domingo, 1 de febrero de 2015

¿Hay o no hay símbolos en las películas de Luis Buñuel?

Este es uno de los temas más controvertidos del cine de Buñuel, ya que hay opiniones autorizadas en ambos sentidos. Buñuel negó siempre que él pusiera símbolos en sus películas, aunque siempre se pueden encontrar símbolos. A veces yo mismo encuentro algunos, después. Pero no los pongo yo. Tengo un punto de partida y me pregunto qué le sigue. Invento una  respuesta y así sucesivamente. Esto no tiene nada que ver con un modo de proceder simbólico. Se ha dicho que de hecho soy simbolista por Un perro andaluz, que era un film un poco onírico. Ahora tomo muy buen recaudo de quitar todo aquello que pueda entenderse como símbolo. En El discreto encanto de la burguesía tenía la imagen de la gente que camina en la calle.
Este es el plano de Buñuel que más
 interpretaciones ha suscitado
Originariamente quería hacer así: que la primera vez caminaran alegremente, ya la final, arrastrándose, muy cansados. Después me di cuenta que eso se interpretaría simbólicamente: que es la burguesía que va hacia su destrucción. Entonces guardé el plano de las personas que caminan por la calle porque me gustaba, pero rodé la escena del mismo modo dos veces. Esto no impidió a la gente hacer, de todos modos, una interpretación simbólica. En mis filmes no hay simbolismo, y tampoco psicoanálisis... Cuando no hay 
 simbolismo o un cuento lógico la gente se intranquiliza. En El fantasma de la libertad está la escena de los zorros. Si el coronel saliera del tanque y entrara acto seguido a la hostería explicando que todo era una broma todos quedarían conformes[1]
A veces me concedo hacer una broma que no posee ningún significado simbólico y con la que quiero borrar mis huellas. No entiendo por qué algunas personas se empecinan en dar una explicación racional a cuadros que he creado arbitrariamente[2].
 Además de negar los símbolos en sus películas, Buñuel se ha negado a dar explicaciones sobre el significado de algunas de ellas, lo que ha dado lugar a múltiples interpretaciones, como es el caso de El ángel exterminador. En este aspecto Un perro andaluz ha batido records y posiblemente sea el film, no solo de Buñuel, que más interpretaciones ha suscitado y así seguirá posiblemente durante mucho tiempo, a pesar de lo que dijo el autor: La motivación de las imágenes fue o se pretendía que lo fuera, puramente irracional: son tan misteriosas e inexplicables para el autor como para el espectador. NADA, en el film, SIMBOLIZA NADA. El único procedimiento de investigación de los símbolos sería, tal vez, el psicoanálisis.[3] (Las mayúsculas y el subrayado son de Buñuel)
El ángel exterminador: plano de
las patas de gallina
Lo que no quita para que en una carta a José Bello de febrero de 1929, en la que muestra su admiración por el movimiento, escribiera: El surrealismo no hace más que animar la realidad corriente con toda clase de símbolos ocultos, de vida extraña yacente en el fondo de nuestra subconsciencia y que la inteligencia, el buen gusto, la mierda poética tradicional, habían llegado a suprimir por completo. Por eso es tan  vital, está tan cerca de las fuentes primeras de la vida, del salvaje y del niño. Es una realidad auténtica sin deformaciones a posteriori.[4]
A Buñuel nunca le han gustado los símbolos, sobre todo si van encaminados a sustentar una tesis determinada de antemano. El realizador ha repetido en varias ocasiones que él hacía cine para sus amigos, entendiendo que eran los que mejor podían comprender su obra. Así en Un perro andaluz el plano en que el protagonista aparece tendido en la cama recordaba la costumbre de García Lorca de hacerse el muerto en la Residencia de Estudiantes, lo mismo que el cubo de agua que Fernando Rey vierte sobre Carole Bouquet recordaba las "mojaduras" que  realizaban en la Residencia.
"Hay un rechazo manifiesto en Buñuel a saber el porqué de las cosas presentes en sus filmes. No tiene demasiadas ganas de conocerlas. Él no ha hecho cine para eso (el cebo de un auto–análisis), sino para mantener a buena distancia un desconocimiento de sí, siendo plenamente consciente de los riesgos y de los eventuales fallos de este sistema. De ahí su humor, como forma de distanciamiento, sobre un fondo de angustia ligado a la certeza de estar, a pesar de todo, allí donde el film lo ha puesto. Esto explica su naturaleza desconfiada cuando un periodista  llama a su puerta, viendo Buñuel en él un policía disfrazado, es decir un inquisidor. Advertido de las múltiples interpretaciones suscitadas por su obra Buñuel ha dejado decir, sin tratar de desmentir. En el nombre de la libertad del otro, la del espectador."[5]
La edad de oro: el dedo vendado
Un símbolo es una cosa que representa convencionalmente a otra. Cuando hablamos de símbolos en el cine de Buñuel habría que hacer alguna aclaración. Cuando en El ángel exterminador, una de las mujeres "prisionera" en el salón saca de su bolso unas patas de gallina, el realizador no intenta con ello representar nada y deja que cada uno lo interprete como quiera. No se trata de un símbolo.
En algunas de sus películas mexicanas aparece un cura que "simboliza" a la Iglesia, así como a veces también aparece un militar o un policía que "simbolizan" a las fuerzas represoras del orden, pero esos "símbolos" en buena medida están socialmente establecidos. En algunas de sus películas aparece un plano en que un animal es atacado/devorado por otro: en La joven un mapache se come una gallina; en Viridiana, un gato se come una rata; en Diario de una camarera, un jabalí ataca un conejo, etc., "simbolizando" una agresión de tipo sexual y Buñuel dice que esas asociaciones de imágenes es espontánea.[6]
A la hora de decidir si hay o no símbolos en su cine, vamos a ver que hay disparidad de criterios:
Un perro andaluz: García Lorca
también se hacía el muerto en la Residencia
Entre los partidarios del no están:
·       Max Aub[7], amigo del realizador: “La greguería era y es una forma de no tomarse la vida en serio. No se trata de simbolismo; quien diga que el cine de Buñuel está lleno de símbolos no sabe lo que dice; si dijera que está lleno de greguerías, estaría en lo cierto.”[8] “El surrealismo...es un movimiento totalmente antisimbolista. No, no hay simbolismo en las películas de Buñuel, pero sí hay hechos que en la gente producen reacciones que podrían confluir con el simbolismo.”[9]
·       Jesús G. Requena[10], autor de algunas obras sobre el realizador: No hay metáforas, ni símbolos, en los textos buñuelianos, como no puede haberlas en las notas de un antropólogo riguroso.[11] Las películas de Buñuel no utilizan ningún símbolo como procedimiento de significación. Otra cosa es que estén presentes en ellos –y lo están– los símbolos que forman parte de esas conductas ritualizadas cuya observación guía siempre la puesta en escena buñueliana.[12]
·       Xavier Bermúdez[13]: En Buñuel...no hay símbolo deliberado, hay metáfora y metonimia, hay juegos de contrastes, hay pies y botines, hay mediobuenos y/o mediomalos, etc. y cuando, eventualmente, la narración alcanza lo alegórico, ese alcance no se convierte en un elemento de valor primario, sino secundario. Y sobre todo, no hay ideas que defender o demostrar, no hay mensajes.[14]
El río y la muerte: el sacerdote
simboliza el poder eclesiástico
Entre los partidarios de ver símbolos en las obras de Buñuel están:
·       Víctor Fuentes[15]: El simbolismo tiene una gran importancia en su cine. Buñuel rechaza el simbolismo en su versión pedestre o positivista, el fácil simbolismo del "esto quiere decir esto otro", de aquí que le guste burlarse de ciertos críticos. La obra de Buñuel es una de las primeras de nuestro siglo que, conscientemente, parte de los descubrimientos del inconsciente y de la psicología de la profundidad: nadie como él ha sabido llevar a la pantalla las imágenes simbólicas de los profundos conflictos psíquicos.[16]
·       Vicente Sánchez Biosca[17]: Los símbolos en Buñuel son directos, a menudo incluso se trata de objetos cotidianos, nada alegóricos, pero, por paradójico que resulte, el tratamiento al que el director les somete les confiere una densidad y opacidad que los hace resistentes a ser agotados por el análisis.[18]
·       Emilio García Riera[19]: En realidad, lo que no hace Buñuel es caer en un simbolismo apriorístico, abusivo, que sacrifique la humanidad concreta de los personajes. El símbolo debe surgir de la materia cinematográfica misma y no anteponerse a ésta.[20]
Veamos a algunos ejemplos de lo que podríamos llamar símbolos en la obra de Buñuel:
·       Los animales aparecen en sus películas como símbolos de la pasión humana, pero de la pasión biológica. Se encontrarán con frecuencia en los momentos en que las pasiones sexuales rompen los umbrales de la tolerancia –así sucede a menudo con la presencia de las gallinas. Los animales son también expresión de agresividad y violencia, como los gallos que se presentan en el momento de la muerte: Los olvidados, El bruto, etc.[21]
El piano símbolo de la burguesía:
El ángel exterminador
·       En La edad de oro, el dedo vendado de la amante sería un símbolo del onanismo y el vestido en la silla del deseo.
·       En su cine Buñuel ha utilizado en varias ocasiones la manzana para simbolizar el deseo sexual: La joven, por ejemplo.
·       El piano es un símbolo de la burguesía en sus películas: Un perro andaluz, El ángel exterminador, Tristana, etc.
·       En Tristana, las zapatillas de don Lope simbolizan la sumisión, el dominio, por eso la protagonista termina por tirarlas a la basura cuando se libera.
·       En La Vía Láctea el hombre de la capa se aleja junto a un enano y este suelta una paloma,  simbolizando la Santísima Trinidad, además con sarcasmo, pues Jesús dijo a los apóstoles: "El Padre es mayor que yo".
Y todo eso sin entrar en consideraciones como las de que si la columna de Simón del desierto es un símbolo fálico o si la escena del corte del ojo en Un perro andaluz es  un símbolo de la penetración, y otros.
Las obras de Buñuel son muy ricas en significados, pero estos están ahí dentro de la película. No hay que buscar significados ocultos, Buñuel no juega a eso, pero sus películas son tan ricas que cada uno puede sacar conclusiones diferentes. Un buen ejemplo de ello son los finales de muchas de sus películas.
Todo lo anterior no está en contradicción con el hecho de que algunas de las imágenes de Buñuel se puedan convertir o entender como símbolos por la forma de destacarlos, bien sea a través del encuadre o el montaje, sobre todo los relacionados con la religión. Un ejemplo de ello podría ser el crucifijo-navaja de Viridiana.
Buñuel decía: Cuando echo una ojeada a mis obras siempre constato que no he tratado de demostrar algo; no he hecho uso del cine como púlpito del cual se predica. Reconozco que voy a desilusionar a muchos con esta afirmación. Porque sé que en Viridiana y en otros de mis filmes se van a ver muchos símbolos y significados[22].
La Vía Láctea: la Santísima Trinidad
El error consiste en imaginar que son intencionados, premeditados. Sin embargo, los problemas que me planteo son bien sencillos. El erotismo y la religión, por ejemplo.[23]


[1] Roxane Saint–Jean: Entrevista con Luis Buñuel. Tomada del libro Buñuel. Ed. Kyrios, 1978, Pág. 59
[2] Manuel Michel: Entrevista con Luis Buñuel. Tomada del libro Buñuel. Ed. Kyrios, 1978, Pág.46
[3] Luis Buñuel: Notas sobre la realización de Un perro andaluz, en: En torno a Buñuel, Cuadernos de la Academia, nº 7-8, agosto, 2000, Pág. 566
[4] Carta de Buñuel a José Bello desde París (17/2/1929). En: Agustín Sánchez Vidal: Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin. Planeta, 1988, Pág. 197
[5] Charles Tesson: Luis Buñuel. Cahiers du Cinéma. 1995.Pág. 19
[6] Luis Buñuel: Buñuel por Buñuel, Plot, 1993, pág. 114
[7] Autor de las obras Conversaciones con Buñuel y Luis Buñuel, novela.
[8] Agustín Sánchez Vidal: Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin. Planeta, 1988, Pág. 106
[9] Max Aub: Conversaciones con Buñuel, Aguilar, 1985, Pág.466
[10] Autor de las obras: Amor loco en el jardín (La diosa que habitaba el cine de Luis Buñuel) y Escenas fantasmáticas (Un diálogo secreto entre Alfred Hitchcock y Luis Buñuel)
[11] Jesús G. Requena: Notas para lecturas de films buñuelianos. En: La imaginación en libertad. Universidad Complutense, 1981, Pág. 53
[12] Jesús G. Requena: Notas para lecturas de films buñuelianos. En: La imaginación en libertad. Universidad Complutense, 1981, Pág. 53 (Nota al pie)
[13] Autor de Buñuel: espejo y sueño
[14] Xavier Bermúdez : Buñuel: espejo y sueño. Edición de la Muralla, 2000, Pág. 17
[15] Autor de: Buñuel: cine y literatura, Los mundo de Luis Buñuel, Buñuel en México, La mirada de Buñuel y Buñuel: del surrealismo al terrorismo.
[16] Víctor Fuentes: Buñuel en México. Instituto de Estudios Turolenses, 1993, Pág. 64
[17] Autor de Viridiana y diferentes artículos sobre Buñuel.
[18] Vicente Sánchez-Biosca: Viridiana, Paidós, 1999, Pág. 60
[19] Autor de la Historia documental del cine mexicano
[20] Emilio García Riera : Historia documental del cine mexicano, VIII. Pág. 153
[21] Fernando Cesarman: El ojo de Buñuel. Anagrama, 1976, Pág. 59
[22] Luis Buñuel: Comentarios sobre Viridiana. New York Times, 18 de marzo de 1962 (Tomada del libro Buñuel. Ed. Kyrios, 1978, Pág.57
[23] Luis Buñuel: El discreto encanto de la burguesía, Aymá, 1973, Pág. 9

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