Entradas

Buñuel entre México y España (II)

Imagen
II- Se encuentra muy cómodo en España, pero escoge la seguridad de México para vivir Con Silvia Pinal y Paco Rabal: Rodaje Viridiana Llevaba muchos años intentando visitar su patria. Por fin en  1960 se le presenta la oportunidad de venir a España. He aquí un par de comentarios sobre al impresión que le causó ese primer contacto: * “Cuando vino a España en 1960, durante un viaje en coche por el campo se baja, contempla el paisaje con las ovejas a lo lejos y dijo: Qué pena que no escucho las esquilas de las ovejas , estaba llorando...Realmente era el encuentro del hombre con la tierra...Había una parte de Buñuel sentimental que le costaba mucho trabajo mostrar y que solamente en algunos momentos lo hacía...Era un hombre muy sentimental.” [1] *  Y en esa primera visita hicimos un recorrido por Zaragoza. La emoción de él, del retorno a su ciu­ dad natal, fue muy grande. Se emocionaba con todo. Subimos al Cabezo, allí donde nos llevaban a jugar. Estuvimos en el co­ legi...

Buñuel entre México y España (I)

Imagen
I-Vive en México, pero añora España Luis Buñuel pasó casi la mitad de su vida en México, de 1946 hasta 1983 en que falleció. Muchos más que en España, de la que salió en 1925 para trasladarse a París. Volvió a residir en España durante unos de años, de 1934 a 1936. Se marchó por la Guerra Civil a París y en 1938 a Estados Unidos. En este país fracasó en sus variados intentos de hacer cine. También fracasó en su pretensión de reemprender con Ricardo Urgoiti su  colaboración para hacer cine en Argentina. Entonces le surgió la salida de México: Tras suspenderse la producción fílmica en español pasé ocho meses en Hollywood y se me acabó todo el dinero ahorrado. Había pedi­do los second papers e iba a convertirme en ciudadano estadounidense. En una cena en casa de René Clair, Denise Tual, la viuda de Pierre Batcheff, que comenzaba a producir pe­lículas, me dijo que tenía los derechos para filmar La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Recién terminada la guerra, la obr...

Buñuel y el milagro de Calanda

Imagen
“La cuestión religiosa, obsesión más bien, nace en su infan­cia, creo. Las misas infantiles, los milagros, la liturgia, los san­tos... Todo eso le atrae de una manera muy fuerte y lo ha estu­ diado enormemente. Un ejemplo clásico: el milagro de la pierna, el hombre de Calanda que pierde la pierna y se la entierran, y, ya enterrada, va el hombre todos los días ante el altar y se unta aceite en los dedos para pasarlo por el muñón, hasta que los án­ geles le traen de nuevo la pierna. En fin, este milagro él lo cuen­ ta con un orgullo muy curioso y muy especial, como diciendo que es el milagro más impresionante que hay en la historia ca­ tólica. Me ha hablado de este milagro yo creo que como cinc uenta o sesenta veces. Le atrae enormemente esa historia de mi­ lagrería, y cuando, no hace mucho tiempo, hubo un centenario o, en fin, una de estas fechas religiosas, su hermana le mandó una serie de artículos de El Heraldo de Aragón que hablaban del milagro y de las ceremonias que se habían cel...

El carnuzo y lo putrefacto en la obra de Luis Buñuel

Imagen
En el último post analizamos el significado y origen de los  La edad de oro vocablos putrefacto y carnuzo. Aquí vamos a ver su amplia presencia en la obra de Buñuel, tanto literaria como cinematográfica. Sirva como introducción este texto de Sánchez Vidal: “Ahí están las carroñas de los obispos en La edad de oro , procedentes de Valdés Leal, de quien tomó también el título de El ángel exterminador ; o el sepulcro del Cardenal Tavera, que aparece en Tristana y Un proyecto  de cuento ; por no hablar de las estatuas animadas o los espectros de  aparecidos, como el del Tenorio que se refleja en el "Mitrídates, cadáver recalcitrante" de Hamlet y El discreto encanto de la burguesía o la estatua vengadora de la leyenda El beso de Bécquer, utilizada en El fantasma de la libertad . Es el tema del carnuzo, tratado específicamente en La agradable consigna de Santa Huesca , que narra las incontables aventuras de un trozo de carne viva que despliega una asombrosa actividad ...

El putrefacto y el carnuzo

Imagen
Fue hacia mediados de los años veinte cuando en nuestros medios artísticos y literarios hizo furor la palabra putrefacto, la más generalizada de cuyas acepciones fue la referida a todas aquellas  personas o cosas que, en un momento dado, se tenían por inactuales o trasnochadas. Putrefacto equivalía, así, a grado extremo de consunción por inmovilismo, e implicaba, como vituperio, el emparejamiento con el mal olor que trasciende todo cadáver insepulto. [1] La Orden de Toledo: Pepín Bello, José Moreno Villa, María Luisa González, Buñuel, Dalí y José Mª Hinojosa, 1924. Tole Entre los miembros de la Residencia se utilizó como adjetivo descalificador. Se aplicaba a “todo lo que oliera a caduco, anacrónico, decadente, tradicional o antivanguardista. A putrefacto se oponía como elogio antiartístico, sinónimo de vanguardia o antidecadente.”[2] Era pues un vocablo utilizado entre la nueva y la vieja generación y también para calificar a las falsas vanguardias.

Luis Buñuel y su visión de la Ciencia y la Tecnología

Imagen
En este breve post voy a tratar un curioso tema: el poco aprecio que Buñuel sentía por la ciencia y la tecnología: La verdad es que odio la ciencia, le tengo horror a la tecnología. Lo que me llevará tal vez, algún día, a creer en el absurdo de Dios. Fíjate que digo absurdo. [1] El realizador en sus diferentes declaraciones al respecto solía mezclar la creencia en Dios con la ciencia: El creer en Dios es absurdo, pero todavía lo es más la técnica y la ciencia. Empieza a molestarme la palabra ateo... Yo no niego que lo soy. Y, ahora, más ateo que nunca, pero me molesta la palabra [2] . En sus “memorias” nos da la clave de la cuestión: Junto al azar, su hermano el misterio. El ateísmo —por lo menos el mío— conduce necesariamente a aceptar lo inexplicable. Todo nuestro Universo es misterio.

Los olvidados: Memoria del Mundo

Imagen
Es sabido que el negativo de la película de Luis Buñuel Los olvidados (1950) fue declarada Memoria del Mundo por la UNESCO en 2003. Antes solo estaba la película Metrópolis (1927) de Fritz Lang, el director admirado por el aragonés. Después otras películas recibirían este reconocimiento, como americana  El Mago de Oz (1937) de Víctor Fleming, la australiana  La historia de la banda de Kelly  (1906) de Charles Tait o las películas de los hermanos Lumière. Es este reconocimiento el que me ha llevado a interesarme por algunos datos de la película. Los olvidados fue producida por la compañía Ultramar Films de Oscar Dancigers, a la muerte de este productor el negativo original, con sus derechos totales, fue adquirido por Clasa Films S.A., propiedad principalmente del Sr. Manuel Barbachano Ponce y del camarógrafo Gabriel Figueroa, y a la muerte de Barbachano Ponce los derechos del filme fueron comprados por Televisa S.A..