martes, 24 de septiembre de 2013

Soy ateo gracias a Dios

EL ATEÍSMO DE BUÑUEL
     Hace unos días traté en este blog el tema de las cenizas de Buñuel. En él comentábamos que los hijos del realizador habían presentado un documento que decía que las cenizas de su padre estaban en Calanda. El motivo que llevó a sus hijos a hacer pública esa noticia, después de casi 30 años de no querer decir dónde estaban, parece ser que tiene algo que ver con las declaraciones del dominico Julián Pablo Fernández quien manifestaba que las cenizas estaban en una iglesia. Que las cenizas de un reconocido ateo terminaran en poder de la Iglesia, hubiera dado para muchos comentarios jocosos y eso no le gustó a los hijos del realizador.
     Buñuel era ateo, pero un ateo-católico, como me parece por otro lado que es muy frecuente en este país. No se pueden olvidar fácilmente los largos años de adoctrinamiento sufridos en la infancia y juventud. ¿Qué es un ateo católico? Es alguien que no cree en Dios, pero además tiene que demostrarse a sí mismo que Dios no existe y que la religión es un cuento. Es una persona que se interesa por el tema de la religión, pero no porque vaya a convertirse, sino para afianzar su postura de no creyente y demostrarse que tiene razón.
     El ateísmo suele venir por un “exceso de adoctrinamiento”. Buñuel le dijo a Max Aub: Hasta los catorce años yo era católico practicante: misas, rosarios, confesiones; comulgaba frecuentemente.(…)A los diecisiete años, yo ya no creía en nada. (Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág. 39)

     Buñuel era un profundo conocedor del tema religioso. Su película La vía láctea (La voie Lactée, 1969) lo confirma. Además le gustaba mantener largas charlas/discusiones sobre temas religiosos con algunos curas con los que tuvo amistad a lo largo de su vida. A él le debían servir para reafirmarse en su ateísmo. Ni antes ni ahora, el ateísmo de Buñuel ha corrido ningún peligro.

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