viernes, 18 de octubre de 2013

Buñuel y la Religión (1)

     Inicio hoy este nuevo tema. Esta cuestión ha hecho correr mucha tinta y debido a su amplitud lo voy a dividir en varios apartados. En este primer apartado vamos a ver lo que Buñuel ha dicho sobre el tema en diferentes ocasiones.
    En su juventud, Buñuel vivió en un ambiente muy católico: Nosotros, profundamente anclados en el catolicismo romano, no podíamos poner en duda ni un instante ninguno de sus dogmas. Yo tenía un tío sacerdote que era una bellísimas persona... En verano me enseñaba latín y francés, y yo le ayudaba a decir misa...
La edad de oro
     La religión era omnipresente, se manifestaba en todos los detalles de la vida. Por ejemplo yo jugaba a decir misa en el granero, con mis hermanas de feligresas. Tenía varios ornamentos litúrgicos de plomo, un alba y una casulla[1].
     Hasta los catorce años yo era católico practicante: misas, rosarios, confesiones; comulgaba frecuentemente. Como todos los de mi familia, menos mi padre[2].
     A partir de esa edad...  empecé a tener mis dudas sobre la religión que tan cálidamente nos arropaba. Aquellas dudas se referían a la existencia del infierno y, sobre todo, al Juicio Final, una escena que me resultaba inconcebible[3].
     A los diecisiete años, yo ya no creía en nada. Primero fue una duda, una subyacente desconfianza hacia la existencia del infierno. Los jesuitas insistían mucho sobre el infierno. Acerca de los castigos eternos debidos a los pecados que sobre todo tuvieran que ver con el sexo... Hoy día, cuando hablo de eso con dominicos o jesuitas, están de acuerdo conmigo en que efectivamente la pérdida de la fe en la juventud cristiana se debe ante todo a  esa hinchazón del infierno de la que rezumaban los colegios de sus órdenes[4].
     La lectura de "El origen de las especies", de Darwin me deslumbró y me hizo acabar de perder la fe... yo tenía diecisiete años[5].
Nazarín
...Dejé de ser cristiano desde la adolescencia. Pero ¿creen ustedes que no tengo todavía en mi forma de pensar muchos elementos de mi formación cristiana? Entre otras muchas cosas, una ceremonia en honor de la Virgen, con las novicias en sus hábitos blancos y su aspecto de pureza, puede conmoverme profundamente... Puede ser por muchas razones. Incluso eróticas, ¿verdad? Pero ¿por qué esa ceremonia y no otra?... Ha quedado un trasfondo cristiano, católico. Yo no soy de la "grey", pero ¿cómo puedo negar que estoy marcado culturalmente, espiritualmente, por la religión católica?
...Culturalmente, soy cristiano. Habré rezado dos mil rosarios y no sé cuántas veces habré comulgado. Eso ha marcado mi vida. Comprendo la emoción religiosa y hay ciertas sensaciones de mi infancia que me gustaría volver a tener: la liturgia en mayo, las acacias floridas, la imagen de la Virgen rodeada de luces. Son experiencias inolvidables, profundas.[6]
Trato temas religiosos tanto en "Nazarín" como en "Viridiana" y en "Simón del desierto". Sin embargo no es mi intención poner la religión como tema central de mis filmes. Pero muchas veces imaginé un filme sobre la vida de Cristo, que partía del principio de fidelidad para con el Evangelio, sin cambiar una coma y sin otorgar concesiones de ninguna especie. Esta película nos daría una representación explosiva y violenta de la persona de Cristo. Quisiera hacer una película sobre la vida de Santa Teresa de Lisieux, tal como está descrita por Pierre Mabille. No hay que inventar nada, está todo; lo que se modifica es nuestra interpretación de los acontecimientos y de las personas[7].
     En mis películas cada vez voy poniendo más elementos religiosos. Es un poco de obsesión[8]...
     "La edad de oro", y "La vía láctea" son las películas más religiosas que he hecho.
La vía láctea
El Buñuel de "La edad de oro" es un hombre que está seguro de sí mismo y de sus ideas. Que ha encontrado la meta, que encontrado la verdad... Por tanto, luchemos contra lo que odio. Son anti. Vamos a luchar contra todo lo que odio. Y es un film claro, decidido, sin misterio. Nada. Muy surrealista desde luego, pero no hay misterio. Mis ideas se ven clarísimas... Todo lo que tiene de anti–tal, anti–familia, anti–patria, anti–religión, anti–todo, están expresadas clarísimamente, es muy violenta. Han pasado cuarenta años, y da la casualidad de que sigo siendo el mismo. Yo no creo ni más ni menos que hace cuarenta años. Soy el mismo, tengo mis ideas, evolucionadas desde luego, pero hoy encuentro el mundo subvertido, los valores que eran antes positivos, ahora son negativos, las partes de la derecha ahora resultan de izquierda. Hay un momento de confusión tremenda en el mundo. No sabemos a dónde vamos. La verdad es inasequible y no creo en ella. No creo que la verdad esté en ningún sitio. Me molesta personalmente, intelectualmente, la gente que ha encontrado la verdad. O sea, en cualquier doctrina, o en cualquier grupo social,... y "La vía láctea", siendo yo el mismo, tiene un aspecto, una forma ambigua. En el fondo, creo que se ve muy bien que no he variado, pero hay aspectos que pueden atraer la ira o el desprecio de gentes que me ven en plan anti... Yo creo que soy el mismo, y la ambigüedad del film es la ambigüedad de nuestra época, sin proponérmelo[9].
     Ya no soy anticlerical[10].        




Viridiana
[1] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:20
[2] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:39
[3] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:34
[4] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:39
[5] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:34
[6] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Pág.:141
[7] Manuel Michel: Entrevista con Luis Buñuel. Pág.:47
[8] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:122
[9] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:134
[10] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:157

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