domingo, 19 de julio de 2015

El fantasma de la libertad (Le fantôme de la liberté, 1974)



Este... título,  ya presente en una frase de La vía láctea ("vuestra libertad no es más que un fantasma"), quería representar un discreto homenaje a Karl Marx, a ese "espectro que recorre Europa y que se llama comunismo"...
Inevitablemente, ciertos episodios predominan sobre otros. Pero, de todos modos, sigue siendo una de las películas mías que prefiero. Encuentro interesante el argumento, me gusta la escena de amor entre la tía y el sobrino en la habitación de la posada, me gusta también la búsqueda de la niña perdida y, sin embargo, presente (idea en la que soñaba desde hacía tiempo), los dos prefectos de Policía con la visita al cementerio, lejano recuerdo de la Sacramental de San Marín, y el final en el zoológico, esa insistente mirada del avestruz, que parece tener pestañas postizas[1].
Veo la libertad como un fantasma que tratamos de asir... El título surgió irracionalmente, como el de Un perro andaluz: y sin embargo no creo que nada pueda adecuarse mejor, en cada caso, al espíritu de la película... El fantasma de la libertad sólo imita el mecanismo del azar. Fue escrito en estado de conciencia; no es un sueño ni una corriente delirante de imágenes... En la película se muestra...un mismo relato a través de personajes diferentes y que van turnándose. Yo había entrevisto ya esto en La edad de oro, donde comenzamos con los alacranes, seguimos con los bandidos, luego con la fundación de la ciudad, luego con los amantes y la fiesta en el salón y terminamos con los personajes de los "120 días de Sodoma". La diferencia es que en El fantasma de la libertad los episodios están más enlazados, chocan menos entre ellos: "fluyen" naturalmente... Hay secuencias que son un poco independientes del transcurso de la película. Una de ellas es la del jovencito y su tía... El hecho de que se crucen varias historias en la posada tal vez es un recuerdo de la venta del "Quijote", donde llegan los protagonistas y otros personajes y cada uno cuenta su historia. Allí don Quijote acuchilla los pellejos del vino... Los pasos de una aventura a otra... son como puertas que se abren una tras otra...Cada episodio da a otro episodio... cada personaje a otro, y así podríamos seguir ad infinitum. La película si nos atuviéramos a su espíritu, no debería terminar nunca... En la película hay escenas en las que se invierten las situaciones...defecación en público, comida individual y en secreto...La secuencia... se me ocurrió por asociación de "tesis y antítesis"...Si se fijan bien, las hay en otras películas mías. Menos evidentes, quizá... [2]
 No me gusta la lógica ni las fábulas armadas lógicamente[3].
Prefiero hacer cine de pura imaginación. Me siento más a gusto. Es una comedia dramática, al estilo de El discreto encanto de la burguesía, pero distinta…Bueno, es un argumento donde se barajan a placer espacio y tiempo. No hay propiamente ilación. Sigo y persigo las imágenes como me parece. No es una película de argumento, estrictamente dicho…Tal vez se parezca [a La vía láctea]en algunas cosas, pero allí había dos pe­regrinos que significaban la unidad del relato. Aquí no. Me divierto más así. Tampoco hay protagonistas, propiamente ha­blando, sino un gran número de actores, actrices y comparsas, hasta setenta personas…[4]
El guion, como es habitual en su última etapa, fue elaborado por el realizador en colaboración con Jean-Claude Carrière. Este último ha manifestado: Cómo lo hicimos, no sé, pero lo hicimos trabajando. El fantasma de la libertad es, de todas las películas de Buñuel, segura­mente la más difícil, la más extraña, y la que más hemos trabajado, y existen dos o tres escenas en la película que son las que Luis más quería, más que a ninguna otra en su obra. Pero el trabajo del guion de El fantasma... era algo frustrante para nosotros.
La idea primera era la siguiente: el fantasma de la libertad del autor; no se trata de una libertad social o política. Un día conté a Luis una historia así: hay un hombre y una mujer, los dos aquí, están pele­ando de una manera tremenda en un piso, hay una batalla entre ellos. "...Y tú eres una puta", "Y tú eres un cabrón..." Y así. Están espe­rando una carta; y en la carta —dice el diálogo—, está la solución del problema de los dos. Hay un punto de interrogación muy fuerte que empieza con una pelea. Alguien toca a la puerta y paran de pelear; la niña va a abrir la puerta; aquí hay un hombre del correo con una carta: la carta que están esperando. Tú tomas la carta, se cierra la puerta, la cámara está aquí y la cámara se va con el hombre del correo sin darnos la solución, porque quizás este hombre tiene una historia muy interesante también y, vamos a ver, vamos a seguirlo. Eso fue el principio del guion.
Es una cosa un poco divertida, un poco de broma, y también un poco intelectual. Lo sabíamos. Pero se trataba de que Don Luis y yo queríamos escribir una película con apariencia de libertad, en la cual podríamos poner todo lo que nos gustaba, y que no habíamos podido poner en otras. Pero, finalmente, después de un trabajo tremendo, de dos años, no sé cuántos, porque es imposible frustrar al público de esa manera, por dos horas o una hora y media, van a ver cosas en la pantalla y van a regresar furiosos a sus casas.
Bueno, finalmente hubo algo diferente en la película del sistema primordial, original, porque existen escenas completas, algunas veces es como una visión de la sociedad al revés; y también creo que es la película más surrealista de Buñuel, porque existen cosas contradic­torias al mismo tiempo. Hay un prefecto de policía y otro, son dos en uno. La niña está perdida y no lo está, está aquí. La escena cuando se van al puesto de policía para denunciar: "Hemos perdido a nues­tra hija" —está aquí presente, está con ellos, con el padre y con la madre— "la hemos perdido. No sabemos dónde está". "Ay, ayayay, qué pena", dice el comisario. "¿Y cómo es?". "Bueno, verá usted: es pequeña, morena..." "Bueno, ha sido una buena idea llevarla con vos­otros, porque será mucho más fácil de encontrar". Así, un diálogo totalmente magnífico, que viene un poco del teatro del absurdo, y también de una casi perfección del surrealismo.
Existe una frase de André Breton en el Segundo Manifiesto del Surrealismo, que dice que "todo induce a creer que existe un cierto punto de la mente donde lo alto y lo bajo, el negro y el blanco, el comunicado y el incomunicado, lo frío y lo caliente, es el resultado de los contrarios"; no me acuerdo perfectamente de las palabras, pero "vamos a buscar en la actividad surrealista el encuentro de ese punto[5] ". Y ese punto, para mí, sinceramente, ha sido encontrado en El fantasma de la libertad dos o tres veces; en esa escena y también en la de los dos prefectos. Creo que es un ejemplo perfecto del surre­alismo en el cine: que las cosas usualmente contradictorias ya no lo son. Y también los dos prefectos en el final de la película, que es algo maravilloso: son dos y uno, como la Sagrada Trinidad: son tres y una.[6]
La idea es buenísima, o malísima, como quieras, tanto da. Se trata de un línea quebrada. Se inicia una acción y la situación se desvía de pronto a otra diferente. Pasan miles de cosas, pero no hay un argumento que contar, ni mucho menos una tesis amalgamadora. En fin, que va a ser mi película más surrealista.[7]
Buñuel afirmaba que la película era muy ambiciosa, difícil de escribir y de realizar, me pareció un poco frustrante[8]  y Carrière nos aclara esta cuestión: De todas las películas que escribimos juntos, El fantasma de la libertad fue la más difícil; la más teórica, la más filosófica. Se trata de historias que no se acaban. Es, por definición, una película frustrante. Pero eso lo sabíamos inicialmente. Es una película experimental.
La Vía Láctea abre puertas totalmente nuevas; El discreto encanto de la burguesía habla del sueño en el sueño; El fantasma de la libertad es una serie de historias que no se completan, no se acaban.[9]
Sobre el título de la película, tan significativo, Buñuel decía que la película se llama así Porque así me da la gana. No hay que buscar interpre­taciones sofisticadas. Se me ocurrió así. Ya está.[10]
El rodaje comenzó el 4 de febrero de 1974  en los Studios Boulogne-Billancourt, y terminó a mediados de abril. Buñuel improvisó más de lo habitual en el rodaje: Sí. Tal vez como nunca. He suprimido muchas cosas del guion. Hay que decir lo más posible con los menos elementos. Por eso, he simplificado. ¿Ve usted el guion? Está lleno de tachaduras, de paréntesis y de saltos. Será irreconocible.[11] El estreno en París se produjo el 11 de noviembre de 1974.
Aunque en los títulos de crédito se indica que la película está inspirada en la leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer El beso, la verdad es que sólo el episodio inicial de las tropas francesas en el interior de la iglesia con el golpe de la estatua al oficial francés están sacados de la obra. El resto es totalmente inventado. El episodio de la niña "desaparecida" era un viejo proyecto del realizador que no pudo llevar a la pantalla en su momento.
El fantasma de la libertad es una película que desde el principio despertó entre la crítica una clara distinción entre los que la veían como un divertimento del realizador, en el que se mezclaban temas ya vistos anteriormente y otros que mantenía en el cajón desde hacía tiempo y los que la consideraban un paso más de Buñuel en la liberación del relato de sus anclajes tradicionales. También sirvió para alimentar la polémica entre los que prefieren la línea agresiva de El ángel exterminador y Simón del desierto frente a sus películas "surrealistas" francesas.
La película, junto con La vía láctea y El discreto encanto de la burguesía forman una especie de tríptico, como muy bien reconoció el propio realizador.
El filme está formada por ocho "secuencias" o episodios, que podrían haberse mezclado de cualquier manera. La única conexión que hay entre ellos es un personaje que pasa de uno al otro, aunque en el episodio del asesino-poeta se valió de un figurante y en el inicial de una voz en off. Los episodios son los siguientes:
1.   La escena inicial en Toledo fechada en 1808. Un texto que aparece en la pantalla deja entrever que se trata de un film histórico inspirado en un cuento romántico español.
2.   Época actual. La criada de los Foucauld está leyendo la historia del episodio anterior en el bosque de Boulogne, donde vigila a Verónica, la hija de los Foucauld. Episodio de las postales. Vuelta a casa. La criada es despedida por el tema de las postales. Foucauld sufre de insomnio y va a la consulta del médico.
3.   La historia sigue a la enfermera del médico que va a visitar a su padre enfermo. Por culpa del mal tiempo pasa la noche en un albergue. Episodio con los frailes y el exhibicionista. La tía y su sobrino. Al día siguiente sigue su camino y recoge en el coche a un profesor que tiene que ir a Argenton.
4.   Seguimos al profesor que da su curso en la gendarmería. La cámara sigue a dos gendarmes que detienen a un tal Legendre por exceso de velocidad.
5.   Seguimos a este Legendre que va al médico, el cual le dice que tiene cáncer. Vuelve a su casa y su hija ha desaparecido. Denuncia el caso a la policía que inicia su búsqueda. Uno de los policías va a que le limpien los zapatos.
6.   El siguiente cliente es el personaje de este episodio: el poeta–asesino de la torre Maine–Montparnasse.
7.   Una voz en off nos pone en contacto con la pista de la niña desaparecida que por fin ha sido encontrada. Cuando el prefecto de policía se dispone a contarle lo ocurrido con la niña, tiene que ausentarse.
8.   Seguimos al prefecto que va a un bar donde tiene una cita con un amigo. Lo acompañamos hasta la escena del zoo del final de la película.
Buñuel…tiene un maligno placer en romper el relato, en hacerlo abortar para volver a empezar cada vez en una nueva dirección, sin molestarse en pedir disculpas por sus incoherencias. Reemplaza el suspense por los puntos suspensivos. Y, en el colmo de la incongruencia de cara al espectador, abandona sus personajes o interrumpe la narración en el momento más apasionante. Sin dejarnos el derecho de detenernos, el filme nos arrastra como a la deriva, en un proceso constante de despiste, de derivación. Buñuel abandona incluso la estructura muy relajada de la novela picaresca que había utilizado en La vía láctea y El discreto encanto de la burguesía. Para la organización de El fantasma de la libertad se remite aparentemente al azar. El filme parece, por su falta de arquitectura una sucesión de yuxtaposiciones fortuitas.
Procediendo de un director que normalmente estructura con tanta minuciosidad sus guiones, esta desenvoltura no puede ser más que deliberada… La desintegración del relato tiene por función no solamente la frustración del espectador, sino que éste sea consciente de que su disfrute depende del realizador.
Buñuel no trata en ningún momento de crear falsos pretextos para cambiar a menudo de dirección. Aunque cada vez que vemos una película es el director el que se encarga de dirigir nuestro recorrido a través de la misma, durante la proyección de El fantasma de la libertad, este proceso no se disimula y somos conscientes de que nuestra libertad es un fantasma y de que estamos encadenados a la del director, que nos lleva y nos deja donde quiere.[12]
La construcción del film se basa en el azar. Me preocupa muchísimo el aspecto indefinido del azar. Cómo las cosas importantes llegan a acontecer por un simple encadenamiento del azar, por simples casualidades. En el film, todo se encadena por azar; el film podría continuar indefinidamente.[13]
El film “profundiza en la cantera abierta por El discreto...prescinde de personajes centrales y de una ilación argumental, aunque en el anterior fuese tan tenue como la búsqueda de una cena. Parece como si el autor hubiera satisfecho su deseo de juventud de hacer obra sin argumento… Es el triunfo de un autor que ya no precisa de la máscara de una obra de arte y que se limita a enseñarse como es para un público que, como ambicionaba, ha dejado de serlo para pasar a ser amigo Esta destrucción de la base material...no deja de tener sus riesgos.. El hecho es que nuestro autor, libre de sus compromisos estructurales y de sus contradicciones ideológicas, queda empobrecido. La agresividad de sus temas, aunque sea la misma, molesta menos y se hace amigable.[14]
De la misma forma que en La vía láctea había opuesto dialécticamente ortodoxia y heterodoxia, aquí utiliza los contrarios para subvertir una visión del mundo contemporáneo: los monjes juegan al póker, fuman y beben, aumentan las apuestas con medallas, medallones, rosarios y escapularios; los burgueses defecan en público y comen en privado, los sátiros muestran a las niñas vulgares postales de la capital y los menores seducen a las tías sexagenarias. La intención consiste en utilizar las convenciones supuestamente admitidas por el espectador y a desviarlas de su conclusión para desembocar en el mismo punto. Lo que significa que el revés vale tanto como el derecho, que lo contrario es idéntico a lo opuesto y que las paradojas valen tanto como las evidencias, unas no existirían sin las otras.[15]
El fantasma de la libertad comienza en Toledo con unos fusilamientos y termina en París, en el zoo con otros fusilamientos. En ambas escenas se oye la misma frase: “Vivan las caenas”. Como en Belle de jour y La vía láctea, El fantasma de la libertad está construido en díptico, siendo la escena central la del joven enamorado de su tía.
Buñuel realiza sin dificultad –y nos lo hace aceptar como evidente– algo que desde hace años se esfuerza en hacer y que ya puso en práctica en la escena final de Belle de jour: filmar los contrarios, abolir el principio de no contradicción. Porque en este filme las oposiciones están suprimidas… La hermana del prefecto está a la vez viva y muerta, la tía de François es a la vez vieja y joven, Faucould rompe las barreras entre el sueño y la realidad... Pero es Buñuel sobre todo el que a lo largo de todo el filme llega a reconciliar lo comunicable y lo incomunicable, sugiriendo la existencia de un mundo donde las contradicciones no existen. Si en La vía láctea se mostraba la oposición entre dogmáticos y no dogmáticos, la problemática de lo blanco opuesta a lo negro, en El fantasma de la libertad Buñuel va mucho más lejos y nos hace experimentar que una cosa puede ser a la vez blanca y negra, ella y su contrario, sí y no, verdadero y falso. Es como si Buñuel hubiera puesto en imágenes la teoría de la relatividad de Einstein.[16]
En su lucha contra la razón razonadora y razonable, da rienda suelta a una celebración del azar y, también, a una inversión sistemática de la lógica: en el salón familiar, alrededor de las mesa, unas tazas de retrete sustituyen a las sillas, y cuando un invitado se aísla por un instante detrás "de la última puerta al fondo a la derecha", lo hace para comer.[17]
A mi juicio (la escena del avestruz al final) es lo mejor de la película. La cabeza de esa ave, su mirada extraña y casi femenina, con las pestañas rizadas... y el fondo sonoro; campanadas, disparos, gritos. Es perturbador, creo... Sentí que debía terminar El fantasma de la libertad con la carga de la policía a obreros o estudiantes y con la mirada tan inocente del animal[18]...
A la hora de buscar una interpretación de la película, acudamos a lo que dijeron sus autores. El realizador y guionista: La construcción de Le fantôme... es mucho más libre, más imaginativa. Será más difícil sacar de este film una interpretación simbólica. En Le charme dis­cret... los personajes que iban y venían eran siempre los mis­mos, y el título también ayudaba. Por contra, Le fantôme... ni siquiera se puede contar. La lógica no me gusta, y tampoco las construcciones lógicas. Para Le chien andalou busqué un título chocante, que no tenía relación ninguna con el contenido. No había ni perro ni andaluz. En Le fantôme de la liberté no hay ni fantasma ni libertad.[19] Y la de su coguionista Carrière: Es muy difícil de resumir en una frase, porque el tema es el título: El fantasma de la libertad. Creemos que somos libres y no lo somos…también puede tra­tar de la libertad del artista, de la libertad del cineasta, de la libertad del guionista, que dicen que son libres para imaginar, pero no lo son. Nuestra imaginación, que como decía siempre Luis es un músculo que se puede desarrollar, está vinculada a las condiciones de nuestra vida, de nuestro cuerpo, de nuestra salud, de todo, no hay una liber­tad esencial de la imaginación, eso es una ilusión.[20]

[1] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Plaza & Janés, 1982, Pág.242
[2] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.165-7
[3] Roxane Saint–Jean: Entrevista con Luis Buñuel. Positif, n.º 162, octobre,1974, Pág. 10
[4] Luis Buñuel a Manuel Alcalá. Reseña, nº 77, julio-agosto 1974. Tomado de Luis Buñuel: El fantasma de la libertad, Aymá, 1975, pág. 145
[5] La frase textual dice así: "Todo induce a creer que en el espíritu humano existe un cierto punto desde el que la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de ser vistos como contradicciones. De nada servirá intentar hallar en la actividad surrealista un móvil que no sea el de la esperanza de hallar este punto" (André Breton: Manifiestos del surrealismo, Madrid, Editorial Labor, 1995, p. 162-163
[6] Conversaciones con Jean-Claude Carrière, Ayuntamiento de Zaragoza, 2004, págs. 72-5
[7] Luis Buñuel en: J. Francisco Aranda: Luis Buñuel. Lumen, 1975, Pág.320
[8] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Plaza & Janés, 1982, Pág.242
[9] Conversaciones con Jean-Claude Carrière, Ayuntamiento de Zaragoza, 2004, págs. 77-8
[10] Luis Buñuel a Manuel Alcalá. Reseña, nº 77, julio-agosto 1974. Tomado de Luis Buñuel: El fantasma de la libertad, Aymá, 1975, pág. 145
[11] Luis Buñuel a Manuel Alcalá. Reseña, nº 77, julio-agosto 1974. Tomado de Luis Buñuel: El fantasma de la libertad, Aymá, 1975, pág. 145
[12] Maurice Drouzy: Luis Bunuel architecte du rêve. Lherminier, 1978, Pág. 239-43
[13] Entrevista con Roxane Saint-Jean en Positif, nº 162, octubre 1974. Tomado de Luis Buñuel: El fantasma de la libertad, Aymá, 1975, pág. 1468
[14] J. Francisco Aranda: Luis Buñuel. Lumen, 1975, Pág.320
[15] Marcel Oms: Don Luis Buñuel. Les éditions du Cerf, 1985, Pág. 176
[16] Maurice Drouzy: Luis Bunuel architecte du rêve. Lherminier, 1978, Pág. 244-53
[17] Freddy Buache: Luis Buñuel. Guadarrama, 1976, Pág. 230
[18] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.171
[19] Entrevista con Roxane Saint-Jean en Positif, nº 162, octubre 1974. Tomado de Luis Buñuel: El fantasma de la libertad, Aymá, 1975, pág. 146-7
[20] Conversaciones con Jean-Claude Carrière, Ayuntamiento de Zaragoza, 2004, págs. 72 y 103

5 comentarios:

  1. Gracias por el artículo. Extrañamene..."El Fantasma de la Libertad" es mi película más querida de Buñuel. Puedo verla decenas de veces y sentirme en casa. Saludos!

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  2. "Extrañamente"....(sin comentarios surreales!)

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  3. Aprovecho,antes de irme, de recordar que es propio Buñuel (vestido de fraile) quien es fusilado al comienzo de la película.

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  4. Aprovecho,antes de irme, de recordar que es propio Buñuel (vestido de fraile) quien es fusilado al comienzo de la película.

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  5. "Extrañamente"....(sin comentarios surreales!)

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