viernes, 11 de octubre de 2013

Buñuel visto por (3). . . Su hijo Juan Luis

     Nacido en París en 1934, el hijo primogénito de Buñuel es también director de cine y escultor. El texto que viene a continuación está extraído de diferentes declaraciones que ha hecho a los distintos medios de comunicación y que suelen repetir las mismas cosas, así como  a la revista Cuadernos de la Academia nº 7-8:
     "Era muy profesional…Se mostraba amable y simpático con todos…El plató era bastante silencioso, pero siempre con buen humor y risas…En los rodajes nunca perdía la paciencia, había un ambiente muy respetuoso, nos lo pasábamos bien… [Mi] padre nunca hizo concesiones, prefería trabajar con un presupuesto muy bajo antes que aceptar presiones cara al público, al éxito comercial…
     La fama le molestaba, la gente dando la lata y esas cosas… Si alguna de sus películas funcionaba demasiado bien, se preocupaba. Decía “hice algo mal”, … Y no volvía a ver sus películas, ¿para qué?... Odiaba los premios, los regalaba, los tiraba o no iba a recogerlos…
     Hacía las películas para él y para sus amigos, disfrutaba si les gustaban, si se reían con ellas, pero nada más, después no le importaba qué se hiciera con esas películas…No hablábamos de cine…Se hablaba de la Guerra Civil, de literatura o de otras cosas. Tampoco salía al cine por aquello de la sordera.
     Él estaba en contra de todo lo establecido, de la hipocresía. Ésa fue su obra…Era muy violento, siempre con humor, inteligente, pero denunciando ciertas costumbres de la sociedad y lo hacía como un servicio a la revolución…Siempre estuvo contra la religión organizada, contra la jerarquía, no contra el cura individual…Él era pro republicano y antifascista... A veces se le veía triste en casa y decía que estaba pensando en García Lorca y en cómo le llevaban a la muerte, en lo que Federico sabía que iba a pasar, su miedo… Estaba muy obsesionado por el terrorismo…que cualquier persona pone una bomba…tenía miedo por su familia.
     Mi padre no rompió con las raíces, en todos sus viajes y lugares estaban los amigos republicanos en el destierro. Yo era niño y siempre recuerdo en casa que yo me despertaba y los oía hablando y blasfemando sobre Franco y el frente de Teruel y si esto y aquello. El dolor que quedó fue tremendo; perdieron su familia, su tierra, su patria. Fue terrible…[No regresó a España] porque tenía su casa en México, mi madre quería su casa y él estaba muy tranquilo. Venía a Europa a trabajar y después allí tenía sus libros y todo. Mi madre no quería irse de México.
     Sólo salía de casa para filmar. No le agradaba hacer turismo…prefería estar en casa tomando un café…[La relación con mi padre fue] muy tranquila, de orden, de disparar muchas pistolas, de aperitivos y vino con los amigos…Le interesaban las pistolas, los rifles y el buen alcohol; no hablo de vinos de mil dólares, sino de un buen Rioja, un buen güisqui y una buena ginebra.
     [Lo de las arañas] era más de su familia, podían pasarse horas hablando de arañas, pero a nosotros no nos interesaban tanto. En casa no quería ni cuadros ni cortinas, lugares donde pueden esconderse. Sentía rechazo y fascinación por los arácnidos.
     Mi padre tenía dos trajes cuando murió, tres pares de pantalones, dos pares de zapatos y poco más…él no cambió su manera de vida con o sin dinero. Fue un señor muy bueno, con el que la pasamos muy bien. Fue un hombre muy digno y correcto, que quería a su familia."

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