Simón del desierto, 1965
Simón es,
ante todo, un documental sobre un anacoreta... Me ha parecido erróneo que
ciertos críticos españoles me acusen de blasfemo. Como siempre, me han
adjudicado intenciones que no he puesto. Haga lo que haga, siempre verán en mí
los tres pies del gato. El film está hecho como un documental... Todo ha sido
tratado con el mayor respeto. No hay blasfemia. Se ha dicho que Silvia Pinal
aparece vestida de Cristo con una barba y da patadas a un cordero. Pero ella es
la encarnación del demonio. Es riguroso que en los primeros tiempos del
cristianismo el demonio se aparecía bajo la forma de Cristo[1].
Alguien me dio el dato de que un dominico que se llama Festugière, el padre Festugière, había escrito un libro en dos volúmenes sobre los anacoretas, sobre los estilitas. No hay ya gente en el mundo que sepa más que De la Haye y este dominico Festugière sobre el tema[3]. Festugière habla de cinco o seis estilitas, entre ellos tres santos, uno de ellos Simeón,… Entonces leí primero el Festugière en dos volúmenes y tome notas. Luego, mi hijo Juan Luis pidió por mí a la Biblioteca de Washington—que es tal vez la mejor del mundo—la obra de De la Haye "Qué son los estilitas", en general… Entonces leí la parte interesantísima donde están quince, veinte estilitas, con consideraciones sobre cómo eran, cómo hablaban, qué pasaba, por qué era eso. Era el momento del anacoreta en el Medio Oriente…
Julio
Alejandro, coguionista de la película declaró: “Simón del desierto es una
película que él quería hacer desde hace más de treinta años...Se llamaba al
principio Simeón, el Estilita, porque
se pensaba hacer una cosa exactamente sobre Simeón,
pero como después encontramos toda una serie de detalles sumamente interesantes
en otros estilitas, entonces se hizo una especie de fusión de varias vidas de
estos santos[2]...
”Es
la única película de Buñuel basada en un personaje histórico y por eso procuró
documentarse: 
Alguien me dio el dato de que un dominico que se llama Festugière, el padre Festugière, había escrito un libro en dos volúmenes sobre los anacoretas, sobre los estilitas. No hay ya gente en el mundo que sepa más que De la Haye y este dominico Festugière sobre el tema[3]. Festugière habla de cinco o seis estilitas, entre ellos tres santos, uno de ellos Simeón,… Entonces leí primero el Festugière en dos volúmenes y tome notas. Luego, mi hijo Juan Luis pidió por mí a la Biblioteca de Washington—que es tal vez la mejor del mundo—la obra de De la Haye "Qué son los estilitas", en general… Entonces leí la parte interesantísima donde están quince, veinte estilitas, con consideraciones sobre cómo eran, cómo hablaban, qué pasaba, por qué era eso. Era el momento del anacoreta en el Medio Oriente…
Y con
esos dos libros… me documenté. De manera que casi todo lo que aparece, casi
todo en Simón es autentico… O sea,
que las conversaciones sobre las que dicen algunos: "Se burla", no me
burlo, yo transcribo… Simón del Desierto
es un documental. Excepto, claro, lo del diablo. El diablo me lo he inventado
yo, pero el diablo pinchaba a los anacoretas. Lo que pasa es que eran
tentaciones inocentes. Como los monjes eran analfabetos, pues las tentaciones
consistían en que un diablo se presentara y les diera pinchazos en las nalgas,
o no los dejara dormir... Yo inventé
algunas tentaciones más de nuestro siglo, verdad? Pero todo es un documental...
Aunque el milagro me lo inventé yo.[4]
Pensaba rodarla en latín, pero finalmente, no respondía a una verdad histórica. La mayor parte de los monjes hablaban sólo siríaco y eran analfabetos[5].
Pensaba rodarla en latín, pero finalmente, no respondía a una verdad histórica. La mayor parte de los monjes hablaban sólo siríaco y eran analfabetos[5].
Buñuel
decía que fue Federico García Lorca el primero en hablarle de Simeón el
Estilita, a través del libro de Jacobo de Voragine: La leyenda aúrea: Federico encontraba delicioso el capítulo de Simeón el
Estilita (del libro "La leyenda
áurea" de Jacobo de Voragine), es
decir de un santo que vivía sobre una columna, en medio del desierto, y
apreciaba sobre todo esta descripción: "La mierda chorreaba por la columna
como la cera gotea por los cirios"... Es una imagen tentadora...Esa imagen
se me quedó grabada. No está en la película por... prurito realista. Un hombre que come lechuga y sólo toma agua, es como
un pajarito, no puede tener grandes evacuaciones...[6]
La realidad es que en dicha obra no se habla del citado santo. No sabemos si se trata de un falso recuerdo provocado por la edad o una pista falsa de las que Buñuel ha hecho uso muchas veces a lo largo de su vida. Según Xon de Ros[7]
el origen pudo estar en Gonzalo Rodríguez Lafora, eminente físico y director de uno de los laboratorios de la Residencia de Estudiantes y que publicó en 1927 un libro con el título de Don Juan, los milagros y Otros Ensayos. En su opinión, las referencias a Simeón el Estilita contenidas en su obra guardan bastante relación con la película de Buñuel.
La realidad es que en dicha obra no se habla del citado santo. No sabemos si se trata de un falso recuerdo provocado por la edad o una pista falsa de las que Buñuel ha hecho uso muchas veces a lo largo de su vida. Según Xon de Ros[7]
el origen pudo estar en Gonzalo Rodríguez Lafora, eminente físico y director de uno de los laboratorios de la Residencia de Estudiantes y que publicó en 1927 un libro con el título de Don Juan, los milagros y Otros Ensayos. En su opinión, las referencias a Simeón el Estilita contenidas en su obra guardan bastante relación con la película de Buñuel.
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La peregrinación para ver al santo |
Buñuel
mezcla en su película la erudición con la libertad creativa, como no podía ser
menos en él.
Hasta el siglo XIV y en el mundo oriental proliferaron cientos de estilitas. San Simeón fue el fundador de la serie, pero el mío se llama Simón simplemente. Es uno más, no el santo. Muchos de estos estilitas abandonaron la columna. No fueron capaces de llegar hasta el final. Los vencieron las tentaciones, los mataron los rayos, o llegaban las olas y se los llevaban de las columnas. Los estilitas proliferaron por todo el mundo; en Rusia, en Europa, en África. Hubo cientos de ellos. Comían hojas de lechuga y agua que les llevaban de vez en cuando…Todo ha sido tratado con el mayor respeto.[8]
Simeón el Viejo fue un anacoreta sirio de finales del siglo IV (ca. 389-459 d.C., en Sisan, la Capadocia, entre Siria y Cilicia). A Buñuel solo le interesó plasmar unos aspectos de la vida del anacoreta: sus rezos en soledad, la relación con los miembros de la cercana comunidad monástica y otras personas que van a visitarlo y las tentaciones a las que se vio sometido el santo por el demonio identificado con una mujer, en las que le invita repetidamente a que cese su ascesis y se abandone a los placeres de la carne.[9]
El realizador hace alusión a algunas de las frecuentes controversias teológicas que se desarrollaron en los primeros siglos de la historia del cristianismo. También se ha ocupado igualmente de informarse acerca del abigarrado ambiente religioso reinante en el oriente mediterráneo de la época… se trata de la única película de ficción realizada sobre el cristianismo oriental durante la Antigüedad Tardía, y por esa razón presenta un muy poderoso valor añadido. Nadie había dirigido su mirada ni se había atrevido a inmiscuirse en el intrincado y exuberante paisaje religioso del cristianismo oriental de estos siglos. Tampoco lo ha hecho nadie después del director aragonés. Por esa razón, sin contar entre las pretensiones de Buñuel, se ha convertido en un excelente, por su aparente sencillez, vehículo de acceso para una gran cantidad de personas en el mundo a ese complicado universo. Con ello ha llevado a buen puerto una encomiable empresa, la de hacer resucitar y palpitar hoy día a un extravagante individuo sirio del siglo V, a quien se le ocurrió la asombrosa idea de subirse a una columna para huir del mundo y poder estar física y espiritualmente más cerca de la divinidad, Simeón el Estilita.[10]
Hasta el siglo XIV y en el mundo oriental proliferaron cientos de estilitas. San Simeón fue el fundador de la serie, pero el mío se llama Simón simplemente. Es uno más, no el santo. Muchos de estos estilitas abandonaron la columna. No fueron capaces de llegar hasta el final. Los vencieron las tentaciones, los mataron los rayos, o llegaban las olas y se los llevaban de las columnas. Los estilitas proliferaron por todo el mundo; en Rusia, en Europa, en África. Hubo cientos de ellos. Comían hojas de lechuga y agua que les llevaban de vez en cuando…Todo ha sido tratado con el mayor respeto.[8]
Simeón el Viejo fue un anacoreta sirio de finales del siglo IV (ca. 389-459 d.C., en Sisan, la Capadocia, entre Siria y Cilicia). A Buñuel solo le interesó plasmar unos aspectos de la vida del anacoreta: sus rezos en soledad, la relación con los miembros de la cercana comunidad monástica y otras personas que van a visitarlo y las tentaciones a las que se vio sometido el santo por el demonio identificado con una mujer, en las que le invita repetidamente a que cese su ascesis y se abandone a los placeres de la carne.[9]
El realizador hace alusión a algunas de las frecuentes controversias teológicas que se desarrollaron en los primeros siglos de la historia del cristianismo. También se ha ocupado igualmente de informarse acerca del abigarrado ambiente religioso reinante en el oriente mediterráneo de la época… se trata de la única película de ficción realizada sobre el cristianismo oriental durante la Antigüedad Tardía, y por esa razón presenta un muy poderoso valor añadido. Nadie había dirigido su mirada ni se había atrevido a inmiscuirse en el intrincado y exuberante paisaje religioso del cristianismo oriental de estos siglos. Tampoco lo ha hecho nadie después del director aragonés. Por esa razón, sin contar entre las pretensiones de Buñuel, se ha convertido en un excelente, por su aparente sencillez, vehículo de acceso para una gran cantidad de personas en el mundo a ese complicado universo. Con ello ha llevado a buen puerto una encomiable empresa, la de hacer resucitar y palpitar hoy día a un extravagante individuo sirio del siglo V, a quien se le ocurrió la asombrosa idea de subirse a una columna para huir del mundo y poder estar física y espiritualmente más cerca de la divinidad, Simeón el Estilita.[10]
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El cambio a otra columna más alta |
El
rodaje de la película comenzó el 26 de noviembre de 1964 en los estudios
Churubusco-Azteca y exteriores en Ixmiquilpán, México D.F. El rodaje duró entre
dos y tres semanas.
“Se localizó muy mal el lugar donde estaba Simón, donde se iba a filmar Simón: en la ruta de los ciclones... De tal forma que a las diez de la mañana teníamos un tiempo, y a las once otro, y a las doce otro, Muchas escenas que usted ve de Simón de noche están tomadas a las doce del día[11]...”
“Un mediodía, Buñuel da la orden de cortar para comer...Se acerca el cocinero: “No hubo dinero para la comida.” Recojan todo –clamó Buñuel–. La película se ha terminado. Hay en este gesto la explicación de cierta manera de ser del realizador, su furia por la de falta de dinero, su gusto por la buena mesa y su indispensable necesidad de no apartarse de un plan trazado y de trabajar según lo establecido. Virtudes o defectos que evidentemente adquirió en Francia y Norteamérica[12]...”
Los estudios mexicanos son inmejorables como locales, pero el material es de hace veinticinco años. Se ha quedado anticuado. Todo es viejo y la maquinaria chirría. He tenido suerte en esta última película pudiendo disponer de la grúa. Era indispensable, ya que Simón pasa toda la película en lo alto de la columna, fijo, y hay una serie de diálogos con las personas que desde abajo le piden favores. El diablo que viene a tentarlo sí que se mueve, y entonces la cámara con la grúa podía acompañarle… Hay escenas en que los cielos al fondo de Simón no guardan raccord. En una misma escena hay nubes y cielo azul. No podía esperar a que hubiese unidad. Esto apenas se nota tras el trabajo de laboratorio, pero existe. En la peregrinación necesitaba unas quinientas personas y sólo tuve ochenta. La mayoría eran inéditos en vez de sirios y tuve que ponerlos muy lejos para que no se notara su raza[13].
“Se localizó muy mal el lugar donde estaba Simón, donde se iba a filmar Simón: en la ruta de los ciclones... De tal forma que a las diez de la mañana teníamos un tiempo, y a las once otro, y a las doce otro, Muchas escenas que usted ve de Simón de noche están tomadas a las doce del día[11]...”
“Un mediodía, Buñuel da la orden de cortar para comer...Se acerca el cocinero: “No hubo dinero para la comida.” Recojan todo –clamó Buñuel–. La película se ha terminado. Hay en este gesto la explicación de cierta manera de ser del realizador, su furia por la de falta de dinero, su gusto por la buena mesa y su indispensable necesidad de no apartarse de un plan trazado y de trabajar según lo establecido. Virtudes o defectos que evidentemente adquirió en Francia y Norteamérica[12]...”
Los estudios mexicanos son inmejorables como locales, pero el material es de hace veinticinco años. Se ha quedado anticuado. Todo es viejo y la maquinaria chirría. He tenido suerte en esta última película pudiendo disponer de la grúa. Era indispensable, ya que Simón pasa toda la película en lo alto de la columna, fijo, y hay una serie de diálogos con las personas que desde abajo le piden favores. El diablo que viene a tentarlo sí que se mueve, y entonces la cámara con la grúa podía acompañarle… Hay escenas en que los cielos al fondo de Simón no guardan raccord. En una misma escena hay nubes y cielo azul. No podía esperar a que hubiese unidad. Esto apenas se nota tras el trabajo de laboratorio, pero existe. En la peregrinación necesitaba unas quinientas personas y sólo tuve ochenta. La mayoría eran inéditos en vez de sirios y tuve que ponerlos muy lejos para que no se notara su raza[13].
Simón
debía terminar en una columna más grande, de veinte metros, al lado del mar,
donde llegaban los jerarcas de la Iglesia. Como la historia quedó interrumpida,
busqué un final que no fuera Simón rezando en su columna, pues eso ya lo
habíamos visto... Me hubiera gustado darle un mejor acabado a la película.
Tuvimos muchos problemas imprevistos. Estábamos ya preparados para filmar bajo
cielo nublado, sólo faltaba dar la voz de "¡Cámara!", y de pronto,
¡cielo despejado! Figueroa se adaptaba: "No importa. ¡adelante!" Yo
también me conformaba. Y así no hay visual: tiene un plano con cielo anubarrado
y en el contraplano un cielo abierto, con otra luz[14].
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El milagro inventado por Buñuel |
No es cierto que escribiera un guion para un largometraje, como corrobora su director de fotografía, Gabriel Figueroa: "La película era muy corta. Nunca hubiera podido dar para una hora y media."[16] Las razones que adujera el propio Buñuel –la película se paró por problemas económicos- han sido negadas por la mayor parte de los que intervinieron en ella: Julio Alejandro, Silvia Pinal, Gustavo Alatriste, y Gabriel Figueroa.
Fernando Alejandro, hermano del coguionista de la película declaró: Simón del desierto iban a ser tres partes y como Gustavo Alatriste se quedó sin dinero, lograron alargar el montaje de una de ellas hasta 42 minutos y quedó así como un mediometraje.[17] Para conocer todo lo relacionado con la suspensión del rodaje de la película aconsejo leer mi post ¿Qué ocurrió con Simón del desierto?, que completa este artículo.
"Las circunstancias de una producción con graves limitaciones se salvan mediante el ingenio propio de quien, maestro en el oficio, consigue utilizarlas a favor de la obra, con lo cual ésta adquiere deliciosos matices de película naïf (si se ven las cuerdas que tiran del ataúd que transporta el diablo...¡Qué más da! ¡Importa la gracia de la idea, no la perfección de los efectos especiales!)"[18]
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La relación con otros miembros de la comunidad |
La seriedad con la que Buñuel debía tratar el tema fue mitigada por el tono humorístico que imprimió a la película. "Sería muy prolijo enumerar la cantidad de pequeñas bromas que Buñuel va deslizando a lo largo del film. Como botón de muestra sirva esa utilización de la imaginería sansulpiciana, reiterada después en La vía láctea, los nombres de las cabras que les ha puesto el cabrero, corresponden a dos mártires de los primeros siglos del cristianismo."[20]
En
la película... Hay
algo de humor negro... Pero sólo unos toques dispersos, porque en realidad el
personaje me conmueve. Me gusta mucho su sinceridad, su desinterés, su
inocencia... Es más inocente que un niño,... Simón no necesita más que el aire,
un poco de agua y de lechuga. Es libre y lo sería hasta en un calabozo...[21]
Como es normal en Buñuel, la crítica se ejerce sutilmente a través del humor y un agudo sentido de la caricatura por un lado, y de una estructuración muy rigurosa, que alcanza en La vía láctea su punto culminante al unir la mayor complejidad y la máxima claridad...En Simón del desierto predominan el primero, hasta el punto de convertirla en la más bufa y burlona de todas sus películas,...Como en todos sus films mexicanos, Buñuel saca partido de los pésimos actores que suele tener a su disposición a través de la caricatura y de los diálogos, aquí más hilarantes que nunca...
Paralelamente, Buñuel nos hace una crónica “entomológica” de la vida del estilita, señalando todos los problemas de orden práctico que se le pueden presentar a un hombre en la situación de Simón: el calor, el hambre, el aburrimiento,...la suciedad, el mal olor, las moscas, la locura. La película, como se ve, es muy sencilla de personajes y situaciones, y está resuelta casi únicamente a base de grúas hacia y alrededor de la columna.[22]
Como es normal en Buñuel, la crítica se ejerce sutilmente a través del humor y un agudo sentido de la caricatura por un lado, y de una estructuración muy rigurosa, que alcanza en La vía láctea su punto culminante al unir la mayor complejidad y la máxima claridad...En Simón del desierto predominan el primero, hasta el punto de convertirla en la más bufa y burlona de todas sus películas,...Como en todos sus films mexicanos, Buñuel saca partido de los pésimos actores que suele tener a su disposición a través de la caricatura y de los diálogos, aquí más hilarantes que nunca...
Paralelamente, Buñuel nos hace una crónica “entomológica” de la vida del estilita, señalando todos los problemas de orden práctico que se le pueden presentar a un hombre en la situación de Simón: el calor, el hambre, el aburrimiento,...la suciedad, el mal olor, las moscas, la locura. La película, como se ve, es muy sencilla de personajes y situaciones, y está resuelta casi únicamente a base de grúas hacia y alrededor de la columna.[22]
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Una de las tentaciones |
Gabriel Figueroa decía que Buñuel hacía siempre la misma película. Con Simón del desierto podríamos decir que el realizador insiste en lo tratado en sus anteriores películas de temática religiosa: Nazarín y Viridiana. "La actitud de Nazarín es llevada a un extremo dramático en Simón. Aquí, Buñuel eleva el carácter de Nazarín en un hombre que, definitivamente, pretende alejarse del mundo y al que sólo le importa un íntimo contacto con Dios. Simón trata de negar todas sus necesidades corporales, y para alejarse del mundo se coloca en lo alto de una columna."[23]
Como en el caso de …Nazarín y Viridiana, Simón busca la santidad; pero realmente, a pesar de ser un alma bendita, lo que alcanza es el orgullo y la soberbia.[24]
Se trata de personajes solitarios, que se ponen al margen de la historia, de la vida cotidiana, y todo por una idea fija. Me atraen los personajes con ideas fijas, porque yo mismo soy uno de ellos.[24a]
"El anacoreta Simón supera al padre Nazario en orgullo y decisión. El espíritu evangélico se queda corto por su resuelta disposición a alzarse hasta Dios y renunciar a los fastos terrenales. Simón rechaza violentamente la pretensión de que le ordenen sacerdote: su misión es otra...
Rechaza a su madre y se despide de ella porque el amor materno-filial nunca será lo bastante fuerte como para interponerse con sus obligaciones para con Dios."[25]
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Una ensoñación de Simón |
Simón del
desierto es una
película rica, no sólo formalmente, sino que contiene información profusa de la
historia de los primeros siglos del cristianismo y refleja bastante bien la
confusión que predominaba en los orígenes, en los cuales reinaba una
interesante amalgama de doctrinas y prácticas religiosas. Asimismo, en ella
abundan los intertextos de todo tipo: filosóficos, históricos, literarios,
pictóricos, etc., que, en conclusión, hacen una obra redonda.[26]
De nuevo hay que descubrirse ante el virtuosismo de Buñuel: ¿Qué otro director hubiera sido capaz de rodar una comedia sobre un anacoreta cuyo único escenario es una columna en medio del desierto?[27]
Si está interesado en el guion original de la película y en las escenas que Buñuel no pudo/quiso rodar, puede consultar mi página sobre el tema.
De nuevo hay que descubrirse ante el virtuosismo de Buñuel: ¿Qué otro director hubiera sido capaz de rodar una comedia sobre un anacoreta cuyo único escenario es una columna en medio del desierto?[27]
Si está interesado en el guion original de la película y en las escenas que Buñuel no pudo/quiso rodar, puede consultar mi página sobre el tema.
[1] Juan Cobos: Entrevista con Luis Buñuel. Griffith, nº. 1. Junio de 1965. Tomado
de J. Francisco Aranda: Luis Buñuel
biografía crítica, Lumen, 1975, Pág.402
[2] Julio Alejandro en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág.: 94
[3] H. Delehaye: Les saints stylites (Bruxelles 1923) y A. J. Festugière: Antioche païenne et chrétienne (Paris 1959).
[4] Entrevista con Mosén Vicente Allanegui en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág.487-91
[5] Juan Cobos: Entrevista con Luis Buñuel. Griffith, nº. 1. Junio de 1965, Tomado de J. Francisco Aranda: Luis Buñuel biografía crítica, Lumen, 1975, pág.406
[6] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 137
[7] Xon de Ros: Buñuel'Miracles: The Case of Simón del Desierto, en: Buñuel siglo XXI, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004, pág. 74
[2] Julio Alejandro en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág.: 94
[3] H. Delehaye: Les saints stylites (Bruxelles 1923) y A. J. Festugière: Antioche païenne et chrétienne (Paris 1959).
[4] Entrevista con Mosén Vicente Allanegui en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág.487-91
[5] Juan Cobos: Entrevista con Luis Buñuel. Griffith, nº. 1. Junio de 1965, Tomado de J. Francisco Aranda: Luis Buñuel biografía crítica, Lumen, 1975, pág.406
[6] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 137
[7] Xon de Ros: Buñuel'Miracles: The Case of Simón del Desierto, en: Buñuel siglo XXI, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004, pág. 74
[8] Entrevista con Luis Buñuel: Cine Cubano, nº 78-79-80, 1972, La
Habana.
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Final de la película |
[9] Francisco Salvador Ventura: Una
imagen fílmica rigurosa de la antigüedad tardía: Simón del Desierto de Luis
Buñuel, Habis nº 38 ,2007, pág. 336
[10] Francisco Salvador Ventura: Una imagen fílmica rigurosa de la antigüedad tardía: Simón del Desierto de Luis Buñuel, Habis nº 38 ,2007, pág. 343
[11] Gustavo Alatriste en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 451
[12] Julio Alejandro en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 389
[13] Juan Cobos: Entrevista con Luis Buñuel. Griffith, nº. 1. Junio de 1965. Tomado de J. Francisco Aranda: Luis Buñuel biografía crítica, Lumen, 1975, Pág.402
[14] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.137
[15] Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel, Cátedra, 1991, Pág. 80
[10] Francisco Salvador Ventura: Una imagen fílmica rigurosa de la antigüedad tardía: Simón del Desierto de Luis Buñuel, Habis nº 38 ,2007, pág. 343
[11] Gustavo Alatriste en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 451
[12] Julio Alejandro en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 389
[13] Juan Cobos: Entrevista con Luis Buñuel. Griffith, nº. 1. Junio de 1965. Tomado de J. Francisco Aranda: Luis Buñuel biografía crítica, Lumen, 1975, Pág.402
[14] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.137
[15] Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel, Cátedra, 1991, Pág. 80
[16] Antonio Castro; Entrevista con Gabriel Figueroa, Dirigido
por…, nº 258, junio 1997, pág. 58
[17] Fernando Castro: Luis Buñuel y Julio Alejandro. En: Nickelodeon, nº 13, invierno 1998, Pág. 150
[18] Horacio Valcárcel: El León de Calanda. En: Nickelodeon, nº 13, invierno 1998, Pág. 188
[19] Artela Lusuviaga en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 479
[20] Antonio Castro: El pensamiento cinematográfico de Luis Buñuel. En: La imaginación en libertad. Universidad Complutense, 1981, pág. 41
[21] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 138
[22] Miguel Marías, en: Emilio García Riera : Historia documental del cine mexicano, IX. Pág. 149
[23] Fernando Cesarman: El ojo de Buñuel. Anagrama, 1976, Pág. 195
[24] Carlos Barbachano: Buñuel. Salvat, 1986, Pág. 173
[24a] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.137
[17] Fernando Castro: Luis Buñuel y Julio Alejandro. En: Nickelodeon, nº 13, invierno 1998, Pág. 150
[18] Horacio Valcárcel: El León de Calanda. En: Nickelodeon, nº 13, invierno 1998, Pág. 188
[19] Artela Lusuviaga en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Aguilar, 1985, Pág. 479
[20] Antonio Castro: El pensamiento cinematográfico de Luis Buñuel. En: La imaginación en libertad. Universidad Complutense, 1981, pág. 41
[21] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág. 138
[22] Miguel Marías, en: Emilio García Riera : Historia documental del cine mexicano, IX. Pág. 149
[23] Fernando Cesarman: El ojo de Buñuel. Anagrama, 1976, Pág. 195
[24] Carlos Barbachano: Buñuel. Salvat, 1986, Pág. 173
[24a] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Plot, 1993, Pág.137
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