en una buena cantidad de capítulos de la novela, mientras que en la película sólo aparece en una escena.

Aunque creo que con todo lo anterior debería quedar demostrado que la película de Buñuel no debe nada a la novela de Jesús Rodríguez, voy a añadir un poco de sentido común: 

·         La novela se publicó por primera vez en 1944 y tuvo diferentes comentarios en la prensa escrita, aunque no debió tener mucho éxito. La película es de 1950 y durante casi 60 años nadie ha dicho nada sobre un posible plagio o que la película estuviera basada en esa novela, nada de nada. ¿Es que nadie leyó la novela? Si nadie dijo nada en 60 años es porque no había nada que decir, eran dos obras totalmente distintas
·         Buñuel llega a México en 1946 y en tres años hace lo que no ha hecho ningún escritor, intelectual, etc., en 60. Dicen que Buñuel era un genio, pero no creo que hasta ese punto.
·         Buñuel se había nacionalizado en 1949. ¿Va a exponerse a un escándalo de plagio, sabiendo su situación? De hecho el escándalo se produjo y hubo algún medio de comunicación que pidió su expulsión del país.
Foto de Buñuel durante la preparación de la película
·         Buñuel sabía que la película podía tener problemas durante su exhibición en México: Yo tenía cierto miedo a que los nacionalistas me acusaran de haber presentado en la pantalla una tara de Mé­xico.[1] Pedro de Urdimalas, el escritor que había ayudado a introducir en la película las expresiones mexicanas, no quiso que su nombre apareciera en los títulos de crédito porque preveía descredito y problemas. Por qué no decir que su película está basada en una novela escrita por un autor mexicano. Buñuel y el productor se hubieran sentido mucho más tranquilos.

Llegados a este punto creo interesante recordar aquí una frase del filósofo Eugenio D’Ors:
Todo lo que no es tradición es plagio”,
y que Buñuel repitió en más de una ocasión.
 Añado la explicación que a esta frase da una profesora, bajo el nombre de Luisa, en su blog: “Cuando uno tiene empeño en ser distinto y original al margen de la tradición, no va a encontrar la verdad ni va a crear nada nuevo, porque consciente o inconscientemente, se limitará a plagiar, ya que la búsqueda de la verdad se hace en la comunidad, ya que cuando escribimos, pensamos o hacemos algo no lo podemos hacer al margen de lo que nos rodea, porque no estamos aislados. Es en la comunidad en la creamos, y como ya he dicho la comunidad es la depositaria de la tradición.”

También José Revueltas en el prólogo de la novela Los olvidados, viene a decir lo mismo: “¿Y qué otra cosa es la novela que una composición de los elementos que hay en la vida, en la realidad? ¿Qué otra cosa que el arreglo de los elementos vivos, dispersos en el paisaje contradictorio, abigarrado, difícil, de la realidad?”
Y yo añado: Ese mismo planteamiento vale para cualquier novela, película, pintura, etc. La realidad está ahí y los elementos de que consta esa realidad son los mismos para todos: hombres, mujeres, ancianos, ciegos, cojos, militares, amor, odio, muerte, etc. Cada uno los ve, combina y utiliza de una forma diferente y eso es lo que hacen todos, incluidos Jesús Rodríguez Guerrero y Luis Buñuel.
Creo que buena parte de la explicación de todo este supuesto plagio está tanto en el desconocimiento de la obra de Luis Buñuel, como en poca difusión de la novela. En varias de las páginas de Internet donde he buscado información sobre el tema, después de decir aquello de que la película de Buñuel está basada en la novela de Jesús Rodríguez Guerrero, no tienen ningún empacho en reconocer que no han leído la novela. Como ya dije más arriba a mí me costó mucho trabajo conseguir un ejemplar.
 
Foto de Buñuel durante la preparación de la película
Y para terminar con este tema me planteo una pregunta ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Creo que todo empezó con una campaña por reivindicar la novela y la figura de su autor Jesús Rodríguez Guerrero, que me parece muy bien. Pero, ¿hacía falta para eso mentir y afirmar que la película Los olvidados está basada en la novela del mismo título de Rodríguez Guerrero? Porque al final lo que se ha hecho es lo que en mi tierra se llama desnudar a un santo para vestir a otro. 
Muchos habrán repetido la noticia en medios de comunicación/blogs  de forma inconsciente y/o irresponsable, sin haber leído la novela y/o visto la película, pero otros sabían lo que estaban haciendo. ¿Qué finalidad perseguían estos últimos, y por qué lo hacían? La respuesta para mí está bastante clara: Porque el cineasta es español de nacimiento y el novelista es cien por cien mexicano. ¿Que creen que exagero? Miren algunos ejemplos (los subrayados son míos):
·         José Carmen Soto Correa en la cabecera de su prólogo de la novela pone en boca de otro lo supongo que no se atreve a decir él:
“A Rodríguez Guerrero lo olvidó Buñuel, pero a Buñuel se le olvidaron muchas cosas, particularmente de México que lo acogió y le dio una gran voz
                            Luis Gabriel Beristain
·         Karla García Carrera escribe (15/11/2009, El Sol de Morelia):Escrita por el michoacano Jesús R. Guerrero, Los Olvidados que sirviera de base para aquella película de Luis Buñuel, fue considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Dicha obra describe la tragedia de la pobreza, la miseria y el dolor, fue "olvidada" y para algunos casi plagiada por el propio Buñuel, quien nunca otorgó créditos al escritor. (Aquí el “despiste” llega a considerar la novela como Memoria del Mundo, cuando lo es la película, no la novela)
Foto en que aparece el
texto subrayado
·         El Diario El liberal en línea difunde una noticia de Agencias México D. F. (13/9/2009) que dice así: “Mientras tanto, el crítico de cine Gustavo García, se refirió al debate sobre si Luis Buñuel plagió a Jesús R. Guerrero, y consideró que son obras que hablan de lo mismo y culminan en lo mismo. Indicó que lo más importante es reivindicar la magistral obra del escritor, quien es uno de los más distinguidos politécnicos.” Esta noticia la he encontrado en varios sitios en Internet redactada de forma semejante.
Manuel Carvallo por su parte reproduce la misma noticia pero un poco más completa (14/9/2009, Universidad Pedagógica Nacional. El texto se puede ver la foto): “El crítico de cine Gustavo Gar­cía se refirió al gran debate sobre si Luis Buñuel plagió a Jesús R. Guerrero; y estimó que son obras que tratan de lo mismo y llegan a lo mismo... Así, al tiempo que declaró inocente de plagio a Buñuel, aseguró que más importante es reivindicar la trascendental y ma­gistral obra del maestro Guerre­ro, uno de los más distinguidos politécnicos.” Creen ustedes que la ausencia del texto subrayado en el texto de El liberal y difundido por Agencias México D. F. es casual. Yo no lo creo.
·         Érik Alba (14/5/12, La jornada): La revista de promoción literaria El Centavo, considerada como la más longeva en su tipo en la entidad, dedicó su número más reciente a hacer un reconocimiento a Jesús R. Guerrero (Numarán 1911 – ciudad de México 1979), docente, periodista y autor de novelas de tintes realistas entre las que destaca Los Olvidados, misma con la que Luis Buñuel obtuvo el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes en 1951, aunque el director de origen ibérico nunca reconoció al michoacano como autor del texto original.
·         Y termino con un comentario en un blog. Jorge Solís (26/3/10, en Bitácora del webmaster de Mexicanos en España) El comentario viene a cuento de un homenaje que se iba a dar en Madrid al compositor de origen mexicano Agustín Lara: “Desde siempre, los españolitos hacen estas cosas con personas o circunstancias importantes: le quitan autoría. No es nuevo ni nos debe de extrañar.
Por ejemplo ¿qué hizo Buñuel? nada tonto, jamás dio crédito al autor de Los olvidados, un escritor mexicano.
Foto de Buñuel durante la preparación de la película

Los olvidados es una película mexicana de 1950 escrita por el escritor mexicano Jesús Rodríguez Guerrero y dirigida por Luis Buñuel, que obtuvo el premio al mejor director en el Festival de Cannes. La película tuvo en México mucha crítica y también halagos. La cuestión fue que Buñuel retrataba en ella la vida de una zona marginal y alguna crítica europea opinaba que así era todo México…
Así que plagio, robo, pelea de autorías, los españolitos acostumbran todo esto. 
Lo dicho: desnudar a un santo (de origen español) para vestir otro (de origen mexicano)
Por cierto, que la noticia también se publicó en España:
Verónica Calderón en un artículo en El País, el 14 de agosto de 2010 y bajo el título de “El olvidado de Buñuel” y con el subtítulo de “El cineasta nunca reconoció que su filme premiado en 1951 en Cannes está basado en una obra de Jesús R. Guerrero”. Entre otras cosas dice que Morelia, la hija del escritor relata: “Ni Buñuel ni Luis Alcoriza, el otro guionista citado en la cinta, pidieron permiso a su padre sobre su libro. El cineasta no lo menciona ni en su autobiografía Mi último suspiro, publicada en 1982, ni en ninguna nota de producción.” Salvo pocas menciones, el asunto se mantuvo en el olvido hasta diciembre del año pasado. El Instituto Politécnico Nacional de México, donde Guerrero dio clases de literatura durante 30 años, publicó la segunda edición de la novela, 65 años después.
 
Contraportada del libro
Los olvidados
Espero haber desmontado este supuesto plagio. Personalmente me sumo a la reivindicación  Jesús Rodríguez Guerrero y creo que su novela Los olvidados merecería una mayor difusión, pero también creo que las cosas se podrían haber hecho de otra manera. No hacía falta intentar desprestigiara Buñuel, que le ha dado a México algunas de las mejores películas de la historia del cine. De todas maneras todo esto no hubiera ocurrido con un mayor conocimiento de la obra de Buñuel y de la novela de Jesús Rodríguez Guerrero.
Y no habría necesidad de hablar del “olvidado de Los olvidados

Para leer el post sobre Los olvidados


[1] Rassan, Luis Buñuel, y su estrujante film “Los olvidados”, Entrevista con el realizador en Novelas de la pantalla, 4 de octubre de 1950.
[2] Carta de Luis Buñuel (5/9/49) en: José Rubia Barcia: Con Luis Buñuel en Hollywood y después, Edicios do Castro, 1992, Pág. 47
[3] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel, Plot, 1993, Pág.49
[4] Entrevista de Miguel Ángel Mendoza a Luis Buñuel, para la cadena Diario del  Aire de México, 12 noviembre 1950. En: Buñuel 1950, Los olvidados, guión y documentos, Instituto de Estudios Turolenses, 2007, págs. 489-91
[5] Entrevista de Miguel Ángel Mendoza a Luis Buñuel, para la cadena Diario del  Aire de México, 12 noviembre 1950. En: Buñuel 1950, Los olvidados, guión y documentos, Instituto de Estudios Turolenses, 2007, págs. 489-91
[6] Octavio Paz: El poeta Buñuel. En: AA. VV.: El ojo. Buñuel, México y el Surrealismo. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1996, Pág. 32

3 comentarios:

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  2. He tenido al suerte de leer la novela Los olvidados de Guerrero y como bien cita su artículo existen varias similitude. Concuerdo en que esta novela debe ser difundida. No solamente es de fácil lectura, también presenta un estructura narrativa claro y un tema central muy hondo: el dolor y la pobreza del México que asimismo mostró Buñuel.

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    1. Sr. Hemil, con todo el respeto:
      El artículo no dice que "hay varias similitudes", más bien las cuestiona. De haber similitudes también las hay con "Los miserables" de Victor Hugo, con "Crimen y Castigo" de Fiódor Dostoievski y hasta com Tom Sawyer de Mark Twain. No fastidiemos.

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