miércoles, 16 de octubre de 2013

Buñuel visto por (4). . . Su hijo Rafael

     Mi padre no quería que fuésemos artistas, le hubiera encantado que fuésemos profesores, con un trabajo serio…Sin embargo lo que más admiro de él es su humor. Y los ejercicios que estimulaban nuestra imaginación, como cuando nos pedía que nos pusiésemos en una situación imposible, como si fuésemos, por ejemplo, un mejillón. No nos hablaba nunca de religión, ni a favor, ni en contra. Sólo nos daba consejos de padre, pero nos dejaba total libertad. No veía la televisión
     Mi padre era muy conservador de puertas para adentro. La gente a menudo me dice ¡qué maravilla poder convivir con alguien tan creativo y tan rebelde como tu padre! Pero la realidad es que mi padre era de los de a las 10 en casa, y si nos retrasábamos un rato aunque estuviésemos en casa de Luis Alcoriza, que estaba a sólo 10 minutos, enseguida se ponía nervioso. Era como un reloj, jamás esperaba a alguien que se retrasaba cinco minutos…Le costaba autorizarnos las salidas nocturnas: “Debeis volver a las diez de la noche.”...Sabía que mi padre se acostaba pronto y regresé a las dos de la mañana. También sabía que contaba con la complicidad de mi madre... Mi padre estaba preocupado por sus niñitos...Si en México nos tienen miedo es a mí por alto y a él [su hermano Juan Luis] por ancho.
    (Sobre el libro que escribió su madre Memorias de una mujer sin piano): Ese libro  está muy bien porque critica a mi padre. Y tiene razón en criticarlo. Mi hermano revisó el escrito antes de que se publicara. Entonces si algo no hubiese estado bien, él podía haber dicho que se eliminara. Y yo lo leí cuando salió y tampoco encontré nada extraño.
     En los últimos años hubiera querido venir más [a España]. Pero mi madre no quería. Ella era francesa, pero se creía mexicana... Si no hubiese sido  por mi madre a lo mejor hubiera regresado a España a Vivir.

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