viernes, 4 de octubre de 2013

Buñuel visto por . . . Pepín Bello

     Pepín Bello (1904-2008), como todo buen buñueliano sabe, fue uno de los mejores amigos del realizador y por ese motivo una de los que mejor le conocieron como persona. Aquí hemos elaborado un pequeño retrato del Buñuel a partir de diversas declaraciones de su amigo y recogidas en las fuentes que indicamos al final. Para hacer un texto de más fácil lectura y evitar repeticiones he mezclado las diferentes declaraciones:
     Luis era mi íntimo amigo, lleno de claros y de oscuros pero amigo sin desmayo, lo he pasado tan bien con él, era lo nuestro tan divertido… Era entrañable, tozudo, queredor, siempre huraño, tenía arranque malhumorados, brutos…
     Nos gastábamos bromas continuamente... Pero nos divertíamos mucho. Un día nos encontrábamos en Toledo, Luis nos empezó a pedir el dinero que llevábamos todos encima…y se fue a Madrid. Nos dejó a todos sin una perra. Era el tipo de broma que a él le divertía tanto…Buñuel era así, esperpéntico. A Luis, como a mí, le encantaban los disfraces. También jugaba a ser hipnotizador (creía en su capacidad hipnótica)
     Era muy fuerte y muy “echao palante”, pero tenía más miedo que ninguno, incluso a una pobre araña… Luis era en realidad muy cobarde, tenía mucho miedo, no era nada pendenciero.
     Era embustero…embusterísimo. Uno de los más mentirosos del planeta, poníamos en solfa todo lo que decía.
     Socialmente, Luis no tenía ninguna penetración, era muy bruto, un burro muy burro…No captaba bien las cosas, no tenía sensibilidad para los detalles. Nació bruto y murió hecho un bruto.(risas) Era muy hurón, muy solitario y retraído. Era un tímido superlativo. Lo que quería era vivir bien…prefería tener a la gente lejos que cerca.
     Me acuerdo de que Luis era muy irracional, se salía a menudo por los cerros de Úbeda… Yo me llevaba admirablemente con él. Presumía de eso, le gustaba.
Pepín Bello, Pilar Bayona y Luis Buñuel
     Buñuel era un hombre culto, muy leído. Él tenía un poco clavado que fuera el que más tardó en despuntar. Federico y Salvador destacaron mucho antes, y eso a Luis le preocupaba. Estaba un poco celoso, un poco. Al final quedó donde está, que es donde debía estar debido a su gran talento y a su capacidad de trabajo. Nunca conseguimos que nos acompañase al Museo del Prado. Luis se cabreaba. "Ir al Prado es un prejuicio burgués", decía, mostrando aquella veta irracional que tenía. Era muy reacio a ese tipo de visitas

    Durante los dos años que estuvo en Madrid antes de la guerra fue plenamente feliz, se encontró con dinero, con una casa agradable, con su mujer…Estaba muy equilibrado, sin apuros económicos y muy feliz…Luis era un genio que sabía ser ante todo un gran profesional…Estaba muy contento y muy satisfecho, hasta se compró un Ford. Urgoiti estaba muy contento con la profesionalidad de Luis, cumplía con los horarios, con los presupuestos y las películas estaban rodadas admirablemente.
     Era un hombre extremadamente machista, un machista recalcitrante. No dejó ir a la boda ni a los familiares de su mujer. Odiaba la familia pero formaba una. ¡Así de cachondo era Buñuel! No consultó a su mujer nada, jamás. Era de un machismo ultra. Y un celoso. Llegó a vender el piano de su mujer. Era excesivo…consideraba que un piano para Juanita era demasiado, que tocase el piano y se divirtiera sin él era algo que no podía contemplarse de ninguna de las maneras. Juanita no comía en la mesa, comía en la cocina...Fui muchas veces a comer a su casa: ni una sola vez comió su mujer con nosotros.
     Buñuel se fue de España a las cuarenta y ocho horas de comenzar la guerra…Él lo que quería era irse porque la política ocupaba el último escalafón de sus preocupaciones. Luis que siempre hizo tanto alarde de ser comunista sólo lo era relativamente…nunca tuvimos problemas por nuestras ideologías políticas. Era contradictorio, pero era así…En realidad era un burgués al que le gustaba atacar a la burguesía…En el fondo era un egoistón y vivir bien no lo cambiaba por nada, aunque luego despotricase contra la burguesía.
     He querido a Luis como a un hermano.

FUENTES:
-Conversaciones con José “Pepín”Bello, David Castillo y Marc Sardá. Anagrama, Barcelona, 2007.
-La desesperación del té (27 veces Pepín Bello), José Antonio Martín Otín. Pre-textos, Valencia, 2008,
-Entrevista con Pepín Bello, Guzmán Urrero. The Cult (página web)

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