martes, 21 de octubre de 2014

Así es la aurora (Cela s'appelle l'aurore, 1955)

A Buñuel le gustaba la película:  Por fin he podido hacer algo contra la policía. Que es, en el fondo, lo que verdaderamente quiero hacer en la vida.[1]Es una película de "Amor sí– policía no" y tengo un buen recuerdo de ella...[2]
Me gusta la escena final, cuando Marchal se niega a dar la mano al comisario y se marcha con su amante y con tres amigos obreros, abra­zándolos por los hombros, y se oye un acor­deón al fondo. Esta es la única música en la película. Reconozco que la escena es un poco simbólica.[3]
En un principio su colaborador en el guion debía ser Jean Gênet, pero dejó su labor sin concluir y fue el surrealista y patafísico Jean Ferry quien ocupó su lugar. Emmanuel Roblès, autor de la novela, comenta: “Trabajamos juntos. Existía una primera preparación del texto, y muy lealmente me preguntó cuáles eran mis reparos. Los indiqué, y modificó, creo, algunas cosas, pero el conjunto ya estaba completamente determinado. Algo modificó, Por otra parte, sabes que Buñuel cambia durante la filmación."[4]
Buñuel vuelve a Francia en 1956 para realizar Así es la aurora. Esta vuelta marca al mismo tiempo un progreso y una regresión. Progresa en claridad, sus ideas sociales son más netas, llama al pan pan y al vino vino. Simplemente, pero sin simplificar, realiza un film realmente revolucionario, un film sobre la condición humana, un film sobre la solidaridad y la libertad, sobre la lucha social, ligado indisoluble al amor. La regresión es más compleja. A pesar de mantener su virulencia, pierde su violencia. La calma que se apreciaba en sus últimos films mexicanos se convierten aquí en calma “lógica”. Ciertamente las secuencias buñuelianas no faltan (la imagen de Cristo con los cables eléctricos, tortuga insólita, policía que lee a Claudel y que tiene colgado en su despacho un cuadro con el Cristo de Dalí, etc.), pero la novedad de La edad de oro, de Él, de Ensayo de un crimen era la manera de presentar una historia violenta, el punto de vista surrealista. Aquí el tema es surrealista (revolución y amour fou), pero el film no lo es. Otros muchos realizadores podrían haber hecho el film tan bien como Buñuel.[5]
Gorzone (izq), su secretario y Pietro
La novela situaba la acción en Cerdeña y se enmarcaba históricamente en el clima de preocupaciones existenciales dominantes en la literatura francesa de los años cincuenta..
La película expuso con tono panfletario el caciquismo de un propietario egoísta en Cerdeña.
El film está articulado en torno a los dos polos morales opuestos representados por el cacique y por el doctor. Si el primero es un ser sin extrañas, psicológicamente esquemático y moralmente de una pieza, el segundo encarna la generosidad solidaria con los humildes, náufrago solitario en su clase burguesa, y es, de hecho, el verdadero protagonista del film...Y coloca también entre los aliados del poder a los curas, fiel a su tradición anticlerical, como ese sacerdote que, en la fiesta social  en la que Sandro va a matar a su opresor, le ruega con imploración paternal que obedezca a su amo y abandone la casa.
El doctor Valerio se enfrenta a su esposa burguesa y a su suegro, comprometido con el destino de los humildes y proscrito por ocultar a un asesino. Personaje cuyo compromiso ético se saldará con un fracaso final. [6]
Se muestran las constantes que inspiran toda su obra: un asno maltratado,  o que corta el camino a un cortejo fúnebre; una tortuga sobre la espalda en el momento de una escena de amor; un gatito en los brazos de un asesino; un comisario de policía, instruido y enemigo de las brutalidades policiales que aplasta con el talón la mano de un abuelo encerrado en un gallinero; las gallinas en libertad camino de la casa de Pietro; las acrobacias de  un ciclista violinista; un cura servil; un Cristo en un poste de telégrafos.... [7]
Magda, Valerio y Sandro
Con Así es la aurora se produjo una renuncia de sí mismo en el encuentro con un cine tan correcto, pero tan frío y académico como el francés. Hubo una cierta pérdida de reflejos y de garra al enfrentarse con otra fase de su carrera, algo parecido a lo que sucedería en La joven, rodada en inglés. Lo que es innegable es que nunca se mueve Buñuel con tanta familiaridad con los objetos y las palabras como cuando trabaja en España o, subsidiariamente, en México. Su labor se torna más impersonal cuando trabaja fuera.[8]
En esta película Buñuel toma una vez más partido por la subversión y que...que bajo ningún concepto se debe pactar con las instituciones que constituyen la base de esta sociedad.
En una isla mediterránea, un rico industrial terrateniente explota con saña a sus trabajadores. Para él, carece de importancia que sus obreros trabajen en pésimas condiciones, hasta el punto de que uno de ellos, precisamente al comienzo de la historia, acaba de perder algunos dedos en una máquina. Poco después expulsa a uno de sus empleados agrícolas cuya mujer está gravemente enferma. Lo que no quita para que sea un hombre respetado, que mantiene excelentes relaciones con el cura..En esta aldea, donde el orden camufla hábilmente la injusticia, reina la plácida pero falsa paz del capitalismo.
Así es la aurora llama la atención por su probidad y su madurez al ofrecer un fondo de crítica social y, animados sobre el mismo, los temas de la muerte, la revuelta y el amor, tan caros a su autor. Como en todos los demás films de Buñuel, en ese el amor no reniega de ninguno de los clamores de La edad de oro, sino que sigue siendo amour fou, pero abriéndose al mundo más serenamente.[9]
Valerio, Clara y la niña violada
Si políticamente la obra puede ser del agrado de sus admiradores, desde el punto de vista cinematográfico no supuso ningún paso adelante, como reconoce Román Gubern:
La película resultó un tanto académica y novelesca, en el peor sentido de la palabra, pese a la presencia de los grandes temas surrealistas –la sublevación ante la opresión; el amour fou que nace, desesperado, entre Georges Marchal y Lucía Bosé-, e incluso de tics característicos del autor: la efigie de Cristo con aislantes eléctricos que decora una pared del piso del médico, la presencia del mundo animal desde las primeras imágenes y que culmina con el primer plano de la tortuga invertida tratando de recuperar su horizontal.
Vista hoy, Así es la aurora aparece como un melodrama social bastante impersonal, casi como un deber de escuela aplicadamente hecho, muy alejado de la condición fresca e imaginativa de sus precedentes películas mejicanas, realizadas más desinhibidamente en un contexto industrial muy inferior.[10]
Eso sí, la banda sonora es una composición extraordinaria; el croar de las ranas, los gritos de las gaviotas, maullidos de gatos, los quejidos de las sirenas de los barcos, el zumbido de un avión en vuelo bajo, cada interrupción en esta pequeña caja de resonancia nos recuerda constantemente la pululación de la vida animal.[11] La única música es un acordeón que se oye de fondo al final de la película.
Las cosas de Buñuel: las esposas sobre el
libro de Pual Claudel
Hay una escena en la comisaría entre el comisario Fasaro y el doctor que es una crítica a Dalí y al poeta Paul Claudel. Encima de la mesa del comisario está el libro Teatro completo de Paul Claudel con unas esposas y poco después se veía el cuadro de Dalí Cristo de san Juan  de la Cruz. La intención es clara, ya que llegó a cambiar el cuadro de Dalí de sitio para que quedara justo en medio de los dos hombres enfrentados. Ambos intelectuales apoyaron a Franco. También podemos entender que Buñuel está llamando a Dalí  “soplón”, echándole en cara su denuncia en la Vida secreta que, según él, le costó el puesto en el Museo de Arte Moderno.
El grupo surrealista atacaba a Claudel por su nacionalismo, sus elogios a la policía y lue­go a Franco. Pero insisto en que a mí me parece un buen poeta...Dalí también es nacionalista y católico, a su modo, y partidario de regímenes fascistas.[12]
Una de las características de los personajes de Buñuel es su ambigüedad, su capacidad de evolucionar. Por ello suele destruir de forma consciente y bastante sistemática la separación maniquea entre ”buenos” y “malos”, y el habitual tratamiento psicologista de los personajes. Con Valerio, el médico de Así es la aurora, Buñuel inaugura la presencia del héroe fuerte y positivo. George Marchal volverá a como héroe positivo buñueliano en su personaje del aventurero de La muerte en este jardín.
Arriba a la derecha del  inspector
hay un cuadro con un retrato
En otro momento de la película, Buñuel ha
cambiado el cuadro y puesto uno de Dalí
Buñuel opina que el personaje no está definido desde el principio: Primero lo vemos trabajar como médico de la policía. La expe­riencia que vive en la isla, ver de cerca la injusticia, lo hace cambiar. Cuando al princi­pio esconde al obrero perseguido, lo hace sólo por generosidad y amistad, e incluso contra la opinión de su esposa y su suegro. Además, se ha enamorado ya de la Bosé. Pero hasta aquí es sólo un hombre de buenos sentimientos, compasivo, enamorado. Cuando matan a Gian­ni [Sandro], que es asesino por desesperación, en el médico empieza a surgir un sentimiento de so­lidaridad humana más amplio.[13]
Dice que lo que más le interesaba del film era mi personaje central, su actitud de cara a la sociedad, a la vida, al amor...El rechazo a estrechar la mano del policía. Parecía  desfasado. Tanto peor. Eso me conviene.[14]
A partir de Así es la aurora el héroe se politiza...Hasta aquí, Buñuel no se había  jamás limitado a los problemas políticos: los tomaba como un medio y no como un fin...[15] La película muestra la transformación de Valerio desde una incipiente preocupación por la "revolución" hasta un serio compromiso al final de la película.
Valerio es pues un nuevo tipo de "héroe revolté, fruto de un compromiso entre comunista y existencialista, por citar referencias de época. En realidad, constituyen una distorsión transitoria del compromiso moral que siempre pesó en él como consecuencia de su percepción y concepción del surrealismo..."[16]
La película es un canto a l´amour fou, dentro de los más fieles postulados surrealistas, aunque sin la virulencia de La edad de oro. El Dr. Valerio abandona su cómoda posición burguesa y a su esposa, para permanecer en Córcega al lado de los oprimidos y de la mujer de la que está enamorado. Su amor ignora las convenciones sociales.
Otro detalle Buñueliao
Buñuel concede al amor una confianza que tiene todo el aspecto de una fe, como si el amor fuese la solución mágica de todos los conflictos. ¿No será esta una concepción demasiado lírica de las cuestiones sociales?[17]
Es bien sabido que Buñuel detesta las escenas de amor en sus películas y esta no iba a ser la excepción. Roblès, el autor de la novela, quedó muy satisfecho con la escena de amor en la que Valerio le regala una tortuga a Clara y el realizador lo justifica diciendo que todas las escenas de amor se parecen. Se abrazan, se vuelven a abrazar, se besan, se vuelven a besar. Todas esas escenas se parecen...Para mí, la ternura no se expresa únicamente con el beso o en las actitudes. Sería necesario que diera con la imagen capaz de mostrar que el amor es profundo, que ese sentimiento es profundo...No es con palabras con lo que hay que demostrar una escena de amor, es con una imagen.[18]
Para ver La adaptación cinematográfica de Así es la aurora


[1] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 386
[2] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 97
[3] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 98
[4] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 386
[5] Ado Kyrou: Bunuel. Seghers, 1966, Pág. 52
[6] Roman Gubern: Cine Español en el exilio. Lumen, 1976, Pág. 131
[7] Raymond Lefèvre: Luis Buñuel. Ediling, 1984, Pág. 95
[8] Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel. Ed. J.C., 1984, Pág. 204
[9] Freddy Buache: Luis Buñuel. Guadarrama, 1976, Pág. 124
[10] Roman Gubern: Cine Español en el exilio. Lumen, 1976, Pág. 131
[11] Raymond Durgnat: Luis Buñuel. Fundamentos, 1973, Pág. 104
[12] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 97-98
[13] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 99
[14] Raymond Lefèvre: Luis Buñuel. Ediling, 1984, Pág. 95
[15] Frédéric Grange, en: Emilio García Riera : Historia documental del cine mexicano, VI. Pág. 162
[16] Agustín Sánchez Vidal: Del Surruralismo al Oscar, pasando por el tercer cine. En: Nickelodeon, nº 13, invierno 1998, Pág. 14
[17] Freddy Buache: Luis Buñuel. Guadarrama, 1976, Pág. 129
[18] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 383-4

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