domingo, 24 de mayo de 2015

La adaptación cinematográfica de Belle de jour, 1966



Belle de jour  fue la segunda colaboración entre Buñuel y Jean-Claude Carrière. Para su elaboración partieron de la novela del mismo título**, que Joseph Kessel publicó en 1928.
El autor de la novela al ver la película manifestó: “Tenía miedo de ir a esta proyección. Salgo de ella  emocionado y lleno de gratitud. El genio de Buñuel ha sobrepasado con mucho lo que yo podía esperar. Es al mismo tiempo el libro y no lo es. Estamos en otra dimensión: la del subconsciente, de los sueños y de los instintos secretos puestos al desnudo de repente."[1]
Mientras la novela parte de un prólogo en el que un fontanero abusa  sexualmente de Séverine cuando era niña, con lo cual se pretende proveer la causa de su frigidez en el matrimonio y su doble vida como prostituta durante el día. Buñuel sitúa esta escena como un flashback después de que Séverine se entera de que una mujer de su mismo círculo social se dedica a la prostitución. La película no empieza con una causa porque lo que sigue no es el desarrollo de un caso patológico, ni conduce a conclusiones sobre la psicología del personaje.[2]
Como es habitual en sus adaptaciones, Buñuel suprime ciertos episodios secundarios: La salida de Séverine con Marcel e Hippolyte que la llevan a un restaurante; la visita a la casa de citas de un joven escritor que le regala su libro que acaba de publicarse, el encuentro que ella tiene en los muelles del Sena con un tosco personaje que despierta en ella un traumatismo de su infancia. De la misma forma el manuscrito del filme modifica bastante el desenlace de la historia: La escena de la plaza de Notre–Dame es suprimida, posiblemente por ser demasiado melodramática. En la película Marcel es muerto por un policía, mientras que en libro era detenido y encerrado en prisión donde, por amor hacia Séverine, mantendría la boca cerrada. Según la versión de Buñuel no es su mujer la que se confiesa a su marido, sino que es su amigo Husson  el que le cuenta todo a Pierre.
Por contra Buñuel añade otras: el corto flashback que muestra la primera comunión de Séverine rechazando la hostia que le tiende el cura, la escena del duque necrófilo que invita a Séverine a su casa para celebrar una especie de misa negra. También han sido añadidas varias escenas del burdel: la del asiático o la del profesor de ginecología. Tampoco están los paseos de la calesa por la alameda. [3]
Buñuel con Carrière
Al introducir las fantasías/ensoñaciones de Séverine Buñuel complica los niveles de realidad, mezclándolos con las fantasías hasta hacer imposible separar una cosa de la otra en la escena final. En la novela, esa escena final con un Pierre lisiado y silencioso, da la impresión de ser  un castigo a la conducta “inmoral” de Séverine, mientras que en la película, es una secuencia onírica vista desde la óptica de Séverine y en la que Pierre recupera su movilidad y muestra cariño hacia ella. No hay "castigo" por la conducta de la protagonista.
La estructura del filme es mucho más compleja que la de la novela que lo inspira. La película, voluntariamente confusa, engaña y aturde continuamente al espectador, mientras en la novela, Kessel, desde una perspectiva racionalista, proporciona abundantes pistas y explicaciones sobre el comportamiento de la protagonista.[4]
En el desarrollo de los argumentos de ambas obras que vienen a continuación, se han utilizado varios colores de texto para facilitar su comprensión:
·       Rojo: Séverine de niña.
·       Azul: Fantasías/ensoñaciones.
·       Verde: La parte del final de la película en la que Buñuel mezcla realidad y ensoñación con la intención de que cada espectador la interprete como quiera.

Novela
Película
Séverine, a los 8 años de edad, es manoseada en su casa por un fontanero, que la deja tendida en el suelo y se marcha.

Pierre, montado a caballo, va tirando de su esposa Séverine, que se desliza sobre la nieve sobre sus esquíes. Llegan a un albergue donde toman algo y después vuelven a su hotel para cambiarse. Séverine no deja que su marido la ayude.
Al bajar se reúnen con Renée, amiga de Séverine, y después se les une Husson, una persona que no agrada mucho a Séverine. Este habló de mujeres y Séverine pensó que se refería a ella. Puso una excusa para no aceptar su invitación para la cena y fue con su marido al teatro.
Los últimos días en Suiza Séverine estuvo enferma y cuando llegó a París cogió una congestión pulmonar que la retuvo en cama. Quería mucho a su marido, pero a veces le molestaba que la tocara.
Husson le mandaba flores en numerosas ocasiones, pero era un hombre que a Séverine no le caía bien. Renée le advirtió que era malvado. Un día Husson la visitó, y como la vio debilitada, la hizo acostar en el sofá y se aprovechó para besarla por sorpresa. Al ver que no conseguía nada se disculpó y se fue. Séverine pensó en contárselo a su marido, pero este vino triste por el fallecimiento de un niño durante una operación y se puso a consolarlo.
Pasó la noche junto a su marido. Era la primera vez tras la enfermedad. Se entregó a Pierre únicamente para tranquilizarle y pensó que tenía que cuidar de él. Al despertar le preguntó qué podía hacer por él y este le contestó que no se preocupara que a él le gustaba cuidar de ella. Séverine le pidió que la llevara al bosque y decidió no contarle a su marido lo ocurrido con Husson.
Séverine reanudó su vida normal. Empezó a renovar su vestuario ayudada por Renée. Un día le habló de una amiga Henriette que iba a una casa de prostitución. Al principio no prestó mucha atención, pero una vez en casa no pudo olvidarlo. El tema le obsesionaba.
Cuando Pierre llegó notó que algo le ocurría y ella para disimular le pidió salir esa noche, pero a la vuelta volvió a encontrarla extraña. Al final, Séverine se decidió a contarle el tema de Henriette. Su marido la tranquilizó explicándole que seguramente era por dinero, pero Séverine quería saber más cosas y lo poco que le contaba su marido no le satisfacía. Esa noche también rechazó a su marido.
Días después, jugando al tenis, se acercó a Husson y le contó la anécdota de Henriette y este le manifestó que ya la conocía. Le estuvo hablando un rato de esas casas, e incluso le dio direcciones. A partir de ese día vivía obsesionada con el tema.
Un día se decidió. Cogió un taxi y fue a la calle Virene, una de las mencionadas por Husson. No se atrevió a bajar y volvió a su casa. Otro día volvió andando y pasó sin mirar. Fue a la cuarta vez que entró sin saber muy bien cómo y llegó hasta la puerta de Mme. Anaïs. Cuando esta abrió la puerta se dio cuenta del nerviosismo de Séverine y le hizo pasar para tranquilizarla. Le dijo que solo podía venir de dos a cinco y por eso le puso el nombre de Belle de jour.
Cuando se marchó, la cabeza le daba vueltas. Fue andando hasta el Sena donde se sintió mejor. Allí vio a un hombre vulgar que trabajaba en una de aquellas chalanas y lo deseó. Cuando se iba le pidió que fuera  a la calle Virene. Luego pensó que no tendría dinero y le dio un billete de 100 francos y se fue.
Posteriormente quiso ver a su marido antes de entregarse a otro hombre y fue al hospital en donde trabajaba para verle. Cuando se separó de él se sentó en un banco y esperó a que fuera la hora para ir a casa de Mme. Anaïs. Esta no esperaba que volviera.
Quiso presentarle a sus compañeras Mathilde y Charlotte que estaban con M. Adolphe. Séverine no quería entrar en la sala, pero Mme. Anaïs la obligó y ella sintió un extraño placer al verse forzada a hacer algo.
Cuando se quedó en la habitación con M. Adolphe, quiso escaparse, pero cuando este la agarró con fuerza se entregó a él, sintiendo la misma sensación que anteriormente había sentido con Mme. Anaïs.
Salió corriendo y paseó por la ciudad, hasta que se dio cuenta de que era tarde y se fue a su casa, donde tuvo la tentación de quemar la ropa. Cuando Pierre llegó le pidió que se vistiera pues tenían que salir y Séverine le puso la excusa de que no se encontraba bien, que fuera él solo. Cuando volvió fingió dormir. Los días siguientes intentó estar ocupada en todo momento para no quedarse a solas con su marido, por si notaba algo. Poco a poco todo fue volviendo a la normalidad y volvió a sentir la necesidad de volver a casa de Mme. Anaïs.
Precisamente esta estaba pensando en buscar una chica nueva, ya que Belle de jour no había vuelto en varios días. Cuando esta llega le explica que si no está dispuesta a venir con asiduidad no podrá quedarse. Belle de jour le contesta que vendrá un día sí otro no. Le enseña su habitación y donde luego tendrá un cliente viejo que no proporcionará ninguna satisfacción.
Cuando vuelve a casa  se baña y decide no ocultarse más de Pierre. Después de cenar acompaña a su marido mientras trabajaba en su estudio. Pierre nota que está a la fuerza y le pide que se acueste.
A la mañana siguiente Pierre le preguntó si quería a otro y Séverine se rio porque solo lo quería a él.
Acompañaba a su marido al  trabajo, pero no le dejaba que se acostara con ella. Siguió asistiendo a casa de Mme. Anaïs y se adaptó a las costumbres de la casa. Se habituó a hacer el amor con los clientes, pero no disfrutaba con ellos. Su único placer era obedecer a Mme. Anaïs.
A Pierre empezó a preocuparle la actitud humilde de su esposa. A esta también le preocupaba, pero no podía hacer nada pues se consideraba inferior a su marido.
Cambió sus hábitos. Iba cinco días a la semana a casa de Mme. Anaïs. Un día, a punto de irse, llegó un borracho que la poseyó y por fin gozó. Se dio cuenta de que era la bajeza del hombre lo que la había hecho disfrutar. Se quedó relajada en la cama y cuando sus compañeras entraron a preguntarle si le había hecho daño se rio.
En los días siguientes no volvió a sentir placer, lo que le hizo comprender que necesitaba una situación especial para conseguirlo.
Un día llegó un joven amable que conversaba con las chicas, pero a ella no le agradó. Más tarde llegó un cliente que tenía prisa y la poseyó con intensidad, lo que la hizo gozar. Séverine se dio cuenta de que lo que la hacía gozar era la bestialidad. El joven amable le recordaba a Pierre y comprendió que en casa de Mme. Anaïs no buscaba ternura.
A partir de entonces cambió su actitud hacia Pierre. Se comportó con naturalidad e incluso volvió a tener relaciones sexuales con él, aunque procuró ser discreta en la cama con su marido.
Un día llegó a casa de Mme. Anaïs Marcel acompañando a Hippolyte. Sus compañeras tenían miedo de Hippolyte, un hombre grueso y fuerte. Marcel, por el contrario, era delgado y venía por primera vez. Hippolyte quería quedarse con Belle de jour, pero Marcel le pidió que se la dejara a él, lo que disgustó a Belle de jour, pues le Hippolyte le excitaba.
Sin embargo, una vez en la habitación, cuando Marcel la cogió notó su fuerza y gozó con él. Volvió al día siguiente y disfrutó de nuevo. Se dio cuenta de que tenía el cuerpo cubierto de heridas. Estuvo varios días sin volver y Belle de jour le echó de menos. Le ofreció dinero por si ese era el motivo, pero lo rechazó. Marcel venía todos los días.
Poco a poco desapareció la muralla que separaba los dos mundos de Séverine y una tarde se dirigió desde casa de Mme. Anaïs a ver a Pierre que salía una hora antes. Fue directamente al restaurante para cenar con él y algunos compañeros suyos.
Cuando salían para casa, Séverine se dio cuenta de que su marido la rechazaba y también de que iba a casa de Mme. Anaïs, no en busca de lujuria, sino de Marce. Pensó que tenía que dar un giro a su vida.
Séverine fue a casa de Mme. Anaïs y le comunicó que no quería volver a ver a Marcel. Unos días después al salir de casa de Mme. Anaïs se encontró con Hippolyte que quería hablar con ella. Entraron en un café y le soltó que Marcel estaba enamorado de ella. Al salir volvió a casa de Mme. Anaïs y le informó que se marchaba.
Para huir de aquella situación le propuso a su marido que se fueran una semana de descanso a la playa. Allí fue feliz hasta que hojeando una revista vio un anuncio de Mme. Anaïs y comprendió que necesitaba volver.
El mismo día de su vuelta Marcel entró en su habitación, donde se quitó el cinturón para golpearla, pero Belle de jour lo amenazó con no volver a verle, lo que le hizo desistir. Volvió al día siguiente y Séverine comprendió que se había enamorado de él.
Marcel le propuso salir una noche. Séverine aprovechó un día que Pierre tuvo que ausentarse durante 24 horas. Fue a cenar con Marcel e Hippolyte y después a un bar, donde se produjo una pequeña discusión con dos traficantes de droga y que termina pasándole 1/2 kilo de cocaína a Hippolyte. Por último pasó la noche con Marcel en una casa de citas. Séverine disfrutó más que nunca, debido a esa escena de violencia en el bar. Cuando a la mañana siguiente Séverine comentó que se iba, Marcel se opuso, pero al ver la firmeza de ella cedió. Se opuso a que le acompañara.
Días más tarde volvió a pedirle que saliera con él, pero le aseguró que no era libre. Hippolyte la hizo seguir por un individuo y así se enteró de su dirección.
Un día apareció Husson por casa de Mme. Anaïs. Séverine intentó esconderse pero no tuvo tiempo. Cuando Husson se iba, sin haber escogido a ninguna chica, Séverine le dijo que tenía que hablarle. En su habitación le preguntó si pensaba decírselo a su marido y Husson no le contestó, aunque la verdad es que no tenía la intención de hacerlo. Cuando él se marchó, Séverine le aseguró a Mme. Anaïs que tenía que irse, que no volvería y que si la traían que dijeran que no la conocían.
Séverine estaba en su casa inquieta, esperando el regreso de Pierre, por si Husson le había contado algo, pero cuando llegó vio que no. Al día siguiente pasó lo mismo. Marcel fue a visitarla y le pidió que se marchara. Le dio su dirección, exigiéndole que fuera a verle o volvería.
Un día Pierre recibió una nota de Husson, exponiéndole que tenía que hablar con él y que fuera a verle a la explanada de Notre Dame.
Séverine fue a ver a Marcel para pedirle ayuda. Fueron al lugar de la cita en un coche conducido por un amigo. Allí Séverine le contó lo que pasaba y Marcel pensó en acabar con Husson. Al ver que este se acercaba a Pierre, Séverine sintió miedo y exclamó: "Ese es" y se marchó hacia el coche. La verdad es que Husson no tenía intención de decirle nada a Pierre. Mandó la nota para forzar a Séverine a que le pidiera que callara.
Marcel se dirigió hacia Husson y sacó su navaja. Pierre se dio cuenta y advirtió a Husson que se volvió y evitó la cuchillada. Pierre le hizo frente a Marcel y este le hirió. Husson agarró al agresor hasta que fue arrestado, mientras Pierre yacía en el suelo.
Albert, el amigo de Marcel, dejó a Séverine en la plaza de la Bastilla y ésta, sin saber bien qué hacer, se fue a su casa. Como no le extrañaba la tardanza de Pierre se acostó. Dos horas más tarde llamaron a su casa, para comunicarle que su marido estaba herido. Sin comprender nada la llevaron al hospital, donde le informaron que su marido se recuperaría.
Cuando después se enteró de lo ocurrido se sintió culpable. Se quedó junto a la cama de su marido, preocupada por la inmovilidad de éste. Al ver que no podía hacer nada se marchó y fue a visitar a Husson, donde pasó la noche en el sofá. Al día siguiente volvió al hospital. Pierre estaba fuera de peligro pero inválido. Al cabo de unos días empezó a mover los labios y a pronunciar algunas sílabas.
Se lo llevó a su casa con la parte inferior del cuerpo inmóvil. La doncella le comentó que quería ir a declarar que el hombre que aparecía en la foto del periódico, vino una vez de visita a la casa, pero Séverine le propuso que esperara unos días, pues no podía dejar solo a su marido. El doctor le informó que no iba a mejorar más.
Un día Hippolyte la llamó por teléfono para verla. Le expuso que Marcel no hablaría y que le esperara, que saldría pronto. Séverine le informó que la doncella iba a declarar y que todo estaba perdido, pero Hippolyte la tranquilizó y le explicó que hablaría con la doncella. Esta se despidió al día siguiente.
Séverine no pudo aguantar más y le contó a Pierre toda la verdad. Tres años después vivían junto al mar en un lugar tranquilo, pero Pierre no volvió a hablar desde entonces.
Séverine y su marido, Pierre, van en un carruaje tirado por caballos atravesando un bosque en otoño. En el plano siguiente vemos el mismo carruaje en primavera. Pierre le echa en cara lo fría que es con él. Para el coche y le pide que baje. Los lacayos la obligan, arrastrándola por el suelo (el plano es semejante al de Ensayo de un crimen con la maniquí), la atan, azotan, uno de los lacayos la besa en el cuello y vemos el placer reflejado en el rostro de Séverine.
Séverine está en la cama y le dice a su marido que estaba pensando. No deja que se acueste con ella.
Exterior de una estación de esquí. Séverine, Pierre y Renée pasean. Esta entra a un restaurante donde se reúne con Husson. Posteriormente entran Séverine y Pierre y se sientan con ellos.
París. En el interior de un coche Renée cuenta a Séverine que Henriette va a una casa de citas. La noticia impresiona a Séverine. Husson le ha enviado flores a su casa. Séverine está abstraída por la noticia de Renée y se le cae el jarrón de flores al suelo. Se pregunta lo que le ocurre.
Inserto de un plano en la que un fontanero besa y manosea a Séverine de niña.
Séverine está en el despacho de Pierre. Le pregunta a su marido si antes de conocerla iba a casas de prostitución. Intenta sacar información sobre el tema. Está nerviosa y le pide a Pierre que se quede con ella hasta que se duerma.
Exterior día. Séverine acaba de terminar de jugar al tenis. Ve salir a Henriette. Husson le cuenta que lo hace por dinero. Le habla del tema y deja caer la dirección de Mme. Anaïs. Intenta besarla, pero le rechaza.
Séverine va a la calle Cité Jean de Saumur, donde según Husson estaba la casa de citas de Mme. Anaïs. Primero pasa de largo y no se atreve a entrar en la calle. Luego se vuelve y pasa por delante de la puerta de la casa de citas y se sienta en un banco del parque. Por fin se decide, entra en la casa y empieza a subir las escaleras.
Inserto de Séverine haciendo la primera comunión y negándose a recibir la hostia.
Llama a la puerta de Mme. Anaïs, modas. La madame le ofrece la mitad de lo que saque. Séverine le expone que solo puede quedarse de 2 a 5. Mme. Anaïs le pide que sea puntual.
Al salir va a ver a Pierre y le pide que coma con ella, pero este no puede. Séverine sube la escalera de Mme. Anaïs indecisa. Esta le comenta que no creía que volviera porque se había ido bruscamente. Cuelga la ropa. Mme. Anaïs le ha puesto el nombre de Belle de jour porque solo vendrá de día. Le entra miedo y no se decide a entrar en el cuarto donde están sus compañeras Mathilde y Charlotte. Estas se fijan en la calidad de la ropa de Belle de jour. Adolphe, que estaba charlando con sus compañeras, se fija en la nueva e intenta desnudarla, pero Belle de jour le rechaza y sale de la habitación.
Mme. Anaïs la obliga a ir y se da cuenta de que hay que tratar con firmeza a su nueva pupila. Dentro de la habitación, Belle de jour vuelve a rechazar a Adolphe, pero este le da una bofetada y la echa con violencia en la cama. Entonces se entrega sin protestar.
Cuando va a su casa echa su ropa interior al fuego, aunque luego intenta retirarla. Oye que llega su marido y se mete en la cama. Tenían que salir esa noche, pero Séverine le pide que vaya él solo y Pierre le contesta que se queda con ella porque tiene trabajo atrasado.
Plano del ángelus 
Exterior día: Manada de toros. Pierre le pregunta a Husson si a los toros les ponen nombres. Luego componen el cuadro Ángelus de Millet. Séverine está atada y Husson le tira fango, mientras la va insultando.
Séverine vuelve a casa de Mme. Anaïs, después de varios días sin aparecer. Anaïs la amenaza con echarla si no viene todos los días. Llega el ginecólogo con su maleta. En el interior lleva ropa y varios utensilios. Mme. Anaïs la envía con él, pero el cliente, que es  masoquista, no queda satisfecho con su actitud sumisa y es sustituida por Charlotte. Mme. Anaïs la lleva a la habitación contigua y le hace mirar por un agujero en la pared y ve como su compañera trata al ginecólogo. Séverine se pregunta cómo se puede caer tan bajo.
Llega un cliente asiático grueso con una caja de la que sale un extraño zumbido y que asusta a sus compañeras. A ella no le importa y se va con él. Cuando el asiático se ha marchado entra la asistenta en la habitación y al ver el estado de la cama le señala a Belle de Jour que a veces debe ser terrible, y ella con cara de felicidad le contesta que qué sabe ella.
Séverine está sentada en una cafetería. Llega el mismo carruaje del comienzo de la película con los lacayos y el duque. Este se sienta en la mesa de Séverine y le pide que le acompañe a su casa para una ceremonia. El carruaje la lleva a su mansión, donde es introducida en un ataúd para la citada ceremonia. El duque la llama "Hija mía", al tiempo que se excita y se tumba debajo, mientras da la impresión de que se masturba. Posteriormente el mayordomo la echa de mala manera bajo la lluvia.
Casa de Séverine. Sale del baño y le pide a su marido acostarse en su cama. Le menciona que cada vez le apetece más estar con él, que ya no le da miedo.
Husson va a visitarla a su casa, pero no le recibe.
Séverine, Pierre, Husson y Renée sentados en una mesa en la estación de esquí que apareció al comienzo de la película. Séverine y Husson se ocultan debajo de la mesa y esta empieza a moverse.
Hippolyte y Marcel, dos delincuentes, roban a un hombre en el ascensor de un edificio y posteriormente van a casa de Mme. Anaïs. Hippolyte quiere quedarse con Belle de jour, pero Marcel le pide que se la deje. En la habitación Belle de jour se desnuda y Marcel al ver una mancha en su cuerpo piensa en irse, pero al final se queda. Después de hacer el amor se confiesan que se gustan. Belle de jour le ofrece dinero para que vuelva, pero le explica que no le hace falta.
Playa, día. Tras unos días a la orilla del mar tienen ganas de volver a París. Pierre la encuentra distraída y cree que quiere a alguien, pero Séverine está más cerca de él que nunca.
Interior de un bar: Marcel e Hippolyte están sentados en una mesa. Llegan dos hombres que le pasan droga a Hippolyte. Marcel llama por teléfono y se pone contento al saber que Belle de jour ha vuelto. Hippolyte le hace ver que está encoñado con la chica.
Marcel entra en la habitación de Belle de jour, se quita el cinturón dispuesto a golpearla, pero ella le advierte que si le pega se irá y Marcel descarga su ira contra un cuadro de la pared. Estaba enfadado porque se fue. Quiere verla más a menudo y por la noche y ella le contesta que está bien con él, pero quiere a su marido.
Pierre y Séverine salen del hospital. Él está contento de verla alegre y le dice que le gustaría que le diera un hijo. Pierre se queda mirando una silla de ruedas que hay en el exterior.
Casa de Mme. Anaïs. Llega Husson, que no se sorprende de ver a Belle de jour allí. Le explica que quiere hablar con ella a solas. Tiene que obligarla Mme. Anaïs porque Séverine no quiere quedarse con él. Belle de jour le hace saber a Husson que le da asco. Le suplica que no le diga nada a su marido y le confiesa que sin sus visitas a Mme. Anaïs no puede vivir. Husson le contesta que lo que le atraía de ella era su virtud y ahora y no le atrae. Le confiesa que no le dirá nada a Pierre y se va.
El mismo carruaje en el bosque. Pierre y Husson se van a batir en duelo. (Las manos que cargan las pistolas son las de Buñuel). Séverine está atada a un árbol y herida por el disparo de su marido. Este la besa.
 
Séverine le dice a Mme. Anaïs que tiene que irse y le cuenta que seguramente no volverá. Esta sospecha que Marcel la quiere para él solo y aquella se lo confirma. Mme. Anaïs intenta besarla pero ella la esquiva. Cuando sale Hippolyte la sigue.
Séverine está en su casa. Marcel entra para exponerle que quiere volver a verla y ella le contesta que no puede. Marcel le comunica que quiere pasar una noche con ella y que esperará tres días, pero ella insiste en que es imposible. Entonces Marcel le manifiesta que se queda, pero ante el ruego de Séverine se va, aunque dándose cuenta de que se interpone su marido.
Exterior día. Al salir de la casa Marcel le exige a Hippolyte que le deje el coche y que se vaya. Espera a que aparezca Pierre y le dispara, después sale corriendo con su coche, pero choca con otro y al intentar huir un policía le dispara.
Interior hospital. Le comunican a Séverine que su marido se recuperará.
Otoño. Interior. Pierre está sentado en una silla de ruedas (como la que se quedó mirando antes), inválido. Desde el accidente Séverine ya no sueña. Llega Husson para contárselo todo a Pierre porque le debe ese favor. Cuando se va entra Séverine a la habitación. Unas lágrimas caen de los ojos de su marido. De pronto se recupera y le pregunta a Séverine en qué piensa. Se abrazan. Se oyen las campanillas.
 Séverine sale al balcón en primavera. En otro plano ve pasar el carruaje. Es otoño.
Diferencias:
* En la novela Séverine mantiene relaciones sexuales con su marido. En la película no se da a entender en ningún momento que eso ocurra, aunque alguna vez se acuesten juntos.
* Las ensoñaciones de Séverine, tan importantes para comprender al personaje, solamente existen en la película.
* Séverine niña aparece en la novela al principio, como si pretendiera explicar su comportamiento de adulta. En la película aparecen en dos momentos en el centro de la misma. La parte de la primera comunión no está en la novela.
* El papel que en la novela cumple el borracho, lo hace el asiático en la película.
* La escena del atraco de Hippolyte y Marcel no está en la novela.
* En la película el personaje de Hippolyte es murciano, lo que no ocurre en la novela. Buñuel lo adaptó para su intérprete: el murciano Paco Rabal.
* La película da más importancia al personaje de Husson (Michel Piccoli) que en la novela.
* En la novela Marcel y Séverine pasan una noche juntos, cosa que no ocurre en la novela, a pesar de la petición de Marcel.
* Visita de Husson a casa de Mme. Anaïs: en la novela es Belle de jour quien pide verse a solas con Husson. En la película es al revés.
* En la novela, Husson no tiene intención en ningún momento de contar nada a Pierre. En la película lo hace.
* En la obra de Kessel es Séverine quien le cuenta a Pierre la verdad. En la película es Husson.
* El móvil del ataque de Marcel a Pierre es distinto. En la novela es Séverine quien incita a Marcel a matar a Husson, aunque al final el herido es su marido. En la película es Marcel quien decide acabar con el hombre que la separa de Belle de jour.
* En la novela Marcel es detenido y llevado a prisión, mientras que en la película muere a manos de un policía.
* El final es totalmente distinto. En la novela al conocer Pierre la verdad no vuelve a hablar. En la película se levanta y abraza a su mujer, pero no sabemos si esa escena es real o es una fantasía de la protagonista. Buñuel quiso que realidad y fantasía se unieran al final.

** La edición manejada de la novela es la editada por Argos Vergara en 1978
[1] J. Francisco Aranda: Luis Buñuel. Lumen, 1975, Pág. 298
[2] Antonio Monegal: Luis Buñuel de la literatura al cine. Anthropos, 1993, Pág. 143
[3] Maurice Drouzy: Luis Bunuel architecte du rêve. Lherminier, 1978, Pág. 122
[4] Gregorio Marín Gutiérrez: Belle de jour: La profanación de la belleza. En: La página. Nº 41, octubre-diciembre, 2000, Pág. 95 (nota)

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