La joven (The young one, 1960)
...
Creo que es una de mis películas más personales... Hay muchos detalles: los
pies del cadáver, las arañas, las gallinas, la imparcialidad: el film no es ni
pro-negro ni pro-blanco. Incluso dejo justificarse al blanco racista cuando
habla con el negro. El racista dice al negro maniatado: «Siento que sufras, porque
tienes sangre y en algo te pareces a mí, pero tú no tienes alma, eres como un
animal.» No hay malos ni buenos absolutos. El racista da al negro un
cigarrillo, agua para beber, pero no puede verlo como un semejante. Esto no se debe
a la maldad, sino a ciertas influencias sociales…
El
tema es norteamericano... El racismo es uno de los problemas que trata el
argumento, pero quizá no el único. Está también el de la relación erótica entre
un hombre y una muchacha, casi una niña. Sin embargo, acepto que el problema
del racismo pesa mucho en la película. Sin pretender presentar una tesis,
traté de comprender —no justificar— a los personajes racistas.[1]
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Sin
embargo, yo hice esta película con amor, Pero no tuvo suerte. El sistema moral
no podía aceptarla. Tampoco tuvo éxito en Europa, y hoy no se proyecta casi
nunca.[3]
El productor George Pepper y el guionista Hugo
Butler, que estaban en las listas negras anticomunistas de Hollywood, ya habían
trabajado con Buñuel en Robinson Crusoe (1952).
George
Pepper, en nombre de Olmec Pictures le ofreció un guión de Hugo Butler, basado
en una narración corta de Peter Matthiessen, El viajero (Travelin´man).La
historia, que solo cuenta con dos personajes, es muy diferente a lo que luego
sería la película y es el motivo por el que voy a resumir brevemente su argumento
aquí, ya que no tiene sentido comparar ambas obras. El relato de Matthiessen
cuenta como Traver, un hombre de color que huye de las autoridades, llega a una
isla, en donde es perseguido por un cazador blanco, seguramente el
guardabosques de la isla, aunque no se aclara. La narración que es contada
desde el punto de vista de Traver muestra el duelo perseguidor-presa. Al final
del relato Traver consigue golpear al cazador y creyéndolo muerto huye y es
entonces cuando el cazador consigue acabar con él. En ningún momento del relato
llegamos a saber nada del cazador, salvo que es muy astuto, ni siquiera su
nombre.
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En el centro: George Pepper, Buñuel y Hugo Butler |
El
argumento de la película es completamente diferente, aparte de añadir el
personaje de Evvie y otros dos secundarios más. En la película Traver es
inocente y no hay ese desafío casi obsesivo cazador-presa y desarrolla una doble
trama: la erótica y la racista: La última película que he hecho aquí,...se titula The Young One (La joven). Está hecha
con actores americanos y hablada en inglés. En ella se entrecruzan el problema
racial negro y blanco y otro de erotismo, con estupro, entre hombre y niña de
raza blanca.[4]
"George
y Hugo convencieron a mi padre para hacer una película que tratara sobre el
malestar racial que en aquel momento se manifestaba cada vez más en Estados
Unidos. El mayor problema al llevar a cabo semejante proyecto sería encontrar
las localizaciones en México que aparentasen ser los Estados Unidos…Fuimos a
Nueva York para hacer el casting…Quedaban dos personajes: el de Evvie, la
joven, y el del racista reaccionario, Jackson.
Nos
prestaron una oficina en Nueva York y empezamos a ver actores y actrices
jóvenes. La mayoría de las chiquillas –que tenían que aparentar tener unos 14 ó
15 años y ser muy aniñadas pero sexualmente maduras- parecían todas mujeronas
de 30. Un día llegó un actor para el papel de Jackson. Venía acompañado de su
hija…Era muy inocente, pero tenía justo la edad para el papel de Evvie. Su
nombre era Key Meersman. Su padre estaba encantado y Key se llevó el papel…
Una
vez de vuelta a México, me reuní con Julio Nacho Villareal, el ayudante y amigo
de siempre de mi padre, para buscar localizaciones que pudieran recordar una
pequeña isla del estado de Carolina del Norte. Como referencia, nos hicimos con
catálogos del Departamento de Turismo de la Embajada de los Estados Unidos.
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Rodaje de la película |
Finalmente,
nos decidimos por tres localizaciones exteriores. La costa y la isla serían
rodadas en la Laguna de Tres Palos, que tenía una playa salvaje, a 20 km de
Acapulco…La choza del guarda fue construida muy cerca de la ciudad de México,
en un lugar llamado Contreras…La tercera localización era el sitio donde Evvie
es bautizada. Era un río transparente que brotaba de un manantial cerca de la
ciudad de México…Los interiores se rodaron en los Estudios Churubusco de México
D.F."[5]
A
lo que Luis Buñuel añade: Ha sido enteramente filmada en México, en estudios y en
exteriores mexicanos…En Acapulco ciertas secuencias; otras, fueron hechas cerca
de Cuautla; otras más, a diez minutos de mi casa cerca de Ciudad Universitaria.
Usted sabe, salgo muy poco y me gusta trabajar en lugares muy a mano…Para
lograr la creación del ambiente deseado, exigido por el argumento -una isla
desierta de la costa sureste norteamericana- se imponía una precisión milimétrica
en el encuadre. No podía uno abarcar una palmera en un movimiento de cámara.
Había que evitarlas en el horizonte. Aparte de eso, ningún problema esencial...[6]
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Llegada de Traver a la isla |
El
rodaje comenzó el 18 de enero de 1960 y terminó el 5 de febrero en los estudios
Churubusco y en locaciones de Acapulco, Cuautla y cerca de Ciudad
Universitaria. Estrenada en México el 4 de agosto de 1961 y en EE. UU. en
diciembre.
La
actriz que hacía el papel de muchacha, de trece o catorce años, no poseía
ninguna experiencia teatral ni talento alguno especial. Además, sus temibles
padres no se separaban de ella ni un instante, obligándole a trabajar con plena
entrega, a obedecer exactamente al director. A veces, lloraba. Es quizás a
todas estas condiciones —a su inexperiencia, a su temor— a lo que debe su
extraordinaria presencia en la película. Así ocurre a menudo con los niños.[7]
Para
valorar cabalmente La joven es
menester tener presente la timidez y precaución con que el cine norteamericano
manejaba en 1960 los conflictos raciales, por lo menos el cine producido en el
seno de la industria de Hollywood. En este sentido, la crudeza de la denuncia
de Buñuel es sorprendente y va mucho más lejos que los tibios alegatos
humanitarios de la época. Con gran parquedad de elementos dramáticos y pocos
personajes, estructuró Buñuel una película muy rica en sugerencias. Eje
principal del drama es la simetría de la falsa violación incriminada al negro y
la violación impune efectuada por el racista blanco. Pero, además, la película
es una reflexión sobre las relaciones de servidumbre y dominio del propietario
blanco hacia su deseada sierva y hacia el despreciado negro, unidos así en la
complicidad de su común servidumbre.
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Cuando Miller se entera de la llegada de un extraño le persigue |
Personaje
central de este drama es la joven Evvie, dotada de un erotismo primitivo y tan
ingenuo como eficaz, no contaminada por los prejuicios reaccionarios, como un
animalito salvaje que se halla todavía más allá del bien y del mal. La
ceremonia de su bautizo, que le impone el pastor en el río, es recibida por
ella con más hostilidad que indiferencia y confiesa al pastor que prefiere un
revólver a la "llave de oro" que, según él, le abrirá las puertas del
cielo. Personaje turbador y detonante del drama, esta imagen de la inocencia
infantil, asociada al deseo sexual de los adultos, aparecía ya en Los
olvidados y reaparecerá en Diario de una camarera y de modo únicamente sugerido en Viridiana.
El
arquetipo fue popularizado cinco años antes por Nabokov con su Lolita. Film austero y realizado con
gran funcionalidad expresiva, acorde con la tradición del cine norteamericano
clásico.[8]
La
joven
es una película de factura muy límpida y clásica, aunque no debe haber
equívocos sobre su astuta construcción, como se observa en el falso eje de
simetría que la vertebra: la violación atribuida a Travers y la real de Miller.
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Evvie entrega la manzana a Miller y este empieza a verla como mujer |
Lo
esencial es el carácter alegre, la jovial fluidez tan americana que fue poco
apreciada en los Estados Unidos, pero no pasó desapercibida a un apasionado de las
buenas maneras como Truffaut. Finalmente por exiliados norteamericanos que
huían de la caza de brujas macartista y acogida a una cierta tradición temática
del Deep South. Buñuel se negó, sin
embargo, a entrar en el juego maniqueo del blanco malo y el negro bueno. Por
pura coherencia, no podía aceptar la compasión por el oprimido; eso, como
señaló José de la Colina, hubiera supuesto tácitamente su inferioridad. Y de
ahí, seguramente, el fracaso de la cinta y la renovada alergia e
incompatibilidad entre Hollywood y el cineasta aragonés. [9]
La
joven
presenta una estructura narrativa tradicional (exposición, nudo y desenlace) y
una forma realista, absolutamente desprovista de énfasis o de esas
imágenes-choque...Respecto a esa ambivalencia de la realidad, La joven
se inscribe perfectamente en la obra buñueliana, que es, entre otras cosas, el
reflejo de una conciencia que entiende el mundo como un conjunto
inconmensurable de oposiciones y contradicciones…En las cintas anteriores de
Buñuel, el tema progresaba por una sucesión de oposiciones, cristalizadas en
imágenes insólitas, y la etapa final de la elaboración consistía en dar orden y
verosimilitud a estos elementos (de ahí el tono y la concepción no conformistas
de la casi totalidad de sus obras), pero si esta manera de crear propiciaba una
imagen dialéctica de lo real, tenía también sus inconvenientes: quedaban en el
conjunto lagunas dramáticas, escenas intermedias sin más justificación que
servir de enlace con aquellas que a Buñuel le interesaban.[10]
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Miller toma a la adolescente, a la que por otra parte no se la oye gritar |
Si
la película es importante, es por su falta de pretensiones, su despojamiento y
su parti pris de mostrar las
relaciones humanas sin sobreentendidos, sin guiños de ojo, o sea, en resumen,
de mostrarlas en su desnudez esencial...
Buñuel
tiene siempre algo que decir sobre la condición humana y, por eso, no se pierde
en las tonterías tenidas por “ejercicios de estilo”. Debe decir algo y escoge
el camino más directo, el más corto, aunque a veces parezca brutal y poco
“elegante”...
Todos
los personajes, como todo el mundo, son un poco imprecisos en sus limitaciones.
La ternura va junto con la brutalidad, la valentía, el miedo; eso es porque en
el fono no estamos hechos “de una pieza”.[11]
Buñuel,
llevado de su misma posición moral, prescinde cada vez en mayor medida de los artificios
formales que podrían dar una brillantez exterior a su obra. Cada momento de La
joven demuestra la voluntad de no valerse de falsos prestigios de la
imagen cinematográfica ni del sonido. Al igual que en Nazarín, Buñuel no
utiliza la música sino al principio y al final de su película, porque la música
en el cine suele predisponer. Diríase que la realización de Buñuel es neutra,
carente de énfasis. El énfasis lo da, insisto, ese interés apasionado, casi
violento, que el autor pone en relatarnos las situaciones de su film.[12]
La
película sobrepasa el maniqueísmo que se podía temer en el tratamiento de la
intriga dramática. Los personajes cambian, evolucionan mientras que las
fronteras entre el bien y el mal se disuelven. Luis Buñuel nos instala
maliciosamente en la ambigüedad. Evvie, de camino hacia el continente, en su
vestido de mujer crecida demasiado deprisa, ¿es recuperada por los guardianes
del orden moral? ¿Miller se reconcilia con el negro que le ayuda a huir? La
duda subsiste.[13]
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Miller obiga a Traver a comer aparte |
Igualmente
en el tratamiento de los demás personajes existe un principio dialéctico.
Buñuel no ha hecho del pastor protestante una encarnación de sus ideas de la
religión, sino que ha permitido que el personaje hable por sí mismo. Y en él
encontramos nuevamente la ambigüedad fundamental del ser humano. Si el pastor
se molesta ante la necesidad de dormir sobre el mismo colchón que ha ocupado un
negro, puede también, por un deber de humanidad, hacer toda clase de esfuerzos
para proteger la vida del perseguido y facilitar su fuga...En esta película no
hay héroes; el creador no se preocupa de mostrar simpatía o antipatía por sus personajes. Y además ha respetado en
ellos ese algo de enigmático que hay en todo ser viviente... [14]
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El pastor le da la vuelta al colchón en el que ha dormido Traver |
El
negro de su film, es quizá, uno de los poquísimos negros en verdad humanos que
hemos visto en El cine...Ni el guarda de caza es, pese a todo, un personaje
insincero; ni la muchacha se transformará forzosamente, de acuerdo con las
previsiones de la moral consuetudinaria, en una afligida “por mancillada” por
el simple hecho de haber sido violada, puesto que, como veremos al final del
film, todavía es capaz de jugar como una niña; ni el pastor protestante, pese a
actuar honradamente, logra evitar que se manifieste en él el prejuicio frente a
los negros. Es decir: ningún personaje responde exactamente a las
caracterizaciones previas que nuestros propios esquemas ideológicos nos sugieren.
Ese
respeto a los personajes, a lo que tienen de ambiguos, no significa que Buñuel
se lave las manos, naturalmente...Aspira a que dudemos como dudó el Nazarín de
su film y que superemos la condición de espectadores pasivos, enajenados... [15]
Buñuel
rechaza el maniqueísmo del cine clásico. No acepta que sus personajes sean
buenos o malos absolutos. Le gustan ambiguos y que evolucionen a lo largo de la
película. Así, Zachary
es racista porque lo han educado para serlo, pero durante la película su trato
con el negro se va modificando. Su misma relación con la muchacha lo va
humanizando al final dejará marchar al negro. El otro racista, Jackson, es un
auténtico bruto, un fanático de sus ideas, aunque dentro de esto tenga su
forma de bondad. Podría linchar a cinco negros y luego dar una espléndida
limosna a un mendigo…
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Tras el bautizo Evvie le reclama la llave de oro prometida. |
El
negro no tiene que ser un hombre perfecto. Puede tener tantos defectos humanos
como cualquier hombre. Lo malo de ciertas películas de tesis es que, en el caso
del racismo, por ejemplo, presentan a los negros como unas almas de Dios. Esto
creo yo que es jugar con trampa.
El
sacerdote es un hombre bien intencionado, dentro de sus ideas. No está de
acuerdo en que se trate mal a ningún ser humano; reconoce un alma en el negro;
pero cuando le dan, para dormir, el colchón donde ha dormido el negro, pide que
lo vuelvan del revés, porque es más fuerte que él: no soporta el «olor de los
negros». Es el contraste entre nuestra moral y nuestros sentimientos, con
nuestra sensibilidad puramente física.[16]
Hay
tres características fundamentales del estilo de Buñuel que en éste film
afloran con especial vivacidad: el tratamiento a fondo del tema sin tomar
partido explícitamente, dando a cada contendiente sus mejores bazas; la
aparición constante de pequeños detalles no argumentales que enriquecen la
acción y le dan una dimensión metafórica que trasciende el aparente realismo
plano; y el modo abrupto de concatenación de las distintas escenas...
En
cuanto a la narración de los hechos, Buñuel desprecia olímpicamente todo
trampolín de escena a escena, de motivo a motivo –que no sea el del ritmo y el
del interés por lo que se está cociendo- rechazando adornos, dilaciones,
momentos muertos, explicaciones o la más mínima redundancia. Esto, que es una
constante en su estilo, aparece en La joven como una de las ocasiones
en las que más radicalmente se manifiesta.[17]
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Jackson no ve a los negros como personas |
La
impronta personal de Buñuel está muy marcada en este filme. Algunas constantes
buñuelianas afloran en el film, sobre todo las relacionadas con los animales:
abejas, gallinas, conejos…También la presencia de animales en situaciones
crueles: el mapache comiéndose la gallina o el conejo muerto por Miller. Evvie,
la niña-mujer, figura potenciada por el surrealismo entrega la manzana, símbolo
de la tentación, que muerden tanto Miller como Traver. Ella es, tan alegre como Lolita, pero no es
tan malvada, no es calculadora. Su iniciación a la experiencia sexual tiene más
de accidente que de coquetería precoz. Nada
que ver con Lolita. Evvie ha crecido
resguardada de los tabúes sociales y de los mandamientos religiosos. [18]
A
través de su amor por una adolescente, Miller se ve obligado a reconsiderar sus
prejuicios raciales, o lo que es lo mismo toda su concepción de la vida, del
mundo y de la sociedad.
Buñuel
narra la historia de La joven con una alegre delicadeza y
sin caer en ningún momento en los extremos del alegato antirracista o del
divertimento con variaciones sobre lolitismo. Su puesta en escena está repleta
de observaciones que, más que la anécdota, constituyen la sustancia de la obra. [19]
A
la salida del film, se ha querido ver sobre todo un aspecto erótico que parecía
corroborar la obsesión de Buñuel por las adolescentes y las niñas como presas
de los deseos de los machos ancianos. El film se relaciona en esto con otras
suyas anteriores: la adolescente violada por el duque de Blangis en La
edad de oro, los muslos de Meche en Los olvidados, el incesto
del abuelo en Así es la aurora, pero también en los escritos de juventud de
Buñuel, concretamente en Una historia
indecente.[20] En su obra posterior aparecerá el tema en Viridiana,
Diario de una camarera, Tristana y El fantasma de la libertad.
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Al final Miller ayuda a Traver a escapar |
¿Moral?
No hay moral. Ves la película y sacas tus propias conclusiones...Oh, tiene
razón -añade vagamente cuando se le insiste-, hay una moraleja, pero tienes que
proveerla tú. No me gusta hacer filosofía barata.[21]
[1] Tomás Pérez Turrent y José de la
Colina: Buñuel por Buñuel, Plot,
1993, Pág.113
[2] Fue en 1961
[3] Luis Buñuel: Mi último suspiro. Plaza
& Janés, 1982, Pág.188
[4] Carta de Luis Buñuel(8/9/60) en:
José Rubia Barcia: Con Luis Buñuel en
Hollywood y después. Edicios do Castro, 1992, Pág. 78
[5] Juan Luis
Buñuel: 1960,La joven. En: La joven. Instituto de Estudios Turolenses, 2000, Pág. 7
[6] Luis Buñuel a Manuel Michel, en Lettres Françaises. Tomado de El cine de Luis Buñuel según Luis Buñel,
Festival cine de Huesca, 1993, pág. 180
[7] Luis Buñuel: Mi último suspiro. Plaza
& Janés, 1982, Pág.188
[8] Roman Gubern: Cine Español en el exilio, Lumen, 1976, Pág. 141
[9] Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel. Ed. J.C., 1982, Pág. 246
[10] José de la Colina, en: Emilio
García Riera : Historia documental del
cine mexicano, VII. Pág. 348
[11] Manuel Michel, en: Emilio García
Riera : Historia documental del cine
mexicano, VII. Pág. 341
[12] Emilio García Riera : Historia documental del cine mexicano,
VII. Pág. 340
[13]
Raymond Lefèvre: Luis Buñuel. Edilig,
1984, Pág107
[14] José de la Colina, en: Emilio
García Riera : Historia documental del
cine mexicano, VII. Pág. 348
[15] Luc Mollet, en: Emilio García Riera
: Historia documental del cine mexicano,
VII. Pág. 347
[16] Tomás Pérez Turrent y José de la
Colina: Buñuel por Buñuel, Plot,
1993, Pág.113
[17] Xavier Bermúdez : Buñuel: espejo y sueño. Ediciones de la
Mirada, 2000, Pág. 164
[18]
Raymond Lefèvre: Luis Buñuel. Edilig,
1984, Pág. 107
[19] Freddy Buache: Luis Buñuel. Guadarrama, 1976, Pág. 138
[20] Marcel Oms: Don Luis Buñuel. Éditions du Cerf, 1985, Pág. 103
[21]
Buñuel a Richard Nason en New York Times,
octubre 1969. Tomado de
El cine de Luis Buñuel según Luis Buñuel,
Festival cine de Huesca, 1993, pág. 181
Gracias por este blog! Saludos desde el cuarto mundo.
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