sábado, 11 de octubre de 2014

Buñuel en Estados Unidos: sus intentos para integrarse en el cine de Hollywood

Buñuel en 1943
La finalidad de este post no es analizar la estancia de Luis Buñuel en los Estados Unidos, sino evidenciar que la afirmación, tantas veces repetida por Buñuel: el engranaje de Hollywood me horroriza. No intenté dirigir nunca cuando vivía allí[1]... y que machaconamente han repetido sus hijos posteriormente, es falsa. Para ello nos vamos a valer ante todo de lo que el realizador escribía en sus cartas, ya que debido a su carácter privado, suelen decirse cosas que no se expresan en público.

Primera estancia en EE. UU. 1930-31

Su primer viaje a Estados Unidos fue después de terminar La edad de oro (L'âge d'or, 1930). Partió el 28 de octubre de ese año y aunque el motivo argumentado por Buñuel para el viaje era el conocimiento de la industria del cine americano, que él admiraba, no sabemos si también quería alejarse un poco de lo que intuía que podía ocurrir cuando se estrenara su película La edad de oro.
Para conocer lo que ocurrió durante esa primera estancia en Hollywood, es mejor seguir ante todo su correspondencia con Charles de Noailles, que le financió La edad de oro:
(2/12/1930) Hace un mes que me encuentro aquí y  todavía no he trabajado en nada. Yo llego a la Metro hacía el mediodía, como y hacia las tres me voy hasta el día siguiente...Tienen una inmensa lista con los temas que no se pueden tratar. Y todos los temas que me interesan  entran de lleno en esta lista...Están maravillosamente organizados contra toda idea nueva si ésta se sale del dominio de la pura técnica. No me refiero a la organización material. Es más grande aún de lo que yo creía. Pero aprendo a odiar este perfeccionamiento y organización maravillosa puesta al servicio de la mayor imbecilidad. Por mi parte y para justificar mi sueldo yo he pedido la dirección de diálogos en español o la adaptación de obras extranjeras.
(26/12/1930) Todavía estoy sin hacer nada. Yo estoy más decidido que nunca a no colaborar con ellos. Los filmes que hacen son tontos hasta la exageración. Además, me han dicho, que quizá rompan nuestro contrato, pagándome los meses que quedan, y esto a causa del escándalo de París.
(7/2/1931) No podéis imaginar lo que es la realización de filmes aquí y sobre todo en la M.G.M...Han llegado a una perfección sorprendente y que los europeos tratan inútilmente de imitar. Por mi parte yo miro hacer y no intervengo para nada en la producción.
Buñuel con Eisenstein, 1930
(27/2/1931) Me voy de aquí el 16 de marzo próximo. Me quedaban todavía tres meses de contrato, pero yo he pedido permiso para irme y me lo han concedido. Verdaderamente ellos han sido muy gentiles conmigo porque yo he podido estudiar su forma de trabajar sin haber exigido de mí el más pequeño trabajo. [2]
La causa de la marcha la explica Buñuel en una entrevista: Me presenté allí al supervisor de la M.G.M., que vio mi contrato y me preguntó por dónde podía yo comenzar. Yo dije que por el plató, para observar un rodaje. Miró un pla­no como de un Estado Mayor que tenía en la oficina. «Plató 24; ¿quiere usted ir allí?» Me dio una tarjeta con mi nombre y fui al foro en el que estaban haciendo un primer plano de Greta Garbo. Yo estaba a respetuosa distancia, para no estorbar. La Garbo, a quien estaban retocándole el maquillaje, me advirtió de una ojeada y habló con un tipo de bigotito, que vino y me dijo algo en inglés, pero yo no hablaba inglés, y él me tomó del brazo y me echó del estudio Bueno, ya no volví más. Pero todos los sábados iba a cobrar y a comer en el restaurante del estudio...
Un sábado encontré en los estudios a mís­ter Kilpatrick, que era ayudante del productor, y me dijo que fuera a una sala de proyección a ver un ensayo de rodaje de Lily Damita: «Vea usted si habla bien español.» Le respon­dí: «Dígale usted a míster Thalberg que estoy aquí en la sección francesa, aunque sea espa­ñol, y que no tengo ganas de oír a ninguna puta.» Esta respuesta yo la consideraba digna de un surrealista andante como yo. Al día si­guiente los amigos me dijeron: «Pues te has caído. Eso es algo que no se hace aquí.» Al día siguiente me presenté a míster Lewin y le dije: «Yo estoy aquí con un contrato de seis meses. Ya llevo cuatro. Págueme uno más y me voy.» Accedieron y retorné a Europa en abril de 1931.[3]
Su expulsión del rodaje de Inspiración (Inspiration, 1931) con Greta Garbo, acelera su oposición al sistema de estrellas y alimenta su misoginia. Años después Buñuel dijo que este hecho le había metido en una especie de lista negra y que por ello no pudo trabajar en Hollywood durante su segunda estancia.
(5/3/1931)...Ya he terminado con M.G.M. A pesar de que mi contrato no estaba acabado, me dejan partir y me han dado suficiente dinero para pagarme el viaje y vivir algún tiempo. Además en una carta me ruegan que les comunique mis deseos de volver si alguna vez lo deseo. [4]
Buñuel actor en La fruta amarga, 1930
Buñuel y la M.G.M. dieron fin al contrato por mutuo acuerdo varios meses antes. Frank Davis le entregó una carta que le dejaba muy bien y le abría las puertas para un posible regreso. El 1 de abril de 1931 estaba de nuevo de vuelta en Europa. Por la correspondencia anterior se desprende que Buñuel admiraba la técnica y narrativa del cine americano, pero detestaba su forma de abordar los diferentes temas.

Segunda estancia en EE. UU. 1938-1946

El 17 de septiembre de 1938 inicia Buñuel su segundo viaje a Nueva York, con su mujer e hijo. El motivo esta vez está más claro, quiere poner tierra de por medio ante la posibilidad que tener que combatir en la Guerra Civil española porque llamen a su quinta y con el conflicto que se avecina en Europa.  En Hollywood se presenta ante Frank Davis, Supervisor de las producciones españolas en la M.G.M.. El mismo que le dio la carta que le dejaba la puerta abierta para su vuelta a trabajar en los estudios cuando finalizó su primera estancia en 1930-31. Se ofrece como asesor  de Cargo of Innocence, que abordaba el tema de la Guerra Civil española pero el proyecto se suspende y la Asociación  General de Productores, por presión gubernamental, prohíbe que se toque el tema de la Guerra Civil española en las películas, con lo que se encuentra en paro. Así comienza su calvario en los Estados Unidos. Intentó encontrar trabajo en Hollywood. Sabía que como realizador lo tenía difícil, pues su comportamiento en su anterior estancia y las dos películas vanguardistas y escandalosas que había hecho no le ayudaban. Buñuel tardó varios años en encontrar trabajo. La correspondencia que mantuvo con Ricardo Urgoiti, el fundador de Filmófono, nos permite ver cómo se sentía:
Buñuel en Nueva York, 1940
(20/9/1938) "Voy a Hollywood con la pretensión de encontrar trabajo si posible en los films que se hagan sobre España. Tengo para vivir con gusto cuatro meses. Si al cabo de ese tiempo no gano dinero me encontraré en el otro lado del mundo con la retirada cortada pues eché mano de todo mi crédito entre los amigos. De aquí a entonces el mundo puede hundirse."
(2/1/1939) "Yo sigo por aquí desocupado: tengo muchas probabilidades de trabajar y lo difícil es comenzar aunque confío, primero en mi buena estrella y segundo y cuando ya tenga trabajo en mis propias fuerzas. Todo tiene que arreglarse de aquí a Marzo pues me quedan para vivir 350 $ y el auto. Desde luego es seguro el poder trabajar y todo es una cuestión de resistencia, de reserva económica para tirar hasta el debut. Si a fines de Marzo aún no he conseguido nada me veré por primera vez en mi vida en un gordo y terrible trance. Dios todopoderoso dispondrá y espero que la Virgen a la que nunca he olvidado en mis oraciones intervendrá eficazmente." [5]
(29/1/1939) Yo he venido aquí en misión oficial, pero honoraria, con la intención de colaborar en las películas cuyo tema se relacione con España o con su lucha actual. Los acontecimientos me obligan a ensanchar mi idea primitiva y ahora busco realizar o al menos colaborar en cualquier película.[6]
 (30/1/1939) "Por aquí todo sigue en promesas y en bluff. La producción española que se anuncia hace meses como algo grande no llega nunca. Ahora se está haciendo en Hollywood una sola película en español con director y artistas mejicanos. Yo he estado «a punto» de entrar en M.G.M. como technical adviser pero no he pasado del punto. El film de Chaplin también me ha fallado y así una porción de cosas más. Si tuviera dinero para resistir estoy seguro de que haría algo pero solo me queda ya un mes de resistencia y el auto.
Y más adelante continúa: "Que estoy dispuesto a marcharme de aquí apenas mi dinero llegue a su fin y que si hay posibilidad y tú vas hacer algo quisiera ser otra vez filmofonista pero ahora como director o como lo que sea. Buñuel ha muerto y puedo ser un Durán cualquier director. Ya sin prejuicios artísticos creo que puedo ser más útil que antes."
Con su esposa e hijo Juan Luis en 1940
Según se observa en las dos cartas anteriores, de fecha semejante pero dirigidas a dos personas diferentes, Buñuel está dispuesto a dirigir cualquier clase de película, sin que le preocupe su fama de director vanguardista. En este año de 1939, aparte de su intento de venderle gags a Chaplin, elaboró su autobiografía, en la que incluye varios guiones de documentales de tipo psicológico que tienen la finalidad de promocionarse.
(11/8/1939) "Por aquí sigo aún desocupado. Estoy rozando grandes posibilidades pero hasta ahora no cuajan. Trabajo mucho y mi profesión y mi inmediato porvenir es lo único que me preocupa en la actualidad. El instituto Rockefeller me ha solicitado y ya presenté cuantos documentos, biografía, etc. me han pedido. Espero su aceptación. Parece que quieren pensionarme para que haga cine documental «psicológico» dándome libertad y grandes medios. Aunque dicho empleo no me hará millonario encaja perfectamente con mi historia de cineasta independiente y es un buen debut para U.S.A.
Aunque hasta ahora no nos ha faltado nada sigo viviendo casi milagrosamente al día. Amigos franceses, alguna venta de objetos personales, etc. nos han dado el pan cuotidiano. Mi familia se halla imposibilitada para ayudarme."
Como Buñuel no conseguía trabajar en Los Angeles, decidió trasladarse a Nueva York, cosa que hace a principios de noviembre de 1939. Jeanne Rucar, su esposa, escribió: "En Los Ángeles yo trabajaba también haciendo traducciones del inglés al francés. Luis me ayudaba bastante, mi inglés era pésimo. Al cabo de seis meses Luis se dio cuenta de que no tendría la oportunidad de hacer películas en Los Ángeles. Eso, unido a que con los doblajes no ganaba lo suficiente, lo convenció de que era mejor probar fortuna en Nueva York: Allí tenemos amigos. Me pueden ayudar a conseguir un empleo más interesante y mejor pagado.[7]
Allí vivirá hasta 1944. En principio, y dada su precaria situación económica vivirán en el apartamento del escultor Alexander Calder al que Buñuel había conocido en París. 
En el piso de Calder (izq). Jeanne Rucar (der)
y su hijo Juan Luis al fondo
(1/4/1940) "Gracias a la gran fuerza vital que me anima no me he desesperado aún. Desde que llegué a América no he ganado un solo céntimo. He vivido gracias a buenos amigos. En Hollywood era absurdo que intentase hacer nada. Después de pasar un año allí me trasladé a New York, en el mes de Noviembre último y aquí, aunque aún no he conseguido nada, estoy lleno de esperanzas. Mejor es no hablar de ellas por si no resultan. Te diré que se refieren al cine y a la radio.
Si de aquí a junio no he resuelto aún mi situación tengo el proyecto de irme a Argentina «para producir films» estilo Urgoiti."
(19/7/1940) "Tengo trabajo, aunque temporal, bien pagado, en el "March of Time". Además hay cosas más interesantes  en perspectiva. Veremos."
(12/11/1940) "He aquí ahora lo que me han propuesto como job (sic) en USA. El State Department ha creado un organismo de propaganda pan-americana que radica en Washington y se halla dirigido por Nelson Rockefeller. Entre las mil actividades de ese organismo está la cinematográfica de la que se encarga el conocido millonario John Whitney. Dicho Sr. además de ser el rey de los American Airways y de otras cosas es el financiero de David Seltznik de Hollywood. Ya me lo han presentado los que me propusieron a él, que son sus brazos en el asunto: los directores del Museo de Arte Moderno Film Library de New York. Me han ofrecido un puesto en dicha organización que sería algo así como technical advisor y ocasionalmente director. En Enero sale Whitney para Sud América y según parece formaría yo parte de la expedición. Las oficinas no han comenzado aún a funcionar hallándose ahora en el momento de la organización. Hay seis millones de dólares para actuar.
En tiempos normales me parecería ese empleo una lotería y el premio gordo. Hoy no. América como cree aquí hasta el gato entrará en guerra el año próximo y yo procuro poner desde ahora tierra de por medio. Me veo defendiendo la bandera americana en Hong Kong o descansando en un campo de concentración por unos años, y claro es me largo."[8]
Con sus dos hijos, Nueva York 1940
Ya vimos que en enero de 1939 Buñuel estaba dispuesto a dirigir cualquier película. Es lógico pensar que en 1940, con el nacimiento de su segundo hijo y hasta el comienzo de 1941 en que consiguió un trabajo estable, la situación económica de Buñuel fue muy mala y dispuesto a introducirse en la industria del cine como fuera.
Por las anteriores cartas, dirigidas a Ricardo Urgoiti, además de contarle su situación económica, se estuvo planteando la posibilidad de producir películas con él en una nueva Filmófono en Argentina,  y en la que no tendría inconveniente en dirigir él mismo, pero no pasó de ser un proyecto.
Su primer trabajo estable lo consiguió gracias a su amiga Iris Barry en el MOMA en la Office of Inter-Americn Affairs (OIAA).  Cuando se vio con trabajo decidió establecerse en el país y comenzó los trámites para su nacionalización, pero en junio de 1943 tuvo que presentar la dimisión, por las presiones que estaba recibiendo la entidad de diferentes personalidades de la derecha. Su pasado comunista, escandaloso, ateo, etc. no ayudaban mucho y prefirió no perjudicar a su amiga.
    Luego trabajó para Loew's Inc. como director de producción de doblajes al español y en  mayo firma un contrato con Warner Bros, para hacerse cargo de las versiones españolas, por lo que se traslada de nuevo a Hollywood. Dirigiría su propia unidad de doblaje y en ella dio trabajo a muchos hispanos exiliados como él. Ese mismo mes escribe una escena sobre una viva y que registrará al año siguiente.
Buñuel cuenta que en 1944 escribió con Man Ray el guion de  The sewers of Los Angeles (Los vertederos de basura de Los Angeles): Proyecto de film surrealista que se desarrollaba en un monte de excrementos, junto a una carretera  y un desierto de polvo. No encontró productor.
Su mujer y los dos hijos, Nueva York 1940
En febrero de 1945 le escribe al músico y amigo Pittaluga: Me va viento en popa. Estoy formando otra nueva compañía. Me han doblado el sueldo...Me han aumentado también el título que es el de “dubbing executive producer”. Tengo independencia absoluta, etc. Si te interesa venir como músico dímelo y veríamos. Probabilidades, hay muchas de pasar a otra cosa. Mr. Warner...me permite hacer películas directas en inglés, pero no quiere que deje el departamento; por tanto hasta que no esté perfectamente organizado no podré hacerlo y entonces tendrá que ser con algo que no destruya el tipo de línea moral que siempre ha seguido...[9]
Vemos que Buñuel sigue pensando en la posibilidad de dirigir películas en Hollywood. Las tareas de doblaje no eran las únicas previstas en un principio...Sabemos por un telegrama, enviado por la oficina de Nueva York a California, que Buñuel estaba buscando «un importante actor hispano en California» y que trabajaba «reuniendo el material necesario». Estos datos sugieren la existencia de un proyecto de adaptación de un film de la Warner que Buñuel estaba preparando y que nunca pudo rodar. Aún en febrero de 1945, en plena efervescencia de doblajes, Buñuel, esperanzado, asegura que «Mr. Warner me permite hacer películas directas en inglés», pero tampoco puede dirigir de esa forma.[10]
En noviembre de ese año, 1945, se entera Buñuel de que el estudio estaba preparando el rodaje de una película titulada The Beast with Five Fingers, y reescribió la escena que había escrito el año anterior Hallucinations about a Dead Hand  (Alucinaciones en torno a una mano muerta)[11] y la inscribió en el Screen Writer Guild el 14 de ese mes con la intención de venderla y sacar algo de dinero y que se le diera crédito en los títulos de la película, lo que serviría para promocionarse. Unas semanas antes, en octubre, le había propuesto a Rubia Barcia la realización de un guion de temática relacionada con el misterio y el terror. Lo inscribieron a finales de ese año con el título The Bride with the Dazzled Eyes (La novia de los ojos deslumbrados).[12]
En noviembre se clausura la Spanish Dubbing Unit de la Warner. En enero de 1946 se propuso directamente como asesor y escritor para la película Adventures of Don Juan, que en principio iba a dirigir Robert Florey, pero la producción tuvo problemas y se atrasó hasta 1948, cuando Buñuel estaba ya en México.
Buñuel, Rubia Barcia y esposa en EE. UU.
Ese mismo año intenta vender de nuevo su guion Goya and the Duchess of Alba (La duquesa de Alba y Goya)[13] que escribió en 1927 y reelaboró en 1937 para vendérselo a la Paramount.
Incluso estando ya establecido en México, en abril y julio de 1948 escribe a Iris Barry, para que intente difundir en EE.UU. el guión de Ilegible, hijo de flauta que había escrito en colaboración con Juan Larrea, pero fracasará su intento de colocarlo en el mercado estadounidense.

Buñuel fue uno de los escasísimos directores europeos que llegó a Hollywood durante la guerra y no rodó ninguna película. Algunas de sus cartas pueden dar la impresión de que fue un tanto indolente y no se esforzó mucho por conseguirlo, pero lo que creo que ha quedado claro es que SÍ quiso integrarse en la industria del cine americana. Como dice Agustín Sánchez Vidal: "A la larga, Buñuel quería dirigir películas en los estudios americanos (dijera lo que dijera, siempre fue su secreto deseo, tanto en Nueva York como en Hollywood)."[14] Eso sí, respetando lo que él consideraba su integridad moral.
Posteriormente, ya en México tuvo diversas peticiones para rodar en Estados Unidos. Unas se frustraron y otras él no quiso aceptarlas.


[1] Juan Cobos: Entrevista con Luis Buñuel. Griffith, nº. 1. Junio de 1965. En J. Francisco Aranda: Luis Buñuel, biografía crítica, Lumen, 1975, Pág.410
[2] Jean-Michel Bouhours: L’âge d’or. Correspondance Luis Buñuel-Charles de Noailles. Centre Georges Pompidou, París, 1993, págs. 90-133
[3] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel, Plot, 1993, pág. 33
[4] Jean-Michel Bouhours: L’âge d’or. Correspondance Luis Buñuel-Charles de Noailles. Centre Georges Pompidou, París, 1993, pág. 134
[5] Luis Fernández Colorado y Josetxo Cerdán: Ricardo Urgoiti. Los trabajos y los días, Cuadernos de la Filmoteca Españaola, nº 9, 2007, págs. 193-197
[6] Carta de Buñuel (29/1/39). En: L´âge d´or. Correspondance Luis Buñuel–Charles de Noailles. Centre Georges Pompidou, París, 1993, Pág. 167
[7] Jeanne Rucar de Buñuel: Memorias de una mujer sin piano. Alianza, 1990, Pág. 65
[8] Luis Fernández Colorado y Josetxo Cerdán: Ricardo Urgoiti. Los trabajos y los días, Cuadernos de la Filmoteca Españaola, nº 9, 2007, págs. 198-209
[9] Carta de Buñuel a Gustavo Pittaluga desde Hollywood (15/2/45). En: Agustín Sánchez Vidal: Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin. Planeta, 1988, Pág. 305
[10] Fernando Gabriel Martín: Los caminos de Buñuel: 16 meses en la Warner Bros, en De Dalí a Hitchcoock. Los caminos del cine. Actas del V Congreso de la A.E.H.C., Asociación española de Historiadores de cine, 1995, pág. 32
[11] El texto se encuentra tanto en Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel: Obra literaria, Heraldo de Aragón, 1982, pág. 205, como en Manuel López Villegas: Escritos de Luis Buñuel, Páginas de Espuma, 2000, pág. 249
[12] El guion se puede encontrar en: José Rubia Barcia: Con Luis Buñuel en Hollywood y después, Edicios do Castro, 1992, pág. 105
[13] El texto se encuentra en Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel: Obra literaria, Heraldo de Aragón, 1982, pág. 187
[14] Agustín Sánchez Vidal: Buñuel, entre dos diásporas. En: Turia, nº 21-22. octubre, 1922, Pág. 191

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