Luis Buñuel y Alfred Hitchcock
Un amor no correspondido: el de Hitchcock por Buñuel.
Hitchcock
y Buñuel son dos de los más grandes directores de la historia del cine. Cuando
en un programa de TV le preguntaron a Hitchcock por los directores que más
admiraba respondió: “Aparte de mí, Buñuel”.[1] Resulta curioso que este,
por el contrario, en una entrevista de 1965 declarara: “Hitchcock no me gusta
nada”. [2]
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Hitchcock, Rafael Buñuel y L. Buñuel |
Hitchcock en una entrevista poco antes de su muerte, volvió
a expresar su admiración por Buñuel, citando Viridiana y Ese
oscuro objeto del deseo. [4]
Aunque Eric
Rhomer dijo en una ocasión: “Buñuel se parece a Hitchcock como el polo sur al
polo norte”, la exposición/estudio llevada a cabo por Jesús González
Requena[5]
de ambos realizadores establece una profunda relación entre sus obras y
consigue “hacer aflorar sus puntos de encuentro, atender y hacer visible el modo en
que se escucharon mutuamente y dialogaron entre sí a lo largo de ese siglo[6] que
fue el suyo y que poblaron de obras a la vez oscuras y deslumbrantes.[7]”
Francisco Baena, en el prólogo del catálogo de dicha
exposición señala: “Hitchcock conoció pronto, y bien, la obra de Buñuel,
que le marcaría profundamente. Y, viceversa, también Buñuel se vio influido por
Hitchcock, aunque esto nunca lo declarara el español. Ambos compartieron
contextos, tradiciones, ideas sobre la relevancia del cinema y una especial
atención a la puesta en escena. A la vez que ayudaron a establecer los códigos
y la sintaxis, a conformar el lenguaje del cine, dieron rienda suelta a sus fantasías
en una forma que impregnaría la de millones de espectadores en todo el mundo.[8]”
Hitchcock
y Buñuel parten de unos puntos comunes. Ambos nacieron con una diferencia de
seis meses, fueron educados por los jesuitas en el catolicismo, aunque luego
desembocaron en caminos muy distintos: Hitchcock continuó siendo católico,
aunque anticlerical, y Buñuel ateo. Los dos iniciaron su carrera en el cine
mudo y ambos también fueron influenciados, al inicio de ella por la misma
película:
·
Buñuel: “Fue al ver Der müde Tod[9]
cuando comprendí sin la menor duda que yo quería hacer cine.”[10]
·
Hitchcock: Ante la pregunta de Truffaut: ¿Recuerda
algún film que le haya impresionado particularmente? Hitchcock respondió: “Uno
de los films más conocidos de «Decla-Bioscop » era Der müde Tod. [11]
Hay
otra curiosa coincidencia que anotar. En 1930 Buñuel rodó La edad de oro (L’âge
d’or), y en ella, en la escena de amour
fou que reúne a los dos amantes en el jardín, los personajes dialogan sin
mover los labios o, cuando los mueven, su movimiento no corresponde al de las
palabras oídas. Fue Buñuel el primero en hacer uso de esta voz interior junto a
Hitchcock en Asesinato (Murder)
ese mismo año, aunque este haga un uso más cercano al monólogo teatral. Ambas
películas tienen además otra curiosísima coincidencia, las dos usan el tema
musical del preludio de Tristán e Isolda
de Wagner.
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Un perro andaluz y Vértigo |
Una dicotomía simplista enfrentaría al Hitchcock comercial
contra el Buñuel de la vanguardia artística. Pero en realidad ambos
realizadores bebieron en la fuente de la vanguardia al igual que ambos
trabajaron, generalmente, dentro del marco del cine comercial.[12]
Y
dentro de las vanguardias hay conexiones entre ambos realizadores con en el
surrealismo, como subrayan algunos críticos:
·
Manuel Hidalgo se pregunta: ¿Por qué el amor de
Hitchcock hacia Buñuel no era correspondido? ¿Fue Hitchcock, en cierta manera,
un surrealista malgré lui infiltrado
en la industria de Hollywood, una especie de competidor involuntario o indiferente,
con otros procedimientos y estrategias, de Buñuel?[13]
·
José
Mª Carreño cree que en Vértigo (1958), “la idea
surrealista del amor loco (amour fou) encuentra en esta obra maestra su
más perfecta expresión cinematográfica, por encima incluso de los sublimes
momentos alcanzados por Buñuel (escena del espejo en L'Âge d'Or, secuencia final de Abismos de pasión). No debe extrañarnos demasiado
este hecho, pues el surrealismo y Hitchcock tienen bastantes puntos de
contacto, más esenciales que aparentes y, desde luego, al margen de
recursos técnicos o formulaciones teóricas. Hay directores que son surrealistas
voluntariamente, es decir, que unen a su instinto un adiestramiento cultural o
una asunción de propósitos (tal es el caso de Buñuel, Vigo, o en algunos
aspectos Franju). Pero también existen los que transitan zonas cercanas sin
que ello responda a unos planteamientos o propósitos. En este sentido, aparte
de los ejemplos sobradamente aceptados de Keaton o los hermanos Marx, me parece
muy legítimo pensar en algunos aspectos de Hitchcock. Por otra parte, las
semejanzas de éste con Buñuel son evidentes, por más que se refieran a rasgos
parciales.[14]
·
La obsesión de Hitchcock con soñar, su
bretoniano humor negro y su amor por
inverosímiles narrativas le cualifica al menos como un
cripto-surrealista.[15]
Hitchcock reconoció[16] la
influencia del surrealismo y de las dos primeras películas de Buñuel, Un
perro andaluz y La edad de oro, en su cine :
«Una influencia que he recibido yo mismo, aunque solo sea en las secuencias
oníricas e irreales de algunas de mis películas».
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Ensayo de un crimen y Recuerda |
González Requena ha demostrado en su exposición/libro
que ambos se escucharon mutuamente y dialogaron entre sí... Y también que en
sus obras hay un mutuo atravesamiento… que cada uno en su propia obra acusó la
huella y la deuda debida a la contemplación de la obra del otro…
En ella presenta la argumentación pormenorizada de una
hipótesis: que en el centro de las obras de Luis Buñuel y Alfred Hitchcock late
una escena fantasmática esencialmente común.
O dicho en términos diferentes y, quizás, más
precisos, que la escenas fantasmáticas centrales de Luis Buñuel y de Alfred
Hitchcock son profundamente semejantes…[17]
Ha mostrado las coincidencias visuales entre las películas
de ambos directores, tanto las evidentes —siempre se habla de los campanarios
de Él
(1952) y Vértigo (1958)— como otras mucho menos claras, bien entendido
que tales coincidencias no son meramente icónicas, sino el resultado de
obsesiones y fantasmas interiores —el sexo, la muerte, el crimen— que ambos
compartían —al igual que el humor negro y las bromas pesadas— y que podían
remitirles desde las mismas fuentes a iguales construcciones visuales, perfectamente
interpretables a la luz del psicoanálisis, que Hitchcock aceptaba y que Buñuel
dijo odiar, sobre todo desde que un psicoanalista neoyorquino dijo que su cine
era propio de un enfermo.
Es interesante constatar que la franja principal de encuentro
—aunque no la única— entre las imaginerías de los dos cineastas se encuentra
con más facilidad en el largo período mexicano de Buñuel.[18]
A continuación se exponen algunos puntos comunes en la obra
de ambos realizadores. “El interés será menor en probar la "influencia"
que en mostrar que tanto Buñuel como Hitchcock están, en efecto animados por
obsesiones similares, algunas ampliamente difundida en la cultura occidental y
otras más particulares a los dos directores.”[19]:
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Él y Vértigo |
·
El vínculo biográfico más llamativo entre
Hitchcock y Buñuel consiste en su compartida educación y formación católica
jesuita. La implacable lógica e inexorable castigo asociado a la orden de los
jesuitas pueden rastrearse no sólo en la premeditada exactitud e ingeniosa
simetría característica del trabajo de ambos directores, sino también en el
motivo de culpa, que sirve como motor común de la fascinación.[20]
·
En la obra de Hitchcock y Buñuel subyacen una
serie de obsesiones recurrentes y nada
disímiles: cierta concepción voluptuosa del pecado, cierta predilección por las
interferencias oníricas, cierta omnipresencia del sexo reprimido.[21]
·
Ambos era fetichistas de los pies femeninos y
quizás esto explique la obsesión de
Hitchcock con la pierna, la amputada y la ortopédica, de Tristana.
·
El humor negro, sumamente brillante, demoledor
al tiempo que piadoso, sobresale en las grandes películas de Buñuel rodadas en
México… un humor irónico e inteligente que le lleva a emparentarse con las
mejores películas de otro ex alumno de los jesuitas, Alfred Hitchcock.[22]
· Buñuel practica la economía narrativa. Le gusta encontrar ideas visuales que economizan largos diálogos y resumen una situación...Este cuidado del detalle visual con fines narrativos (caracterizar un personaje, proporcionar a una situación su contrapunto) aproxima a Buñuel al cine de Hitchcock y de Hawks.[23]
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Vértigo y Abismos de pasión |
·
Sus experimentados métodos de dirección tienen
algunas similitudes: ambos son conocidos por la precisión casi escolástica, su
eficiencia y planificación previa… Ambos
pusieron su sello muy personal en una amplia variedad de material original, y
ambos tratan actores y actrices como una especie de pizarra en blanco sobre la
que escribir, mostrando poca paciencia para las empáticas contorsiones del
método de actuación.[24]
·
La obra completa de Hitchcock y Buñuel puede ser
vista como variaciones del tema del liebestod[25]
–amor y muerte.[26]
·
Ambos realizadores incorporaron elementos del
expresionista cine alemán en sus películas. Hitchcock, que trabajó en Berlín en
la década de 1920, estaba familiarizado con este cine y Buñuel en Él
juega con las luces y sombras y con la distorsión de algunos decorados.
Cuando hablamos de películas, las
influencias de Buñuel en Hitchcock se suelen concretar sobre todo en Él
(1952-53) y Ensayo de un crimen (1955): “La historia de Él, su estilo narrativo, su forma de estar
dramatizada, las tensiones internas, muchas situaciones, las relaciones de los
personajes, tienen algo que ver con el cine de Hitchcock; Ensayo de un crimen nos ofrece un curioso muestrario
de obsesiones hitchcockianas, hasta el punto de poder pasar por una antología
de sus constantes: complejo de culpabilidad erotismo latente, relación entre influencia del pasado y
neurosis, comportamientos que esconden una oscura y compleja carga de
motivaciones, fascinación por lo prohibido, inquietud, mala conciencia,
misterio, humor...”[27]
Pero las relaciones entre las obras de
ambos realizadores son mucho más extensas:
· Compartían una cierta dosis de misoginia, aunque Buñuel nos ha dejado en algunas de sus películas complejos retratos femeninos: Susana, El Bruto, Belle de jour, Viridiana, Tristana,…
·
El amor en Hitchcock y Buñuel… a menudo adquiere
un carácter decididamente necrófilo. Los protagonistas masculinos tanto de Viridiana
como de Vértigo, por ejemplo,
están obsesionados con personas amadas fallecidas.[28]
·
Tanto Viridiana como Marnie la ladrona
anatomizan el daño psíquico causado por la culpa sexual. En ambas películas, la
mujer protagonista va de la extrema reticencia sexual a la sexualidad
"normal"…En ambas… los hombres ejercen el poder social y patriarcal
sobre las mujeres.[29]
·
El título de la última película de Buñuel apunta
al tema que tanto obsesionaba tanto a Hitchcock como a Buñuel -Ese
oscuro objeto del deseo. Una vez más, Buñuel anatomiza el deseo como
patología. Del mismo modo que Mark es atraído por la frigidez de Marnie,
Mathieu fetichiza la virginidad de Conchita.[30]
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Abismos de pasión y Vértigo |
·
Un excelente test que sirve tanto para los
paralelismos como para los contrastes entre Hitchcock y Buñuel es
proporcionado, por ejemplo, cuando los dos directores trabajan temas similares,
en géneros comparables, en el mismo punto en sus carreras: Los pájaros (1963) y El
Ángel Exterminador (1962 ). Los paralelos comienzan con sus títulos,
los dos se refieren a criaturas aladas vistas como administradores de justicia
a los seres humanos. El flagelo, en ambos casos, lleva visos de apocalipsis.[31]
Ambas tratan, en esencia, de lo
mismo y responden a una visión de las cosas y a unas íntimas complacencias
narrativas bastante parecidas.[32] En
ambas películas los realizadores rechazan dar una explicación coherente a los
hechos narrados.
· El
voyerismo: La secuencia del hotel de Guanajuato en Él, cuando Francisco
introduce una larga aguja por el ojo de la cerradura con la intención de
atravesar el ojo del mirón que suponía que había al otro lado de la puerta,
tiene su correspondencia el protagonista de La ventana indiscreta,
que se pasa toda la película mirando lo que hacen los demás.
·
La asociación de los pájaros/las aves con la
violencia o la muerte es un lugar común en el arte occidental. Buñuel las
asocia con lo siniestro: Los olvidados, El bruto…y Hitchcock con
la muerte: Psicosis (Psycho), Los pájaros (The
Birds)…
·
Ya en su autobiografía de 1939 Buñuel mostraba
su interés por el documental psicológico, algo que resulta claro al ver su
película Él (1952-53), retrato de un paranoico. Para Buñuel el género
documental versaba tanto sobre los dominios internos del ser humano como sobre
los externos, algo que también se aprecia en películas como Recuerda
(1945) o Psicosis (1961), de Hitchcock.
·
Las fantasías sádicas de Buñuel respecto a las
mujeres se materializaron en Ensayo de un crimen y sobre todo en
la azotada y vejada Séverine de Belle de jour. Pero en 1972
Hitchcock había ido todavía más lejos en Frenesí.[33]
·
Buñuel en Viridiana mostró a Fernando Rey
dispuesto a violar a su sobrina, la monja vestida con el traje de novia de su
fallecida esposa—, tras haberla narcotizado, es decir, después de dejarla
dormida y con apariencia de muerta, pulsión necrófila que se repite en Belle
de jour y que podía entender muy bien el director de Vértigo,
donde el detective Ferguson Games Stewart) revive su pasión por la muerta
Madeleine esforzándose en que la idéntica Judy (Kim Novak, ambas) se le parezca
todavía más. «El hombre quiere irse a la cama con una mujer que está muerta»,
le dijo Hitchcock a Truffaut.[34]
·
La huella de Un perro andaluz se deja
sentir claramente en los títulos de crédito de Vértigo y en la escena
del sueño diseñada por Dalí para Recuerda.
·
Ambos
utilizaron los crímenes de la imaginación (Pero... ¿quién mató a Harry? y Ensayo de un crimen)...
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Ensayo de un crimen y Los pájaros |
[1]
Manuel Hidalgo: El banquete de los genios,
Ed. Península, 2013, pág. 27
[2]
Entrevista con Luis Buñuel, realizada por Juan Cobos y Gonzalo Sebastián de
Erice, Griffith, nº1 octubre 1965. Reproducida en Nickel Odeon, nº 13, invierno 1998, pág. 119
[3]
Manuel Hidalgo: El banquete de los genios,
Ed. Península, 2013, pág. 29
[4] Robert Stam: Hitchcock and Buñuel: desire and the law, Studies in the Literary
Imagination, 1983, vol. 16, 1. Pág. 7
[6] Se
refiere al XX.
[7] Jesús
González Requena: Escenas fantasmáticas.
Un diálogo secreto entre Alfred Hitchcok y Luis Buñuel, Centro José
Guerrero, 2011, pág. 17
[8] Ibídem,
pág. 15
[9]
Película de Fritz Lang de 1921, conocida en España como: Destino, Las tres luces o La
Muerte cansada.
[10]
Luis Buñuel: Mi último suspiro, Plaza
& Janés, 1982, pág. 88
[11]
François Truffaut: El cine según
Hitchcock, Alianza editorial, 1974, pág. 25
[12] Robert Stam: Hitchcock and Buñuel: desire and the law,
Studies in the Literary Imagination, 1983, vol. 16, 1. Pág. 8
[13]
Manuel Hidalgo: El banquete de los genios,
Ed. Península, 2013, pág. 134
[14]
José Mª Carreño: Alfred Hitchcock,
Ediciones J.C., 1984, pág. 67
[15] Robert Stam: Hitchcock and Buñuel: desire and the law,
Studies in the Literary Imagination, 1983, vol. 16, 1. Pág. 9
[16]
Alfred Hitchcock: ¿Por qué me asusta la
oscuridad? (1960) Recogido en Hitchcock
por Hitchcock, Plot, 1997
[18]
Manuel Hidalgo: El banquete de los genios,
Ed. Península, 2013, págs.
133-4
[19] Robert Stam: Hitchcock and Buñuel: desire and the law,
Studies in the Literary Imagination, 1983, vol. 16, 1. Pág. 8
[20] Ibídem, Pág. 12
[21]
Juan Manuel de Prada: El ángel
exterminador. En: Nickel Odeon,
nº 13, invierno 1998, Pág. 40
[22] Carlos Barbachano: Buñuel. Salvat, 1986, Pág. 153
[23] Charles Tesson: Luis Buñuel. Cahiers de cinema, 1995, Pág.
124
[24] Robert Stam: Hitchcock and Buñuel: desire and the law,
Studies in the Literary Imagination, 1983, vol. 16, 1. Pág. 7
[25] Término acuñado
para describir el aria final del drama musical Tristán e Isolda de Richard
Wagner, obra muy apreciada por Buñuel y
también por Hitchcock.
[26] Robert Stam: Hitchcock and Buñuel: desire and the law,
Studies in the Literary Imagination, 1983, vol. 16, 1. Pág. 14
[27]
José Mª Carreño: Alfred Hitchcock,
Ediciones J.C., 1984, pág. 67-8
[28] Robert Stam: Hitchcock and Buñuel: desire and the law,
Studies in the Literary Imagination, 1983, vol. 16, 1. Pág. 16
[29] Ibídem, Pág. 18
[30] Ibídem, Pág. 19
[31] Ibídem, 22-3
[32] José
Mª Carreño: Alfred Hitchcock,
Ediciones J.C., 1984, pág. 68
[33]
Manuel Hidalgo: El banquete de los genios,
Ed. Península, 2013, pág. 136
[34] Ibídem, 136-7
[35] Freud llamaba Phantasíe, fantasía, a lo que González Requena llama escena fantasmática, aludiendo con ello tano a las fantasías diurnas que se manifiestan abiertamente en la conciencia como aquellas otras que son netamente inconscietes. En: Jesús González Requena: Escenas fantasmáticas. Un diálogo secreto entre Alfred Hitchcok y Luis Buñuel, Centro José Guerrero, 2011, pág. 339
[36] Jesús González Requena: Escenas fantasmáticas. Un diálogo secreto entre Alfred Hitchcok y Luis Buñuel, Centro José Guerrero, 2011, pág. 17
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